Para una contribución a la crítica de Podemos (I y II)

5. septiembre 2014 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

Introducción, aviso o lo que sea

Aunque en esta entrega de dos capítulos el título general que aparece en este trabajo es “Para una contribución a la critica de Podemos”, y que se mantendrá a lo largo del mismo que se irá publicando en siguientes fechas como si fuera su único destinatario, en realidad dicho trabajo se dirige a todas las formaciones políticas, sindicales o sociales o grupos de ellas que pretendan o impulsen el cambio del orden económico, político e ideológico existente basado en relaciones de producción capitalistas.

La pretensión aparte falsas modestias es contribuir a establecer un hilo conductor común y unitario que sirva de base a las discusiones teóricas en orden a transformación social en dichas formaciones políticas y organizaciones, dejando la práctica política a cada una de las mismas en función de la coyuntura en la que se encuentren, grado de organización, conciencia política, etc.

A lo largo de este trabajo en las sucesivas entregas (con la intención de publicarlas ulteriormente como folleto o libro) se analiza y valora el modo de producción capitalista, la crisis capitalista y su origen, la inviabilidad histórica del capitalismo una vez alcanzado un determinado grado de desarrollo, la necesidad objetiva de la alternativa al modo de producción capitalista y una propuesta de formación económica y política, todo ello a la luz del materialismo histórico y el materialismo dialéctico, ciencia y filosofía marxistas.

Ciencia y filosofía nunca refutada sino atacada con adjetivos al único objeto de desprestigiarlas y descalificarlas; ciencia y filosofía que el que suscribe viene defendiendo públicamente como válidas en la medida que ha podido y allí donde le ha sido posible desde hace más de cuarenta años.

El trabajo que se comienza a publicar con esta primera entrega contribuirá a esclarecer el actual panorama económico, político e ideológico, al margen de la ortodoxia propagandística formal, más preocupada por mantener y justificar el orden social injusto actual que por resolver los problemas de la inmensa mayoría social.

De su oportunidad (que no oportunismo) no hay duda dada la incertidumbre e inestabilidad económica política actuales puestas de manifiesto de forma meridianamente evidente y clara a raíz del reconocimiento por parte de todos los sectores económicos, políticos e ideológicos de la crisis de 2008.

Esta oportunidad, aunque sin haberlo pretendido y de forma impremeditada, queda avalada de forma rotunda por las universidades de Cambridge y Harvard al impulsar un manifiesto que hoy viene avalado por 42 grupos de pensamiento crítico de 19 países, en el que se critica que, como mucho, se enseñe el pensamiento económico y teorías de Keynes (que además o no se cumplen o no sirven para resolver los problemas reales dentro de la propia economía que predica), en tanto otros, como el pensamiento económico marxista permanece oculto.

En esa línea, el autor de este trabajo ya propuso en mayo de 2011 a los Acampados del 15 M de Zaragoza, en la Plaza del Pilar, la necesidad de crear la Universidad del Pueblo en la Calle.

I

Que Podemos en las próximas elecciones locales, autonómicas y generales se pueda convertir en una fuerza política significativa dentro del sistema, es algo que hoy dudan muy pocos.

Qué hará Podemos en el caso de que logre una cierta representatividad política, es una pregunta que por el bien de la inmensa mayoría social hay que empezar a responder de forma inmediata. Como tarde, al tiempo que se vayan definiendo y concretando las formas organizativas, de participación y de control a los posibles representantes elegidos por la formación.

¿A quién se dirige Podemos? Los partidos políticos al uso como el PP, PSOE, nacionalistas, regionalistas y otros, en su discurso se dirigen de forma abstracta a la sociedad entera, a la que pretenden redimir, pero esta remisión y bienestar en la que supuestamente se han de basar no aparecen en la práctica por ningún lado después de tres décadas de gobierno de unos y otros, en las que evidentemente se han producido progresos materiales, que sin embargo no han servido para distribuir la riqueza producida por el trabajo de una forma justa (dar a cada cual lo suyo) entre todas las capas sociales, sino todo lo contrario, ha servido para que los ricos se hayan hecho más ricos y con más poder de coacción y chantaje a toda la sociedad a través de los respectivos gobiernos, y que los pobres sean cada vez más pobres, al tiempo que han hecho que las perspectivas de futuro sean cada vez peores para la inmensa mayoría de la sociedad.

