Los abuelos, inevitables canguros

29. junio 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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De todos es sabido que la inmensa mayoría de los abuelos –en edades en que lo hacen posible– son el aparcamiento de nietos, mientras que sus padres cumplen sus obligaciones laborales.

 

Para éstos, la cosa se complica al finalizar el curso y comenzar el periodo vacacional. Es cierto que muchas mujeres se han visto afectadas por los reajustes de plantilla o el cierre de sus empresas y se encuentran sufriendo el paro, pero hay muchas más que siguen conservando su empleo. Otro tanto de lo mismo podríamos decir de los hombres, pero lo cierto es que el problema de todos los años al llegar el verano no tiene otra solución que endosarles a sus retoños a los abuelos para salir del paso.

 

Eso ha ocurrido siempre, y los abuelos tan felices de convivir con sus nietos. No obstante, parece que la tendencia a esta forma de ejercer de canguros se irá reduciendo si la “fábrica” de niños comienza a reducir su producción. El dato alarmante de que la natalidad ha comenzado a frenar su ascenso de los últimos años (principalmente por las criaturitas que aportaban los vilipendiados emigrantes cada año y que ahora, una vez adaptados hacen lo mismo que los españoles, es decir, abstenerse de aumentar sus familias), es como para preocuparse de la que se nos viene encima.

 

Nuestra sociedad, que es una de las más envejecidas del mundo, comienza a temer que –ante la reducción de la natalidad y la prolongación de vida de los mayores– podemos llegar a ser un día quien encabece el ranking de la ancianidad. Y ya se sabe que un país envejecido, es un país sin futuro. Triste panorama, pero aquí no hay más cera que la que arde.

 

Durante décadas, han sido escasos los recursos destinados a estructurar formulas que prestaran una ayuda real y duradera a las familias con menos recursos, erradicando con ello los problemas que supone tener hijos en este país. La última aberración, fue la de otorgar 2.500 euros para cada niño nacido. Esto se hizo de forma tan injusta que hasta los nietos de cualquier millonario o de clase media alta pudiera tener derecho a percibir la referida cantidad ¡Qué error!

 

Más hubiera valido el dedicar ese dinero para la construcción de guarderías y con ello dar empleo a miles de profesionales, por mediación de lo cual, ahora los niños no quedarían aparcados en casa de los abuelos y por supuesto los padres tendrían un problema menos y con ello se animarían a un aumento natural de su familia.

 

Afín de cuentas, como es poco lo que se ha hecho y aún sin olvidar de donde veníamos cuando comenzamos nuestra nueva andadura en 1976, la verdad es que se debió hacer mucho más. Pocos pensábamos lo que suponía ir sembrando bien para recoger buenos frutos y lo que se ha hecho es sembrar vientos para recoger tempestades, como la que se nos viene encima.

 

 

Imagen: “El Favorito” (Georgios Iakovidis)

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