Las paradojas del G-20: trabajar en un mundo de piratas

13. septiembre 2013 | Por | Categoria: Economía, Magazine

Durante las reuniones mantenidas la pasada semana por el G–20 en San Petersburgo, el primer ministro italiano Enrico Letta alertó del riesgo de un crecimiento económico sin empleo. Puede sonar a paradoja pero bien pensado, si en el País Neoliberal de las Maravillas es posible una sociedad sin solidaridad y una democracia sin ciudadanos, no cabe descartar prosperidad sin trabajo. Otra cosa es para quiénes, claro. Unos pases mágicos a base estadísticas, porrazos y unos medios de información a sueldo serían suficientes para convencernos a todos de las virtudes de este oxímoron.

Algo de cierto debe tener la advertencia de Letta. La Bolsa está eufórica, las empresas remontan sus balances (las grandes por supuesto, banca incluida) mientras los costes laborales decaen, en una evidente relación causa efecto. Los beneficios de unos proceden de la expropiación a otros.

Según datos de la Comisión Nacional del Mercados de Valores referidos al primer semestre de 2013, las empresas del IBEX 35 han tenido un beneficio neto de 14.003 millones de euros: un 11% más respecto al mismo periodo del año anterior. Esto no se ha logrado invirtiendo en tecnologías ni nada de eso. Se ha logrado con la inestimable ayuda de una reforma laboral que ha funcionado como una “subvención legal” a fondo perdido.

La desigualdad hace acto de presencia.

La consecuencia es que los costes laborales siguen cayendo de forma histórica (http://www.ine.es/daco/daco42/icla/icla0213.pdf). Los salarios constituyen el sustento de la inmensa mayoría de la ciudadanía y son la base fiscal fundamental que sostiene el sistema de garantía social. Como consecuencia de su menor peso en el PIB y de un proceso generalizado de reducción de la fiscalidad de las rentas del capital, asistimos a una  deliberada política para acabar con aquellos derechos clave para lograr una redistribución justa de la renta que contribuya a generar movilidad social colectiva y evitar la desigualdad.

Como advertía el Informe de 2013 del Consejo Económico y Social sobre “Distribución de la renta en España: desigualdad, cambios estructurales y ciclos” (http://ces.es/documents/10180/526241/Inf0313.pdf) en 2007 la renta del 20% de la población con mayores ingresos ha pasado de ser 5,3 veces superior a la renta del 20% de la población con ingresos más bajos, a ser 6,8 veces superior en 2011. España, junto a Irlanda, es el país de la UE que ha experimentado el aumento más acusado en términos de desigualdad en el último periodo de crisis (página 55).

No es una crisis, es una mentira

Podíamos pensar que se trata en efecto de un contratiempo fruto de una crisis “coyuntural”. Pero el Consejo Económico y Social también nos explica en ese mismo informe que el hecho de que la desigualdad no experimentase reducción alguna en el último periodo de crecimiento y expansión económica (el “España va bien” ¿recuerdan?) demuestra que la crisis para los trabajadores es algo que sólo con una crisis se agudiza y visualiza, pero que siempre está latente. Los titulares donde se nos vende eso de que la economía “va bien” o “se recupera” no va con los trabajadores.

La creación de empleo low cost no lleva implícita una reducción de la desigualdad, aunque sirva para maquillar estadísticas. A este respecto conviene recordar que el 12% de la población trabajadora en España se sitúa en riesgo de pobreza, un fenómeno internacional (el de los working poor) que va en aumento. (“Distribución de la renta en España: desigualdad, cambios estructurales y ciclos” Pagina 58)

Conclusión que confirma el último informe de Intermón Oxfam de este mismo mes de septiembre: “Si las medidas de austeridad siguen adelante, en 2025 entre 15 y 25 millones más de europeos podrían verse sumidos en la pobreza” (“La trampa de la  austeridad el verdadero coste de la desigualdad en Europa” http://www.intermonoxfam.org/sites/default/files/documentos/files/Informe%20Oxfam%20La%20Trampa%20de%20la%20Austeridad.pdf)

Mienten por eso desde el G-20. Y mienten desde la tribuna del Congreso, también. No quieren crear empleo. ¡Lo importante para ellos es destruirlo! Impulsar trabajos temporales, con rotación, inestabilidad de ingresos y menor remuneración. Basta con mirar a Alemania y los mini Jobs. La terrorista reforma laboral lo está logrando. Un ejército de parados a su disposición y a buen precio, y nada menos que en el epicentro del sistema capitalista europeo. Así se logra una clase trabajadora despistada y desmovilizada que pelea entre ella por un puesto miserable bajo banderas y desde trincheras absurdas (digamos nacionalismo si quieren). La paradoja de Enrico Letta se cumple de nuevo, “un movimiento obrero sin trabajadores”.

Foto: Radio ONU

 

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