Para una contribución a la crítica de Podemos (IX)

12. enero 2015 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

Determinación de las clases sociales

En la formación social de Aragón, que es la que venimos tomando como ejemplo (al igual que en cualquier otras formación social capitalista que se considere), nos encontramos con una estructura económica compleja, con una estructura jurídico-política compleja y con una estructura ideológica compleja. Estas tres estructuras en su conjunto constituyen la totalidad de la formación social aragonesa para formar la unidad de la misma.

Dentro de esa unidad formada por las tres estructuras mencionadas, cada una de ellas tiene una ley interna de funcionamiento relativamente independiente respecto a las otras, al tiempo que se influyen y determinan entre sí.

Estas tres estructuras intervienen para la determinación de las clases sociales, pero sin embargo, y a pesar de ser elementos esenciales para la determinación de las mismas, esta determinación no se produce de forma mecánica y automática.

Es evidente que allí donde se den relaciones de producción capitalistas existen clases sociales, salvo para el que no las quiera ver, para el que pretenda explicar la realidad metafísicamente, o para el que deje la existencia o no de las clases sociales a la buena o mala voluntad de querer verlas o no. Unas son las que poseen los medios de producción (explotadoras) y otras son las que no los poseen (explotadas). Sin embargo, no quedan definidas de manera automática con apelar simplemente a la estructura económica.

El lugar que ocupan los agentes que intervienen en el proceso de producción P (es decir, la relación de propiedad/no propiedad que liga o no a los agentes de la producción con los medios de producción) determina el interés de clase y la dirección de la lucha económica, política e ideológica que entre sí establecen las distintas clases sociales que entran en liza.

Analizando la composición del grupo de 34.276 empresarios existentes en Aragón1, podemos empezar a intuir la complejidad de la estructura económica a la que antes aludíamos, y en buena lógica, se puede deducir también la dificultad que entraña la determinación de las clases sociales con exactitud matemática, cuya pretensión es imposible.

(Cuadro nº 1)

A pesar de ello y ateniéndonos literalmente a las palabras de un buen político aragonés, se tiene que decir que “las dificultades ya se sabe que son el inconveniente para acercarse a los objetivos, pero no debiera olvidarse que no son nunca la excusa para olvidarlos”.2

Dentro de ese grupo de empresarios mencionado se incluye tanto a la multinacional GM-OPEL, que ya ha sido citada en otra parte de este trabajo, como El Corte Inglés, o una tienda de hilos y botones del barrio de Torrero que sea propiedad de una persona autónoma sin ningún asalariado.

Vemos así que bajo idéntica denominación de “empresas” (capitalistas), coexisten varios tipos de ellas que es necesario diferenciar previamente para agruparlas en función de las características comunes y de aquellas otras que las convierten en distintas respecto a otros grupos de empresas.

En el grupo mencionado, de los 34.276 empresarios3 existe un subgrupo de 13.885 que no tienen a ningún asalariado contratado, porque son “empresas” de autónomos en las que coincide la figura del “empresario” con la del trabajador en la misma persona. Por lo tanto, en estas “empresas” no se dan relaciones de explotación capitalistas, porque los “empresarios” de este subgrupo de empresas no tienen a nadie que poder explotar, cuya explotación es una de las características en que se basa el modo de producción capitalista, y que se da necesariamente en cualquier empresa en la que haya uno o más asalariados, condición que se da lógicamente en todas las demás empresas que aparecen en el Cuadro nº. 1, razón por la cual hay que separar el subgrupo de estas 13.885 “empresas capitalistas” para someterlas a un tratamiento particular a la hora de determinar si en ellas hay o no clases sociales.

¿Quiere esto decir que porque existan en Aragón 13.885 empresas en las que ni se dan ni se pueden dar relaciones de explotación capitalistas han dejado de existir las clases sociales? Rotunda y absolutamente no. Dejamos la respuesta a esta pregunta para algo más adelante.

