Más reformas, más riesgos

23. septiembre 2011 | Por | Categoria: Economía, Magazine

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Cuando llevamos ya muchos meses oyendo hablar de la necesidad perentoria de que los mercados recuperen la confianza (supuestamente también los ciudadanos), sorprende descubrir un día sí y otro también que son precisamente las grandes instituciones económico-financieras quienes se encargan de todo lo contrario.

 

Bien sea mediante desgraciadas ruedas de prensa y declaraciones variadas, vía metedura de pata, bien mediante estudios e informes con toda pomposidad oficial, constantemente recibimos avisos a navegantes y pésimas perspectivas de quienes debieran tener alguna responsabilidad en hacer algo para que esa confianza tan tañida no se encontrara con sus ruedas empaladas, precisamente, por quienes debieran engrasarlas.

 

Por supuesto, esos órganos e instituciones deben trabajar con transparencia y diligencia, también en la predicción que nos ayude a prever situaciones negativas, pero tristemente no lo hicieron para evitar la actual crisis económica.

 

Ahora sí, ahora inundan los medios de comunicación y las opiniones públicas de la mayor negatividad posible, de predicciones nefastas que, en su opinión, tan sólo podremos sortear si seguimos sus dictados actuales al pie de la letra.

 

Ahora, el Comité Europeo de Riesgos Sistémicos, organismo absolutamente desconocido hasta la actualidad por la inmensa mayoría de la sociedad y uno de los principales en cuanto a la supervisión financiera en Europa, avisa de que la estabilidad financiera vuelve a estar en riesgo por culpa de la crisis de la deuda soberana.

 

Por esa razón, el citado Comité urge a los diferentes Gobiernos europeos a ratificar la flexibilización del fondo de rescate europeo, pero también y cómo no, a acelerar la reducción del déficit público y a la adopción de nuevas reformas, todo ello mientras se preparan para reforzar a los bancos, o sea, a darles dinero público, mucho dinero público.

 

Conocidísimo para todos es ya el F.M.I., que dispara públicamente las alarmas tras reducir notablemente las perspectivas de crecimiento de las economías llamadas avanzadas.

 

Según el Fondo Monetario Internacional, los bancos europeos podrían perder alrededor de 300.000 millones de euros por culpa de la deuda, esa a la que también hacía referencia el Comité Europeo de Riesgos Sistémicos.

 

Eso afirma en su informe sobre la Estabilidad Financiera Global (presentado en su asamblea anual para más oficialidad, un informe duramente crítico con la forma en que se está gestionando la crisis, una crisis “en una nueva fase, más política”.

 

Por aquello de que el que advierte no es traidor, seguramente, el F.M.I. avisa de que “el tiempo se está agotando para resolver las vulnerabilidades que amenazan la estabilidad global del sistema financiero”, cierto o no tanto, pero desde luego una afirmación que en nada ayuda a la recuperación de la confianza, esa máxima tan y tan repetida.

 

Respecto a España, el Director del Departamento de Mercados de Capitales y Monetarios del F.M.I., el español José Viñals, afirmó que “es fundamental que se complete la reestructuración del sistema bancario y que continúen las reformas estructurales que tan necesarias son para relanzar el crecimiento económico”.

 

El caso es que los Estados no paran de adoptar medidas y reformas y los organismos y mercados no paran de pedir más medidas y más reformas, por lo que no estaría nada mal que alguien tuviera el valor suficiente para decir, de una vez por todas, qué es lo que quieren los mercados, en cuanto al modelo o sistema económico y financiero al que pretenden llegar.

 

Sobre cómo quieren llegar, de momento, parece bastante claro, aplicando la fórmula del aceite de ricino, esto es, cucharada a cucharada hasta que la botella haya quedado definitivamente consumida.

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