Luces y sombras en el VI aniversario de la clausura de Expo Zaragoza 2008

15. septiembre 2014 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR FRANCISCO PELLICER Y JAVIER GRIMAL (*)

El nuevo milenio sorprendió a Zaragoza desperezándose entre incertidumbres, pero un grupo de soñadores emprendieron la tarea de un proyecto que cambiaría la fisonomía, la estructura y el dinamismo de la ciudad: la Exposición Internacional Zaragoza 2008. La realidad superó al sueño.

La exposición se preparó y edificó en un tiempo récord: 14 de diciembre 2004/14 de junio de 2008, 3 años y medio. Frente a los pronósticos de agoreros asentados en la rutina y la falta de entusiasmo, se llegó a tiempo –ciertamente con la pintura mojada– y todo estuvo listo para la inauguración. Todo fue posible gracias a una excelente coordinación institucional y al trabajo ingente de muchas personas que trabajaron intensamente sin mirar el reloj, pero atentos al calendario.

La exposición fueron 93 días inolvidables.

El evento fue el mayor acto de diplomacia pública de 2008 y contribuyó a la declaración del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento por la ONU en 2010. A juicio de los organismos internacionales, Expo Zaragoza 2008 fue una exposición austera, honesta y transparente.

Gracias al planteamiento estratégico que acompañó al evento, la ciudad de Zaragoza quedó equipada para el futuro. La Expo fue la clave para conseguir infraestructuras y equipamientos necesarios y reclamados por la ciudad durante muchos años. El inteligente planteamiento aprovechó un buen momento económico. De no ser así, los cinturones viarios, los puentes, el palacio de congresos o las riberas seguirían esperado la llegada de unas inversiones que nadie había asegurado. Sólo hay que recordar cómo estaba Zaragoza antes de la Expo y cómo está después.

Hoy, cuando se cumplen seis años de la clausura, el proyecto post-Expo se sigue desarrollando, a pesar de haber nacido el mismo día en el que se dio el pistoletazo de salida a la crisis económica mundial. Lo realizado hasta ahora no es poco. El Frente Fluvial, que bien merecería el nombre de plaza del Ebro, es un parque público frecuentado. El Parque del Agua recibe 1,5 millones de visitas anuales. El Acuario Fluvial se mantiene y mejora, ya que durante los dos últimos años se han incorporado más especies y ejemplares. El parque empresarial “Dinamiza” está construido y parcialmente ocupado, además de representar un activo importante de cara a la salida de la crisis. La Ciudad de la Justicia está en pleno rendimiento. El Palacio de Congresos posibilita encuentros científicos, empresariales, culturales y sociales en un espacio digno y funcional. La oficina de la Década del Agua de las Naciones Unidas tiene su sede en Zaragoza.

En el lado negativo hay que destacar que, como consecuencia de la crisis, el ritmo de la adquisición y ocupación del parque empresarial es muy lento. La dictadura de la economía, alimentada por la época de recesión, ha primado las obras y las operaciones financieras, y en este sentido, cabe reprochar a la sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial (gestora del recinto y participada al 97% por el Gobierno de Aragón y al 3% por el Ayuntamiento de Zaragoza) que no ha prestado la misma atención al legado inmaterial, y que tampoco ha sabido sacar rendimiento de los equipamientos culturales que de ella dependen.

A escala de la ciudad, la coordinación institucional se ha desvanecido, prevaleciendo los intereses particulares sobre los generales.

Las entidades financieras que se habían comprometido a desarrollar proyectos culturales en el Pabellón Puente y en la Torre del Agua han incumplido sus compromisos, bajo la mirada ausente de Expo Zaragoza Empresarial.

El Gobierno de España ha abortado el proyecto del Instituto del Cambio Climático y mantiene sin uso el Pabellón de España. En seis años ha sido incapaz de restaurar unos defectos de construcción menores pero muy visibles (piezas cerámicas de los pilares de las fachadas) a pesar de tener asignados presupuestados suficientes. El excelente edificio es hoy un monumento sembrado de mentiras, incumplimientos y abandono.

El Gobierno de Aragón no sabe o no contesta respecto a los usos del Pabellón de Aragón. Este edificio no depende de la sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial, sino directamente del Gobierno de Aragón ¿Hay alguien ahí?

Entretanto, y ante la pasividad institucional, la sociedad civil se ha organizado en torno a la Asociación Legado Expo 2008, una entidad que reclama, critica, pero también colabora en acciones de puesta en valor y aprovechamiento del patrimonio generado por la Expo. Uno de sus logros ha sido la reinstalación del Splash en el Torre del Agua, su reivindicación más antigua y simbólica, que en este caso, ha contado con la receptividad de determinados responsables políticos del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza.

En cualquier caso, una ciudad de tamaño medio como Zaragoza necesita más tiempo para asimilar y dar funciones al gran patrimonio público generado por Expo 2008. Pero el tiempo sin proyectos definidos ni impulsos ciudadanos e institucionales, acaba convertido en telarañas. Hoy recordamos y actualizamos el eslogan del V aniversario de Expo 2008: “Expo Zaragoza 2008… CONTINÚA. Es memoria del futuro”. Hagamos que continúe y, sobre todo, ayudemos a la capital aragonesa a escapar del provincianismo baturro que la persigue.

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(*) Autores del libro “Una pasión compartida. Zaragoza y su Exposición Internacional”

 

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