Por el momento ya sabemos con una primera elemental aproximación al problema que de las 34.276 empresas de Aragón, hay 13.885 en las que objetivamente no se dan relaciones de producción capitalistas, dado que no tienen a ningún asalariado al que puedan explotar, y por ello hay que restarlos del grupo de los 34.276 empresarios (34.276 – 13.885 = 20.391), con lo que estos quedarían reducidos a 20.391, que en verdad es el número de empresarios que tienen contratados a algún trabajador a cambio de un salario.

Este nuevo dato extraído por deducción lógica de la realidad nos empieza a acercar al conocimiento de la existencia de las clases sociales, pero no nos deja todavía en condiciones de determinar con exactitud la composición de las mismas, porque, si bien es verdad que en el grupo de 20.391 empresas implantadas en Aragón se dan en todas ellas efectivas relaciones de explotación capitalistas, éstas no son idénticas en todas ellas ni en la forma ni especialmente en el grado, a pesar de que no varíe la naturaleza de la explotación. Varían por lo general con el tamaño de la empresa y con la división social del trabajo que se dé en cada una de ellas.

Existen 12.665 empresas4 de entre 2 y 5 trabajadores que ocupan un total de 37.383 de ellos, lo que hace una media (37.383 / 12.665 = 2,952) de casi tres trabajadores por empresa dentro de este grupo.

Cada una de estas empresas tiene al menos un propietario (capitalista), lo que quiere decir que en muchas de ellas el “empresario” (capitalista) trabaja junto a sus asalariados, al menos, en algún momento de la jornada laboral. Lo que indica, primero: que durante el tiempo que el “empresario” realiza las mismas o parecidas operaciones que los asalariados que tiene a su lado está actuando como un trabajador más, por tanto, durante ese tiempo el “empresario” es un trabajador más y como tal debe ser considerado durante ese mismo tiempo. Segundo: los trabajadores en este caso y en este tipo de empresas no han perdido ni pueden perder el control y dominio (igual o parecido que el del propio empresario) de los instrumentos de trabajo que utilizan en el proceso de producción P que realicen, al igual que conocen éste último de la misma forma o parecida a como lo conoce el empresario.

En estas 12.665 empresas no se dan ni se pueden dar de forma completa dos de las características fundamentales del modo de producción capitalista: no se ha producido ni se puede producir por parte del asalariado la pérdida absoluta del control y dominio de los instrumentos de trabajo en el proceso de producción P, ni el capitalista (empresario) se apropia para acrecentar sus capitales de toda la parte de la plusvalía PV creada por el trabajo, porque una parte de la parte de la plusvalía PV que se queda el capitalista ha sido creada por él mismo durante el tiempo dedicado a las tareas productivas directas.

Estas diferencias de las relaciones técnicas y de las relaciones sociales de producción que se dan en este grupo de empresas (y en el resto de grupos de empresas que ahora no estamos considerando), en relación especialmente con las que forman el grupo de 14 empresas con más de 1.000 trabajadores5 cada una de ellas, han de ser tenidas en consideración en el momento de proceder al análisis de las clases sociales.

Ya hemos visto que la GM-OPEL una de las grandes empresas incluidas en el grupo de las 14 grandes asentadas en Aragón, cuando necesita incrementar sus beneficios porque por ella misma es incapaz de generarlos, recurre al gobierno aragonés para pedirle dinero y éste, sencilla y gratuitamente, le dona millones de euros que, además, inciden en el incremento del endeudamiento público del Estado español, cuyo pago corre por cuenta de la sociedad a costa de reducir prestaciones sociales, recortar derechos económicos o de empeorar las condiciones de trabajo. Obviamente este tipo de empresa no tiene nada que ver con ninguna que tenga un trabajador ni con una que tenga de 2 a 5 trabajadores, de las que junto a las primeras existen 26.550, representando más de 77% de las empresas aragonesas.