En la práctica lo que resulta es que una minoría tiene cada vez más y disfruta más de la riqueza producida, en tanto que la inmensa mayoría tiene menos y vive cada día peor.

Podemos debería concretar a quiénes se dirige y a quienes no. A quiénes favorecerán las políticas que aplique cuando esté en condiciones de hacerlo, y a quiénes no. Quiénes deben temerle y quiénes no. En resumen, quiénes son los enemigos declarados sin ningún rodeo y quiénes los amigos y los aliados.

Debe ser declarado enemigo sin ningún paliativo el modo de producción capitalista (m.p.c.), al que muchos denominan “neoliberalismo”, como si cambiándole el nombre a las cosas pretendieran cambiar su naturaleza y hacer que sus efectos fueran distintos.

Hay que declararlo enemigo por serlo de la inmensa mayoría de la población, por crear las condiciones presentes de desasosiego personal, inseguridad y falta de esperanza en un futuro mejor para prácticamente todos los sectores sociales de la sociedad y por ser objetivamente incapaz de resolver los problemas económicos, políticos e ideológicos creados, y que amenaza con seguir intensificándolos y extendiéndolos por el mundo entero, además de su incapacidad material para resolverlos, porque el m.p.c. no nació para resolver problema alguno sino para desarrollar todas las fuerzas productivas con un único fin: acrecentar indefinidamente los capitales invertidos.

El enemigo que debe ser abatido irremisiblemente es el sistema. Un sistema, el modo de producción capitalista, que ha cumplido la función histórica que tenía encomendada: el desarrollo de las fuerzas productivas. Su verdadero mérito histórico que es lo que la historia debe reconocerle, pero sin entrar en cuestiones de moralina barata, porque no se trata de ninguna cuestión de moral.

Pero el sistema, el m.p.c., no es un misterio sobrevenido del más allá por voluntad de la madre naturaleza, sino cuestión humana, creado por humanos, manejado por humanos y para favorecer a una minoría de humanos, es decir, por obra de personas de carne y hueso entre las que se encuentran las 1.400 que representando el 0,0035% de la población española controlan el 80,5% de la riqueza de España1, siendo algunas de ellas Emilio Botín del Banco de Santander, Isidro Fainé de La Caixa, J. Manuel Lara de Planeta, Ignacio Sánchez de Iberdrola, César Alierta de Telefónica, Baldomero Falcones de FCC, Isidro Álvarez de El Corte Inglés o Antonio Brufáu de Repsol.

Estas personas en tanto en cuanto tengan en sus manos los instrumentos de poder económico, político e ideológico que hacen funcionar el sistema en función de sus particulares intereses, con la suficiente capacidad como para condicionar o imponer a los diferentes gobiernos y demás instituciones las políticas que utilizan como instrumentos a su servicio para mantener sus intereses particulares contra los intereses de la inmensa mayoría de la población, son las que encarnan los enemigos del sistema.

Tener por enemigo declarado a estas personas no quiere decir en modo alguno que se pretenda o promueva o se incite a su eliminación física, ni a ejercer sobre ellas ningún tipo de revancha o venganza personal, por ser parte de las personas responsables directas de haber causado daños y perjuicios a la sociedad en general y a personas concretas de carne y hueso (algunos de esos daños materialmente irreparables), ni de dejarlas en la miseria material. Son enemigos y lo seguirán siendo en tanto en cuanto continúen disponiendo de los instrumentos de poder efectivos y reales como para poder condicionar las políticas del gobierno y otras instituciones para mantener e incrementar sus privilegios de todo tipo, causando con ello perjuicio a la inmensa mayoría de la sociedad.

Dejan de ser enemigos de la sociedad, y por tanto de Podemos, y pasan a ser ciudadanos normales para vivir de su trabajo, que como todo trabajo debe ser útil y en beneficio de la sociedad, cuando los instrumentos de poder efectivo que tienen para coaccionar y condicionar las políticas del gobierno para mantener y acrecentar sus privilegios pasen a manos de la sociedad en la forma que democráticamente sea decidido por ésta.

