La teoría y la relatividad

17. noviembre 2010 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Raúl Bruna.- Permíteme el juego de palabras. En teoría, la defensa de los Derechos Humanos es un compromiso que todo el mundo civilizado adquirió mediante la redacción de la Declaración, y adquiere constantemente en un montón de discursos televisivos, radiofónicos, parlamentarios y mitineros.

 

Pero no recuerdo yo ningún versículo de la Biblia de los Derechos Humanos que hable de la relatividad.

 

Me explico.

 

Parece ser que un disidente cubano, casi cualquier disidente cubano, es merecedor del Nóbel, el Príncipe de Asturias, el Planeta y hasta el Balón de Oro de la defensa de los Derechos Humanos, o al menos así se entiende de la concesión de determinados reconocimientos internacionales y de la publicación de glosas y solidaridades serviles.

 

¿Y qué pasa cuando los Derechos Humanos se pisotean en nombre y a favor de un poderoso?

 

¿Qué exigencias, qué presiones recibe y ha recibido Estados Unidos por su salvajismo en Guantánamo, por su embustera y devastadora invasión de Irak o por tantas y tantas vulneraciones de los más elementales Derechos Humanos perpetradas por la puerta de atrás de su “way of life”?.

 

¿Quién planta cara y le dice cuatro verdades a China en relación al constante y cotidiano desprecio a los Derechos Humanos y, de paso, le presiona para que los chinos empiecen a ser humanos en su forma de vida?

 

¿Cómo tienen la cara de seguir hablando de Derechos Humanos quienes no tienen el valor de afrontar las barbaridades que sufren pueblos como el saharaui o el palestino?

 

Habría multitud de ejemplos para citar en este y en muchos artículos más, algunos del pasado, otros actuales y seguro que vendrán más en el futuro, pero desgraciadamente nada cambiará, la teoría será la teoría y la relatividad seguirá siendo aquel misterio que hace que lo que aquí se admite, allí sea inadmisible.

 

¡Qué mundo!

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