Una empresa de 5 trabajadores puede explotar únicamente a sus trabajadores directamente en el proceso de producción P que realice.

La GM-OPEL lleva a cabo al menos dos tipos de explotación. Una, la fundamental: a sus trabajadores directamente en el proceso de producción P que lleva a cabo en sus instalaciones. Otra, la que realiza a sus proveedores, entre los que se encuentran cientos de pequeñas y medianas empresas, a las cuales les impone el ritmo de producción en función de los planes de producción que tenga establecidos.

El Corte Inglés (ECI) es otra de las grandes empresas que se encuadra dentro del grupo de las 14 con más de 1.000 trabajadores6, cuyo proceso productivo P consiste en la actividad de compra y venta de mercancías, cobrando al contado la inmensa mayoría de las mercancías que vende, y pagando de forma aplazada a sus proveedores las mercancías que compra para vender.

La explotación que realiza ECI a sus asalariados es múltiple. Por un lado la directa y fundamental a través del proceso productivo P, y por otro, no pagando al contado los salarios de sus trabajadores ni domiciliándoles sus salarios en ninguna entidad financiera a final de mes, “el trabajador no tiene domiciliada la nomina en banco alguno, sino que la tiene domiciliada en el propio ECI”7 de donde los asalariados van disponiendo de sus salarios en la medida que lo van necesitando, con lo que la parte de la masa salarial no dispuesta por parte de los trabajadores y durante el tiempo que no dispongan de la misma, queda a disposición de ECI que la utiliza como una fuente de financiación más.

Al pagar ECI al proveedor (una empresa) que le sirve 90 días después de haberle comprado, como las ventas que realiza en su inmensa mayoría son al contado, resulta que puede disponer la mayor parte del tiempo de esos 90 días de la masa de dinero procedente de las mercancías vendidas y no pagadas al proveedor que utiliza como una fuente de financiación más, a costa de sus proveedores, que sí tienen necesariamente que financiar, no solo el coste de las mercancías que producen para vendérselas al ECI, sino todos los gastos que tengan que realizar durante 90 días para no paralizar su proceso productivo P hasta que puedan hacer efectivas las ventas que realizaron.

De esta manera vemos que la clase social capitalista dominante (no necesariamente todas las clases capitalistas) de una formación social determinada explota no solo al obrero, cuya explotación la realiza de forma directa en el proceso de producción P que realiza, sino también a otros pequeños y medianos capitalistas y empresarios, los que a su vez explotan a los trabajadores que ocupan directamente. También explota a la sociedad en su conjunto, por ejemplo, si la masa de capital que acumula gratuitamente durante 90 días la dedica a comprar deuda pública del Estado. Este es otro aspecto a tener en cuenta en la determinación de las clases sociales.

En el modo de producción capitalista (concepto abstracto) solamente existen dos clases sociales, la capitalista y la trabajadora o asalariada. En la práctica, o sea, en una formación social capitalista determinada, que es lo concreto, y sin que ello contradiga lo anterior, se puede ver que tales conceptos abstractos de clase no aparecen claramente definidos, por lo que es necesario elaborarlos a partir de los datos que proporciona la realidad, en primer lugar para definirlos en concreto y en segundo lugar para que puedan tener utilidad social en su aplicación.

Manejar conceptos abstractos para aplicarlos mecánicamente a la realidad y obtener resultados prácticos después de ese modo de aplicación, sin duda constituye la primera razón que explicaría por qué muchos llegan a mantener con alfileres y base ideológica burguesa y pequeñoburguesa la habitual y simple afirmación de que las clases sociales no existen. o que existen tantas como a uno se le pueda ocurrir.

¿A qué clase social pertenece objetivamente el grupo de 13.885 empresarios aragoneses mencionados reiteradamente, los cuales no tienen ningún asalariado porque están autoempleados? ¿Coincide en ellos la condición de trabajador y empresario al mismo tiempo?