Otro tipo de enemigos declarados de la sociedad son Jordi Pujol, Luis Bárcenas, Messi, etc., al igual y en la misma medida que cualquier otra persona sin ningún tipo de distinción, por apropiarse delincuencialmente de una parte de la riqueza que no les correspondía y que fue creada por los trabajadores, y lo seguirán siendo en tanto en cuanto no comiencen a devolver a la sociedad de forma efectiva y no simbólica, todo lo que le han robado, y los beneficios producidos por esas cantidades robadas.

No estamos en un juego floral de política, en que el ganador haya de ser quien más palabras diga por segundo y con más dominio de la retórica, acompañadas de la mímica previamente estudiada, y de acuerdo con el tono y deseo de quienes las escuchan según el momento y ocasión.

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1 Revista SOLIDARIA con los EMPOBRECIDOS de la TIERRA. Febrero-Marzo 2012/Nº 92

 

II

Efectivamente, organizarse social y políticamente constituye una imperiosa necesidad objetiva. Y mucho más en una formación política como Podemos que nació completamente desnuda tan solo hace unos meses. Esta es la idea que hay que extender y hacer arraigar en la mayoría de la sociedad, en lo que ya viene trabajando Podemos a través de sus Círculos. ¿Pero para qué y por qué tiene que organizarse social y políticamente Podemos? ¿Qué hará Podemos cuando encuentre y defina sus posibles formas de organización? ¿Qué formas prácticas aplicará Podemos para que sus bases sociales y políticas a través de sus diferentes Círculos puedan ejercer el control efectivo de sus cargos y representantes electos, llegando incluso, si el caso lo requiriere, a removerlo de sus cargos representativos.

¿Qué hará Podemos y cómo, en el supuesto caso de que uno de sus representantes electos declarara, como acaba de hacer Jordi Pujol, que le ha estado defraudando a la Hacienda pública durante 34 años? ¿Lo removería inmediatamente de su cargo o esperaría a que cumpliera el plazo por el que fue elegido para no votarle más?

¿Qué hará Podemos si llegado el caso el presidente del gobierno fuera de su formación, y una vez en el cargo declarara que el programa que se le presentó a la sociedad no lo cumple porque su “deber” le exigía no cumplirlo, como hizo Mariano Rajoy del PP?

El qué hacer y para qué, tiene que determinar el cómo. La organización social y política que se adopte tiene que responder necesariamente a este qué, para qué y cómo, y ha de surgir y tiene que ser la consecuencia de un proceso de análisis y discusión continuo por parte de todos los miembros y simpatizantes de Podemos a través de los Círculos, basado en la observación de los datos proporcionados por la realidad económica, política e ideológica concreta del momento que se trate, de la que hay que extraer y traducir de forma práctica las actuaciones concretas de Podemos, ya sean referidas a practicas políticas inmediatas, a más largo plazo o referidas a teorías ya establecidas, bien para confirmarlas y reforzarlas o para corregirlas en su caso.

En la medida que Podemos se considere una Formación política democrática y transformadora de la sociedad en lo económico, lo político y lo ideológico, el tipo de organización que adopte no debe erigirse en el órgano supremo del que dimanen de forma incuestionable e indiscutible las directrices, consignas, planes o estrategias políticas para su obligado cumplimiento.

Debe y tiene que ser todo lo contrario: el órgano director de la política de toda la formación política, y para cumplir su función de dirección tiene que recoger previamente cuanta información, datos y propuestas le puedan proporcionar los Círculos, otras organizaciones, instituciones o personas individuales a través de los canales pertinentes, y con todo ello elaborar teorías, planes de actuación, etc., que vuelven a los Círculos para su aprobación, y a partir de aquí y para dotar de unidad política a toda la Formación, es cuando empieza su tarea de dirección.

En resumen, de la organización que termine adoptando Podemos no puede salir nada para su aplicación que previamente no le haya llegado. Y de esta forma el funcionamiento democrático de la formación queda garantizado, mientras que la figura del líder como cabeza “pensante” y buen pastor del rebaño, queda rechazada y proscrita.

