Menos paro, más temporalidad

6. mayo 2011 | Por | Categoria: Economía, Magazine

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Es cierto que, desde 2006, el mes de abril no había presentado unas cifras como las de este año, pero también es cierto que las medidas excepcionales que la reforma laboral contenía más bien han mostrado sus frutos desde sus aspectos negativos que desde los positivos.

 

También es cierto que este laico y turístico país propone difíciles comparativas por la movilidad temporal de algunas de las festividades católicas, por lo que son tantos los factores que podrían valorarse que resulta complicadísimo realizar un análisis objetivo de las situaciones, aunque no tanto uno de los que suelen presentarnos los líderes políticos, siempre afanados en manejar tan sólo aquéllos parámetros que pueden acabar dándoles la razón por encima del interés del país y de sus ciudadanos.

 

En cualquier caso, cifras mandan, así que, según éstas, más de 64.000 personas encontraron trabajo durante el pasado mes, dejando la cifra, momentáneamente, en 4.269.360 parados y paradas.

 

Tanto el Gobierno como los agentes sociales (empresarios y sindicatos), coinciden en admitir que esta cifra responde a razones meramente coyunturales, es decir, fruto de una circunstancia puntual y, por tanto, en ningún caso a una tendencia alcista en lo que a creación de puestos de trabajo se refiere.

 

Para semejante consenso, en el que también participa la oposición política, una de esas cifras resulta aplastante: más de 49.000 de esos nuevos contratos se han realizado en el sector servicios, dentro del que se encuadran actividades como el turismo o la hostelería, claramente favorecidos por la celebración de la Semana Santa católica pero que, también de forma clara, aportan una duración más que limitada.

 

A pesar del crecimiento del empleo en abril, en los últimos doce meses el desempleo ha crecido un 3,1 %, unas 127.000 personas más en paro, lo que apuntala más, si cabe, la coyunturalidad de un crecimiento en el empleo que, con toda seguridad, volverá a sufrir una nueva caída para remontar con la proximidad del periodo de vacaciones estivales.

 

Lo único realmente estructural que puede extraerse de los últimos datos es que, si bien la reforma laboral y sus extremadamente duras consecuencias para la clase trabajadora no han servido para crear empleo de forma sostenida, sí ha servido para que la calidad de la contratación decaiga exponencialmente, viéndose reducidos los contratos indefinidos y con garantías mientras, durante los nueve meses de vigencia de esa reforma, los nuevos contratos de fomento de la contratación han crecido en un 44 %, con las futuras consecuencias negativas que ello traerá directamente a los ciudadanos e, indirectamente, a la propia economía del país a través de la inseguridad económica que éstos han y habrán de soportar.

 

 

Foto: archivo Gobierno de Aragón

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