Se debe responder categóricamente que no pertenecen a ninguna de las dos, puesto que comparten por igual las características esenciales de los capitalistas y de los asalariados.

Por un lado poseen los medios de producción que es una condición previa y fundamental para que se puedan dar relaciones de producción capitalistas. Pero por otro, al no tener asalariados de los que poder extraer plusvalía PV mediante el proceso de trabajo que llevan a cabo en el proceso de producción P que realizan, para apropiarse de una parte de ella a fin de incrementar los capitales invertidos, resulta que no pueden darse relaciones de explotación capitalista, al no poderse apropiar de ninguna parte de la plusvalía PV creada por el trabajo ajeno, que es la otra condición para que las relaciones de producción capitalistas puedan existir.

Este grupo de 13.885 empresarios que no tienen ningún asalariado en sus aspectos esenciales se aproxima mucho más al trabajador-productor primitivo que al capitalista o al trabajador asalariado, porque además de poseer los medios de producción (único aspecto que le asemeja al capitalista y que a la vez le distancia del asalariado que no tiene nada, excepto su fuerza de trabajo para ser vendida a cambio de un salario) mantiene también el dominio y control de todos los instrumentos de trabajo que utiliza en el proceso de producción P que particularmente realiza su empresa, cuyo proceso también conoce completamente, porque de no ser así, su negocio no podría existir.

Por otra parte, al igual que el trabajador-productor primitivo, el producto del trabajo que realiza le pertenece completamente, si bien dicho producto no lo recibe directamente como aquél, porque no produce para la satisfacción directa de sus necesidades, sino a través del mercado, cuando transforma en dinero el valor de lo producido.

Desde este punto de vista se puede afirmar que objetivamente el grupo de empresarios de 13.885 sin ningún trabajador asalariado, está tan alejado del capitalista como del asalariado, y mucho más cercano al trabajador-productor primitivo, con el que tienen más coincidencias que diferencias.

Por estas razones es evidente que el grupo de las 13.885 empresas que se vienen considerando no constituye en sí mismo ninguna clase social, y por ello no se puede adscribir ni a una ni a otra en estado puro.

A la clase social capitalista no se le puede adscribir porque no tiene ningún asalariado del que pueda apropiarse una parte de la plusvalía PV creada. A la clase social trabajadora asalariada tampoco se le puede adscribir directamente, porque poseen los medios de producción de los que carecen los asalariados, y por ello no tienen ninguna necesidad de vender su fuerza de trabajo como necesariamente han de hacer los asalariados. Pero sin embargo, y a pesar de lo dicho, no significa en absoluto que carezcan de importancia para el estudio de las clases sociales, sino todo lo contrario.

El grupo de los 13.885 empresarios (que son a la vez trabajadores no asalariados) constituyen objetivamente una FRACCION DE CLASE con tendencia a la clase social trabajadora. Y cosa bien distinta es que algunos o muchos de ellos puedan creer que sus intereses coinciden con los intereses de los capitalistas y por ello tener el sentimiento de pertenencia a la clase social capitalista. Pero esta cuestión se explica por medio de elementos subjetivos, ideológicos, cuestión en la que se repara ahora.

De esta manera, después de la simple observación realizada para comprobar la composición de los grupos sociales que se incluían dentro de la denominación de empresarios, tendríamos lo siguiente: una fracción de clase con tendencia a clase social trabajadora formada por 13.885 personas y una clase social capitalista compuesta por 20.3918 personas.

