Los trabajadores de Call Centers, en lucha

23. septiembre 2016 | Por | Categoria: Economía, Magazine

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Los trabajadores y trabajadoras del sector Contact Center, antes conocido como Telemarketing, están en plena movilización en toda España. A la convocatoria de paros parciales en las dos últimas semanas de septiembre, el pasado día 22 y el próximo jueves 29, los sindicatos han acordado una huelga de 24 horas para el día 6 de octubre. El motivo es la ruptura de negociaciones del Convenio Colectivo, que expiró en diciembre de 2014, y que se ha ido prorrogando año a año, con la consiguiente congelación de salarios y el mantenimiento de nocivas cláusulas laborales.

Posiblemente este sector constituya, junto a otros como el de limpieza, el trending topic de la precariedad: conectados durante horas a máquina bajo una supervisión permanente, con la presión de contestar en apenas unos minutos llamadas en cola que saltan de inmediato, repitiendo las mismas palabras y recibiendo insultos…, son sólo algunos ejemplos de la presión de una labor que supone un riesgo grave para la salud, como puso de manifiesto un estudio encargado por la Inspección de Trabajo británica (HSE) a la Universidad de Sheffield.

Estas condiciones degradantes en que se desempeña este trabajo contrastan sin embargo con el sueldo y las condiciones de contratación. Un informe de la Universidad Rovira i Virgili sobre este sector ponía de manifiesto ya en 2007 la gran proporción de trabajadores a tiempo parcial y temporales. De la muestra de call centers españoles analizada, el 71,6% de los centros emplean a trabajadores temporales.

En cuanto al sueldo, un vistazo al convenio nos da una idea de la miseria salarial. No obstante, el sector cuenta con una alta cualificación profesional. Según el estudio al que hemos hecho referencia, el nivel de formación del personal es elevado. Entre los Agentes, la categoría más baja, un 54,6% corresponde a empleados que han estudiado bachiller o formación profesional; y un 35,2% son trabajadores diplomados, licenciados. Solamente el 10,2% restante tiene una formación general elemental.

Una alta cualificación y un sueldo-basura convierten a estos trabajadores en el modelo ideal para las grandes empresas: Caixabank, Banco Santander, Vodafone, BBVA, Gas Natural e Iberdrola…, son algunas de las compañías privadas que disponen de call centers, directamente o a través de subcontratas. Gigantes del Ibex que emplean mano de obra low cost para ejercer tareas que en muchas ocasiones superan con creces la categoría en virtud de la cual se les retribuye, pero que no perciben el mismo salario, por ejemplo, que un empleado de oficina bancaria.

Los sueldos milmillonarios de los directivos y ejecutivos de estos conglomerados mantienen una distancia sideral respecto a los de sus trabajadores de base. Un ejemplo será suficiente. Gonzalo Gortázar y Antonio Massanell, consejeros ejecutivos de Caixabank, cobran una retribución fija anual de 2.149.000 € y 1.520.000 € respectivamente, sin contar otros conceptos y remuneraciones variables o suplementos, según el “Informe anual sobre remuneraciones de los consejeros de sociedades anónimas cotizadas”.

Luego vendrán sesudos expertos para explicarnos la desigualdad creciente. Con razón la patronal del sector no quiere negociar un nuevo convenio que afectaría a cerca de 90.000 trabajadores.

Las condiciones que ofrecen en las negociaciones constituyen una regresión en muchos aspectos, lo que justifica las medidas acordadas por los sindicatos. Las propuestas patronales proponen mantener congelados los salarios para 2015 y subirlos un estratosférico 1% para 2016. Pero además, se reservan el derecho feudal a imponer jornadas de doce horas; rechazan pagar los tres primeros días de baja; incrementan su derecho de pernada a despedir con la simple “previsión” de descenso en el número de llamadas; y, entre otras, a modificar las vacaciones ya confirmadas con un mes de antelación… Flexibilidad, de látigo.

Muchos trabajadores y trabajadoras se negarán a secundar las movilizaciones por un convenio más justo. Sus razones son excusas. La literatura anglosajona los llama “free riders” cuya traducción al castellano es “gorrones”. Así se denomina castizamente a quienes se aprovechan del sacrificio de otros que sí secundan los parones o hacen huelga. Los mínimos derechos que ahora disfrutamos no los trajo la cigüeña de París: los pelearon antes miles de trabajadores. Algunos lo pagaron caro, incluso con su propia vida. No sé si somos conscientes de lo que nos jugamos. Ceder ahora por miedo es dejar a nuestros hijos un futuro donde la primera palabra que aprendan sea “Sí, Bwana”.

Foto: Jquemba

 

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