El qué, para qué y cómo, tiene que tener la consideración de un conjunto formado por estos tres elementos, en cuyo conjunto ninguno de ellos constituye un departamento único y estanco con un funcionamiento independiente con respecto a los demás, sino todo lo contrario: interdependientes, influyendo y determinándose los unos a los otros dentro de la unidad que forman y configuran.

Para que el qué, el para qué y el cómo no queden en tres palabras vacías de contenido e inconexas entre sí, sino para que adquieran verdadero sentido y llenas de contenido real y efectivo, tienen que descansar y basarse en una teoría social que sea la que defina los objetivos a corto, medio y largo plazo, y que sirva como punto de referencia para comprobar si las actuaciones económicas, políticas e ideológicas que se van realizando en la práctica concreta, responden a ese objetivo definido a largo plazo, o si por el contrario, se desvían del mismo.

La teoría social concebida como se acaba de exponer, para que tenga efectos prácticos requiere de un determinado método que evite en lo posible la improvisación o las ideas “luminosas” redentoras de la humanidad.

No depende de quiénes hagan las cosas, sino de las cosas que se hagan, y de la forma como se hagan y del fin con que se hagan. Lo que importa es el método para llegar al objetivo propuesto, y lo que importa -sobre todo- no es lo que se diga, sino lo que se haga: la práctica.

El método consiste en saber de antemano el qué hacer, y qué se pretende para que la acción correspondiente tenga sentido. Pensar antes de hacer. Lo contrario, hacer y después pensar en lo hecho constituye un error.

En suma, la acción económica, política e ideológica tiene que ir precedida de una teoría económica, una teoría política y una teoría ideológica, cuya teoría constituye el punto de referencia que permite alumbrar el camino, puesto que indicará si las acciones concretas que se vayan realizando acercan o alejan de los objetivos propuestos, y en su caso, si la teoría fue bien o mal elaborada.

La propuesta de Podemos de una renta básica mínima para todos, no sólo parece justa y lógica, sino que además es absolutamente necesaria, dado el estado de pobreza material galopante que han creado tanto las políticas realizadas por el PSOE como por el PP, y las que este último guarda en cartera y que sin duda aplicará si llegara a ganar las elecciones de 2015, en nombre de la “superación” de la crisis.

Pero si no se profundiza más políticamente en este planteamiento nos quedamos en una simple cuestión de ética (la ética es la expresión práctica de una moral).

Que la política haya de tener contenido ético parece una afirmación aceptable y muy poco discutible. Pero la política es cosa distinta a la ética. La política es una relación de fuerzas en las que unos grupos sociales intentan imponer sus formas de ver el mundo y sus intereses a otros grupos sociales, y esto no quiere decir en absoluto que la política tenga que estar desprovista necesaria y absolutamente de los componentes moral y ético. La cuestión está en determinar que tipo de intereses defienden unos grupos y a favor de quien (moral de esos grupos) y cómo (ética de esos grupos) y que otros intereses defienden otros grupos y a favor de quién (moral de estos grupos) y cómo (ética de estos grupos).

Que el hijo de José María Aznar, ex presidente del Gobierno de España se vea favorecido por su posición social por las viviendas financiadas por Bankia u otros bancos “malos”, que se habrá hecho lo más seguro dentro de la más estricta legalidad, responde a una moral: la del enriquecimiento personal, y responde a una ética: la del aprovechamiento de la aplicación del derecho (el término de derecho no coincide ni siempre ni necesariamente con el término de justicia). Pero ni esta ética ni esta moral es idéntica ni se corresponde con otros tipos de moralidad y ética, como por ejemplo, la de las Marchas por la dignidad (22 de marzo de 2014) en las que millones de personas reclamaban un orden social más justo (moral) mediante el único instrumento disponible: la protesta social (ética).

Por lo tanto, la proposición de la renta básica de Podemos podría ser considerada negativa (reaccionaria) o positiva (progresista) según sea el punto de vista político y la defensa de los intereses que se adopte. Tanto lo uno como lo otro solamente puede ser dilucidado por la teoría.