Las razones objetivas que podrían explicar y justificar que esa FRACCION DE CLASE (13.885 personas) considerada inicial y nominalmente dentro de la clase capitalista, tenga tendencia a la clase social trabajadora y no a la clase social capitalista, podrían ser las siguientes: que están mucho más cerca de perder la propiedad de sus medios de producción para verse obligados a tener que vender su fuerza de trabajo a otros capitalistas para poder subsistir (y de aquí pasar al paro, y del paro a la indigencia social que les lleve tener que acudir a un comedor social para poder comer), que de adquirir el poder económico, financiero y político que puedan tener, por ejemplo, los presidentes del Banco Santander, de Telefónica, de Repsol o de Endesa, para condicionar las políticas del gobierno en función de sus propios intereses normalmente contrarios a los de la sociedad. No obstante, y debido -como decimos- a factores puramente subjetivos e ideológicos, pueden creer que sus intereses son intereses coincidentes con los del gran capital, y en consecuencia, ser partidarios también políticamente, de quienes precisamente les pueden llevar a la ruina material y espiritual, como son los grandes partidos políticos que representan y defienden los intereses de los grandes capitales contra los intereses de la sociedad (es decir, el PP y el PSOE, como partidos políticos mayoritarios y dominantes de la política oficial, junto a otros regionalistas o nacionalistas).

Razonamientos y análisis de tipo análogo se deben realizar a todos los grupos de empresas del Cuadro nº1 en función del número de trabajadores que ocupan.

De esta manera se podrá comprobar que, por lo general y a medida que aumenta el tamaño de la empresa, aparecen las clases sociales con mayor nitidez, y que por el contrario, éstas se presentan difuminadas y más difíciles de determinar a medida que disminuye su tamaño.

En las empresas más grandes se encontrará perfectamente definida a la clase social trabajadora que aparecerá completamente separada de la propiedad de los medios de producción, y con la pérdida casi total del control y dominio de los instrumentos de trabajo que realiza dentro del proceso de producción P en el que interviene.

Lo dicho hasta este momento en relación a la determinación de las clases sociales en Aragón (aplicable a cualquier otra formación social) se ha referido única y exclusivamente a las 307.7149 personas que de una forma u otra intervienen en los distintos procesos de producción que están creando la riqueza actual, y que representan el 23% del total de la población (en el 2012).

Pero obviamente, para estudiar las clases sociales en Aragón se tiene que tener en cuenta toda su población:

(Cuadro nº 3)10

Queda fuera de discusión que la riqueza existe en Aragón, exactamente igual que en cualquier otro lugar del mundo, es la consecuencia del trabajo realizado y acumulado de todas las generaciones pasadas de trabajadores y de la generación presente que está trabajando. Siendo esta última la compuesta por la suma de los 273.438 trabajadores ocupados (Fila 1 del Cuadro nº 3) y los 34.276 empresarios que existen en Aragón (Fila 2 del Cuadro nº 3), es decir (273.438 + 34.276 = 307.714), por un total de 307.714 personas.

Las dos clases sociales fundamentales (la trabajadora y la capitalista) sobre las que giran todas las demás fracciones de clase se definen en función del lugar que ocupan dentro del proceso de producción P, que es el que determina que sus intereses sean opuestos e irresolubles, dentro del modo de producción capitalista. Por una parte la clase social trabajadora formada por 273.438 asalariados (Fila 1 del Cuadro nº 3) y la clase social capitalista constituida por 34.276 empresarios (Fila 2 del Cuadro nº 3) que en realidad solo cabría considerar (son 34.276 – 13.885 = 20.391) 20.391.

Los Jubilados y pensionistas (Fila 3 del Cuadro nº 3) constituyen el antecedente más inmediato de las generaciones pasadas que contribuyeron con su trabajo a la creación de la riqueza existente, por lo que la parte de esa riqueza que disfrutan sin trabajar en el presente es producto del trabajo realizado, y no obedece ese disfrute de la riqueza producida a ninguna razón piadosamente edulcorada, sino a estrictas razones de justicia (dar a cada cual lo suyo).

Pero los 280.000 Jubilados y pensionistas están compuestos por una parte de personas que proceden de las clases trabajadoras y por otra que procede de las clases capitalistas.

