Los últimos conquistadores españoles están en Isla Mayor, Sevilla

3. noviembre 2015 | Por | Categoria: Cultura, Cultura y Ocio, Magazine

Ponentes de izquierda a derecha: Manuel, jubilado, corresponsal en Sevilla de la revista El Pollo Urbano y periodista de Crónica de Aragón, vuelto al pueblo después de 50 años en Zaragoza; Juan Molero, alcalde de Isla Mayor; Julián, arrocero; Francisco, arrocero; Paqui, ama de casa y jornalera jubilada; Emilio, arrocero

POR MANUEL SOGAS

Con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural (15 de Octubre) el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Isla Mayor organizó un Foro-Debate acerca de la historia local que se celebró el 29 de octubre en el salón de actos del I.E.S. Lago Ligur para los estudiantes de Cuarto de ESO.

En el acto estuvieron representadas las dos generaciones que fundaron el pueblo: los abuelos y padres en la mesa de ponentes, agentes directos y vivos de la historia moderna de Isla Mayor, y los nietos como público asistente que constituyen la tercera generación descendientes de las dos primeras.

La historia de cualquier pueblo es la suma y la interrelación de las historias particulares de cada individuo y de las generaciones anteriores a ellos desaparecidas. En el caso concreto de Isla Mayor nos encontramos la singular particularidad de que las tres generaciones que lo habitan (no hay generaciones anteriores a ellas) tienen que ver directamente con la historia del pueblo que empieza en el primer tercio de siglo pasado.

De que fue una conquista empezada por los primeros que llegaron (andaluces de diferentes puntos de la región, canarios, portugueses, presos políticos de la guerra del 36, valencianos…) a sus tierras y sus sucesores no hay ninguna duda. Las armas que portaban para la conquista fueron el Trabajo, el Trabajo, el Trabajo… y el Trabajo.

El enemigo a abatir, unas tierras resecas y salitrosas o inundadas por las lluvias y crecidas del río Guadalquivir a unos cuarenta kilómetros al sur de Servilla, cuyos habitantes originarios eran los armajos, mosquitos, fiebres, paludismo, sanguijuelas…, y por la noche, descansando, había que luchar contra los chinches y las pulgas.

Y, de que fue concluida hay todavía menos dudas, como bien de manifiesto lo ponen los resultados obtenidos: más de treinta mil hectáreas de arrozales en toda la comarca, que la hacen la primera productora de arroz, en cantidad y calidad, del Estado español y una de las primeras en Europa.

Los ponentes fueron exponiendo resumidamente sus “retazos” de las historias particulares vividas; de cómo llegaron junto a sus padres con la maleta de madera (la maleta se ve en el centro de la imagen de los ponentes) y lo puesto. Otros llegaron sólo con lo puesto, sin maletas, y no faltaron quienes al llegar a Isla Mayor lo hicieron con menos de lo puesto al salir de sus lugares originarios, porque al hacer 60, 80 ó 120 kilómetros caminando por sierras, pedregales, caminos o trochas, deshacían zapatos, botas y alpargatas, y había que tirarlos antes de llegar.

Se hicieron comparaciones entre cosas que ni de broma son comparables, como las escuelas donde algunos de los ponentes aprendieron sus primeras letras: la m con la a, ma; la m con la e, me… (que otros no fueron a escuela alguna) y la forma de llegar a ellas por entre los barrizales.

No faltó el toque de atención a los estudiantes para que aprovecharan los medios para aprender que tenían a su disposición, ni el apunte de que la historia, tanto la personal como la general, es la síntesis de todo lo vivido anteriormente hasta el presente, razón por la cual mientras más y mejor se conozca el pasado mejor se explica el presente, y en mejores condiciones se está para vislumbrar y actuar sobre el futuro, que si algo de específico tiene actualmente es su incertidumbre.

El último que tomó la palabra fue el alcalde de Isla Mayor, Juan Molero, para agradecer a todos los ponentes sus diferentes exposiciones, recomendando a los estudiantes que hicieran cuantos esfuerzos pudieran para formarse.

Fotos: Manuel Sogas

 

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