“Lo que se ve, se cree”

22. abril 2014 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR JAVIER GRIMAL

El fotoperiodista aragonés Jesús Antoñanzas ha elegido como puerta de entrada a su web la instantánea que recoge una frase escrita en un muro de algún lugar de Centroamérica: “lo que se ve, se cree”. La veracidad de esta afirmación reside, precisamente, en el hecho de que millones de personas en todo el mundo podemos ver las condiciones de vida existentes en aquellas comunidades gracias a trabajos como el de Antoñanzas.

De lo contrario, quizá no podríamos creer que en aquella región existen personas destinadas a nacer, vivir y morir en un vertedero; que hay gente envenenada por la fumigación de campos de cultivo con productos tóxicos que contaminan los acuíferos; que algunos gobiernos roban el agua de los manantiales a la comunidades pobres para dársela a las grandes industrias; que en dos laderas de una misma ciudad pueden encontrarse extensas áreas chabolistas privadas de agua y saneamiento, y exclusivas zonas residenciales que defienden su agua con muros y guardias armados.

Por ello, Antoñanzas bien podría haber elegido para la portada de su web otra frase, esta vez de cosecha propia, con la que define la cooperación internacional cuando presenta sus trabajos a las personas que vivimos en este primer mundo del desarrollismo y último de la solidaridad: “ponemos tiritas en una herida que sería de quirófano”.

Algunos pudimos escucharla durante la presentación que el fotógrafo realizó el pasado 10 de abril en el Centro Ambiental del Ebro, con motivo de la exposición “Oro Azul. Derecho y compromiso”. Allí Jesús nos habló del valor del agua en Centroamérica, un territorio que como muchos otros, sobrevive al veneno de la desigualdad social con el inagotable antídoto de la solidaridad y la dignidad de sus habitantes. Ciudadanos normalmente abandonados por sus propios gobiernos, e ignorados por un mundo que no conoce sus caras hasta que alguien recorre miles de kilómetros para contar su historia.

En ese primer Jueves de Oro Azul, pudimos conocer la labor de un fotoperiodista que, a base de cámara y de corazón, trata de perfeccionar su planeta desde un visor que mira a las personas como sujetos y no como objetos de una realidad preconcebida. Sólo así es posible explicar que las “tiritas” de la cooperación internacional, a pesar de ser solo eso, resulten imprescindibles para facilitar la vida cada día a millones de personas.

El 24 de abril tendrá lugar en el Centro Ambiental del Ebro el segundo Jueves de Oro Azul. En esta ocasión será el compositor aragonés José Luis Romeo el que nos hablará del proceso de creación de “Iceberg, sinfonía poético visual”, el espectáculo nocturno de Expo Zaragoza 2008, que desde un primer momento fue concebido no sólo para asombrar al espectador, sino para remover los cimientos de su conciencia medioambiental. Será a partir de las 19 horas.

 

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