Si la renta básica se adoptara como un fin en sí mismo sin cuestionar el origen que determina por qué existe la pobreza, se estaría en un ejercicio negativo (reaccionario) de la política, que en nada se diferenciaría de la ética cristiana, del ejercicio de la caridad, que en un principio es aceptado por una gran mayoría sin social, sin caer en la cuenta y sin reparar que el ejercicio de la caridad presupone la existencia de la pobreza, y que mientras esta no se erradique seguirá la caridad, por lo que al fomentar mejores métodos y prácticas más extendidas de la caridad, lo que se está pretendiendo implícitamente es el fortalecimiento y la perpetuación de la pobreza.

Pero si la idea de establecer la renta básica es la de resolver un problema inmediato, acuciante, para cientos de miles de personas sin distinción de credos y universal, y que se mantendrá hasta tanto se erradique la causa que origina ese grave e injusto problema, se tiene que calificar de positiva, progresista, que es lo que está más a tono con lo que Podemos representa en estos momentos.

La teoría social tiene y debe representar para Podemos lo que el plano del edificio al albañil. Sin el plano que recoja y especifique todas las partes del edificio, desde los cimientos al tejado, no puede haber garantía de que el edificio terminado sea el que inicialmente se pretendía. Sin teoría social previa Podemos no funcionará como organización transformadora de la sociedad.

La teoría social no significa en modo alguno un conjunto de palabras vacías, discursos, declaraciones formales, eslóganes, tópicos o aproximaciones muy bien construidas desde el punto de vista fónico, mímico, estético y teatral, sin conexión lógica con los hechos y dirigido a remover la emotividad del individuo y sus instintos primarios, a fin de obnubilar la razón para provocar enfrentamientos sociales a nivel ideológico con el riesgo de provocar la violencia física de unos contra otros como cortina de humo para ocultar el origen de los problemas y con ello cerrar la puerta para evitar que se entre en solución de los mismos, de modo que las clases dominantes puedan continúen manteniendo sus privilegios con el resultado final de dejar las cosas como están y preparadas para que en el futuro sigan empeorando. La teoría social consiste en construir un modelo mental racional y lógico acerca de lo que se prevé podría ser la sociedad del mañana, una idea adelantada en el tiempo, a partir de los datos objetivos extraídos de la realidad social de hoy.

Si lo que Podemos propone es una transformación de la sociedad actual para que en su lugar aparezca otra nueva, se tiene que plantear la creación de unas nuevas condiciones económicas, políticas e ideológicas tales, en las que el individuo pueda encontrar la conciencia de sí mismo y de la sociedad para transformarse conscientemente en protagonista de sí mismo y de la sociedad, abandonando de esta forma el estado de alienación personal, social y política en el que se encuentra y que le impulsa a aceptarse y a ser aceptado socialmente como si por naturaleza fuera un objeto más, una mercancía que se compra y que se vende como cualquier otra.

Podemos tiene necesariamente que elaborar esa teoría social previa que contenga objetivamente los elementos fundamentales de la economía, la política y la ideología en los que haya de sostenerse esa nueva sociedad proclamada, y en consecuencia, se tendrán que abandonar, sacar de raíz (radicalmente), la retórica vacía de contenido, los tópicos, las aproximaciones, las figuraciones y los miedos y frustraciones personales, todo lo cual se opone a cualquier teoría social objetiva.

La organización social y política concreta que adopte Podemos tiene que tener en cuenta como uno más de sus elementos fundamentales, un programa de formación económica, política e ideológica constante a través del tiempo, capaz de proporcionar a los integrantes y simpatizantes de Podemos los instrumentos objetivos de conocimiento necesarios, como para que todos ellos sean capaces de entender por sí mismos cualquier tipo de realidad económica, política o ideológica, de manera que el conocimiento intuitivo que es el que normalmente se tienen de las realidades pueda ser desplazado paulatinamente por el conocimiento objetivo, lo que tiene que constituir el arma social, intelectual y eficaz, por ser racional y lógica, contra y frente a los ataques (que se han producido ya contra Podemos y que se seguirán produciendo en la medida que vaya perfilando y concretando sus políticas de transformación social) viscerales e ideológicas (porque no pueden ser más que viscerales e ideológicos) por parte de las clases dominantes y los medios de comunicación a su servicio, ante la amenaza cierta de que acabaran perdiendo su poder y privilegios.

(continuará…)

 

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