Si se considera -como se ha señalado más arriba- que los agentes productores actuales de la riqueza en Aragón forman un conjunto 307.714 personas, de las que 273.438 (Cuadro nº 1) pertenecen a la clase social trabajadora (89% del conjunto), y 34.276 que pertenecen a la clase social capitalista (11%), y aplicando estos mismos porcentajes sobre el número total de los Jubilados y pensionistas podemos determinar aproximadamente, cuántos de ellos proceden de las clases trabajadoras y cuántos de las clases capitalistas.

Y así vemos que hay dos grupos. Uno formado por 249.200 (89% sobre el total) Jubilados y pensionistas procedentes de las clases trabajadoras y el otro de 30.800 (11% sobre el total) Jubilados y pensionistas que proceden de las clases capitalistas.

Ahora bien. Ninguno de estos dos grupos por razones de edad y de otro tipo tienen relación directa ni indirecta con el proceso de producción P, por lo que no ocupan ningún lugar dentro del mismo, y por ello no se les puede encuadrar en ninguna clase social. Y los intereses objetivos que cada uno de estos dos grupos tienen en principio solo se podría explicar en función de sus respectivas procedencias sociales, por lo que deben ser calificados como fracción de clase. Fracción de clase con tendencia a la clase social trabajadora formada por 249.200 personas la primera, porque sus intereses son coincidentes con ésta, y fracción de clase con tendencia a la clase social capitalista formada por 30.800 personas la segunda, porque sus intereses son coincidentes con aquélla.

Con el grupo social de Estudiantes, 139.000 (Fila 4 del Cuadro nº 3), aplicando el razonamiento anterior tendríamos 123.710 estudiantes (89% sobre el total) proceden de las clases trabajadoras y 15.290 (11% sobre el total) de las clases capitalistas. Tampoco ninguno de ellos está todavía relacionado directamente con la producción ni han tenido ningún tipo de contacto con la misma (se supone que aquí ningún estudiante trabaja), y por ello no se les puede adscribir directamente a ninguna clase social, por lo que forman sendas fracciones de clase: 123.710 personas como fracción de clase con tendencia a la clase trabajadora y 15.290 personas como fracción de clase con tendencia a la clase capitalista.

Los Menores de edad (Fila 5 del Cuadro nº 3), que son los más se están beneficiando directamente de toda la riqueza ya creada y de la que se está creando, porque no han intervenido en el proceso productivo ni pueden intervenir todavía por razón de edad.

Aplicándoles el mismo tipo de razonamiento que hemos venido realizando tendríamos que de los 300.000 menores, 267.000 (el 89% del total) constituyen una fracción de clase social con tendencia a la clase obrera y 33.000 (11%) una fracción de clase social con tendencia a la clase capitalista.

Los Trabajadores en paro, 100.000 (Fila 6 del Cuadro nº 3), por razones más que obvias pertenecen a la clase trabajadora, porque a pesar de no tener trabajo tienen idénticos intereses a los asalariados que están trabajando.

Las 180.000 personas (Fila 7 del Cuadro nº 3) que realizan Labores de hogar, son las que en sus respectivos domicilios se dedican al cuidado de los mismos y al de las personas que en él conviven. Aplicándoles el razonamiento que venimos siguiendo tendríamos que 160.200 personas (89%) constituirían una fracción de clase social con tendencia a la clase trabajadora, y 19.800 (el 11% del total) una fracción de clase social con tendencia a la clase capitalista.

Del mismo modo en relación a las 20.000 personas Incapacitadas permanentes (Fila 8 del Cuadro nº 3) resultaría que habría 17.800 personas (89%) que forman una fracción de clase social con tendencia a clase obrera y 2.200 personas (el 11% del total) que forman una fracción de clase social con tendencia a clase capitalista.

