Los trucos de los Índices de Justicia Social

6. febrero 2017 | Por | Categoria: Economía, Magazine

POR JOSÉ S. LÓPEZ

La fundación alemana Bertelsmann Stiftung acaba de publicar un Índice de Justicia Social en los 28 Estados de la Unión Europea. Para ello compara seis aspectos concretos: prevención de la pobreza, igualdad educativa, acceso al mercado laboral, cohesión social y no discriminatoria, salud, y justicia intergeneracional. Esta fundación privada pertenece a un conglomerado multinacional cuyas actividades se centran en el negocio de la edición y comunicación.

De forma general, el Informe evalúa cada uno de estos seis aspectos con una nota entre cero y diez. La nota media de los 28 países de la UE es un raspado 5,75. Por encima, los de siempre, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Países Bajos, y sorprendentemente, República Checa. Y en el pelotón de los rezagados, también los habituales: Grecia, Rumanía, Bulgaria, Italia… y España, que además de ganar Eurocopas y Mundiales, también se mantiene líder en miseria. La nota general otorgada a España es de 4,76, por debajo del 4,97 de nuestros vecinos portugueses, Polonia (5,81), Estonia (6,15),…

En prevención de la pobreza e igualdad de acceso a la educación ni aprobamos, con un 4,19 y un 4,98 de nota, respectivamente. Sólo en salud obtenemos un notable 7,10 pese al empeño del PP por cargarse esta asignatura. Y resulta meritorio además si lo comparamos con países con mayor inversión pública y tradición, como Dinamarca (7,40) Austria (7,06) o Alemania (7,03). Sin embargo, es en el acceso al mercado laboral donde la nota supone un rotundo cateo de 3,75 que no admite revisión de examen, máxime cuando la puntuación en Grecia es de un 3,32 y de nuestros vecinos de aula portugueses es de un 5,16.

Posiblemente estemos de acuerdo grosso modo con la evaluación final que este Informe realiza de España, pero hay que ser cautos. El valor de estas encuestas depende de los criterios y enfoques empleados. Por eso hay que leer la letra pequeña.

Así, no cabe duda de que el mercado laboral en España es una basura para la clase trabajadora, como refleja la calificación de este Informe. De hecho, en él se advierte que “el gobierno tiene que encontrar políticas de creación de empleo más sustanciales que los simples recortes salariales” (página 140). En este sentido establece cuáles son a su juicio los frentes abiertos y criterios con los que deben actuar las políticas públicas (página 141): el mercado de trabajo dual; el trabajo que proporciona la economía sumergida y la “falta de flexibilidad en la fuerza de trabajo (insuficiencia de movilidad, pocos contratos a tiempo parcial)”.

No sé lo que pensarán ustedes, pero la dualidad en España entre trabajadores fijos y temporales es precisamente fruto de una flexibilidad de manga ancha inducida por políticas dictadas para solaz de patronos y patroncillos. Tampoco creo que el trabajo en negro, aun siendo preocupante, constituya una lacra determinante. Pero lo de criticar los “pocos contratos a tiempo parcial” resulta desconcertante. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya puso de manifiesto en su informe Estado del trabajo decente en el mundo 2016 que en España alrededor de un 60% de los empleados a tiempo parcial lo son de forma involuntaria.

Desde luego no podemos esperar de una multinacional que a la hora de analizar el problema del empleo en España ponga el acento en su pobre estructura productiva, una economía de servicios donde el tejido industrial se ha desmantelado e imperan oligopolios y subsisten microempresas.

En todo caso, este Informe nos ha permitido comprobar que en muchas ocasiones el acuerdo con las cifras gruesas puede servir de anzuelo para hacernos tragar soluciones que no son precisamente las justas y necesarias para la clase trabajadora.

Foto: Bertelsmann Stiftung

 

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