Los “viejos” de Miravete de la Sierra

30. abril 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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En un recóndito paraje del Maestrazgo aragonés se halla el pueblecito de Miravete de la Sierra, donde sus únicos habitantes, una docena de personas de avanzada edad, se resisten con rasmia a que desaparezca el lugar que les vio nacer, como ya ha ocurrido a otros muchos pueblos de Aragón. Esta cruda realidad, por lo visto es un hecho inevitable que en el transcurso de los años ha venido produciéndose sin que los gobernantes hayan logrado detener, primero el éxodo de sus gentes hacia lugares donde mejorar su medio de vida y tras ello el desmoronamiento progresivo de estas poblaciones.

 

A estos heroicos vecinos, que probablemente hay que denominarles como “los últimos de Miravete” se les ha ocurrido llevar a cabo, antes de su desaparición y quedar borrados para siempre del mapa rural aragonés, una genial idea que viene a romper moldes tradicionales, dándose a conocer por medio de una página web que lleva por nombre el atractivo slogan “El pueblo en el que nunca pasa nada”.

 

La genialidad de la frase encierra sus verdaderos valores, porque en un mundo tan agitado como el que vivimos, donde la febril dinámica lo cubre todo. El hecho mágico de encontrar una población en donde nunca pasa nada es algo que casi roza el milagro. Los pobladores de Miravete de la Sierra, ese minúsculo grupo de ancianos han sido capaces de alzar su ya debilitada voz, por los años que llevan a sus espaldas, con una sola finalidad: dar a conocer que en este mundo egoísta y cruel en el que nos toca vivir, hay un lugar para los elegidos y ese lugar es el pueblo “en el que nunca pasa nada”.

 

Parece como si se tratase de una leyenda inalcanzable, pero la realidad es que está ahí mismo, al alcance de la mano de cualquiera que desee comprobar que no se trata de un sueño. A poco más de cien kilómetros de la gran urbe de Zaragoza o de ese Teruel que ¡sí existe! puede comprobarse la existencia de ese lugar distinto, en el cual un grupo de mentes calenturientas han decidido, como último tributo a su pueblo, promocionarlo por medio de la red a los cinco continentes. En todos sus confines pueden llegar a contemplar los encantos de esta villa de Aragón, que pide a gritos que no la dejen morir.

 

La genialidad ha tomado cuerpo y con ello se ha demostrado –una vez más– que los “viejos del lugar” los “ancianos” o los de “la tercera edad”, como se denominaba al colectivo de mayores hace unas décadas, son capaces de mostrar su genialidad sin pararse en barras. La “rasmia” aragonesa –también una vez más– se demuestra con hechos, como esa página web que han sido capaces de crear elpuebloenelquenuncapasanada.com y que intenta imitar al “Ave Fénix” renaciendo de sus propias cenizas, a pesar de que la aventura desgraciadamente finalice siendo como el “Canto del Cisne” cuya sonoridad fue sin duda la mejor de su corta vida, ya que tras la misma, una capa de silencio eterno lo envolvió todo.

 

Ante ello, no cabe mejor deseo que el mostrado por un joven que a sus 16 años nos estimula, en un comentario a la referida página web, relatando que cada año disfruta una temporada en Miravete de la Sierra en casa de sus abuelos ¡Ah… los abuelos! y termina su relato hablando de tan paradisíaco lugar con el ruego impresionante: “¡visitadlo por favor!”

 

No se puede decir más con menos palabras. Esa solícita invitación, es lo menos que merecen los doce últimos pobladores de Miravete, que sin duda han conocido tiempos de mayor esplendor que los del umbral de la agonía definitiva en que ahora se encuentran. Ojalá consigan su prepósito de salvar a su pequeño pueblo de la guadaña mortífera del abandono total. Ojalá.

 

 

Fotos: Qllach

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