Y con respecto a las 22.286 personas que aparecen en la fila 9 del Cuadro nº 3 en el concepto Otros, tendríamos a 19.834 personas (el 89% del total) en una fracción de clase social con tendencia a clase obrera y a 2.452 personas (el 11% de total) en una fracción de clase social con tendencia a la clase capitalista.

(Cuadro nº 4)

A la vista del Cuadro nº 4, salvando las inexactitudes que contienen los cálculos realizados por las razones ya señaladas, se obtiene una visión real y objetiva de la situación de Aragón (con aplicación a cualquier lugar) en relación a las clases sociales y sus fracciones, que lo primero que hace es despejar suposiciones personales, creencias, intuiciones, ocurrencias, adivinaciones, aproximaciones, tópicos o simplificaciones respecto a esta cuestión, y que en consecuencia, supone la base objetiva para establecer las políticas prácticas que tiendan a favorecer en primer lugar y como planteamiento general a las mayorías, especialmente porque son las que más han aportado y aportan a la creación de la riqueza, que justamente distribuida beneficiaría a la inmensa mayoría de la sociedad.

Se observa que más del 90% de toda la población aragonesa pertenece a la clase social trabajadora y sus fracciones de clase, mientras la clase capitalista y sus fracciones de clase están formadas por menos del 10% de dicha población, lo que da cuenta por sí mismo de la importancia que tiene plantear unas políticas que sean favorables a unas u otras clases y sus fracciones, al tiempo que indica que la democracia política no le puede interesar a los grandes capitales, porque son minoría, salvo que esa democracia esté prostituida, como es el caso en Aragón y fuera de Aragón.

Con independencia de lo dicho hasta aquí, un individuo, por ejemplo, un trabajador en paro u ocupado, un titulado universitario, o un empresario con dos trabajadores puede objetivamente pertenecer a la clase trabajadora o a alguna de sus fracciones, y sin embargo, simpatizar o creerse que sus intereses coinciden con los del capital, y por consiguiente, tener la sensación o el convencimiento personal de pertenecía a la clase capitalista. Este caso que es perfectamente factible y resulta muy numeroso en la práctica, solamente puede ser explicado por la alineación social y política de ese individuo en cuestión, es decir, por carecer de un conocimiento profundo de la realidad, o lo que es lo mismo, por falta de conciencia social y política

(continuará…)

________

1 Cuadro nº. 1

2 Adolfo Burriel, Trébede, pág. 51, núm. 0, Febrero 1.997

3 Cuadro nº. 1

4 Cuadro nº. 1

5 Cuadro nº. 1

6 Cuadro nº. 1

7 Alfonso Ballesteros. El Capital Operativo y el Corte Inglés.www.Rankia.com, 30.05.2006

8 Se considera que cada empresa es de un empresario solamente, a fin de simplificar el razonamiento, a cuya naturaleza no le afecta. Sabiendo de antemano que una sociedad anónima puede tener miles de propietarios nominales (accionistas), pero que también en la práctica los que la hacen funcionar y se benefician de su funcionamiento, fundamentalmente son unas pocas personas

9 273.438 trabajadores + 34.276 empresarios (Cuadro nº.1 ) = 307.714. De esta cantidad en realidad se tendrían que restar los 13.885 “empresarios” sin ningún trabajador en función de lo que anteriormente quedó señalado, lo que supondría un menor número de persona formando parte de la clase social capitalista

10 Elaboración propia con datos aproximados para redondear las cifras, excepto los datos de las filas 1 y 2 que proceden del Cuadro nº.1

 

Capítulos anteriores:

Para una contribución a la crítica de Podemos (I y II)

Para una contribución a la crítica de Podemos (III)

Para una contribución a la crítica de Podemos (IV)

Para una contribución a la crítica de Podemos (V)

Para una contribución a la crítica de Podemos (VI)

Para una contribución a la crítica de Podemos (VII)

Para una contribución a la crítica de Podemos (VIII)

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