Pensiones públicas, agitación y propaganda bancaria

2. diciembre 2016 | Por | Categoria: Economía, Magazine

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Desde hace un par de meses las entidades financieras llevan afinando su particular sinfonía del miedo a cuenta del futuro de las pensiones públicas. La música y la letra resultan de sobras conocidas. Su objetivo es amedrentar a la ciudadanía con catastróficos augurios.

Dio el primer toque de batuta a mediados de octubre un informe de la Aseguradora AVIVA donde advertía que en España “debíamos” ahorrar 7.700 euros al año de media para no perder el nivel de vida al acceder a la jubilación. Las estrategias no se quedan ahí. Existen incluso simuladores para conocer cuánto engordar cada mes nuestra hucha para complementar la pensión. El BBVA por ejemplo ofrece un programa de este tipo, con tres escenarios distintos. Así, para la misma edad (25 años) la aportación anual oscilaría entre 3.315 euros y 27.847 euros, dependiendo del salario. La pregunta es evidente, con un paro entre menores de 25 años del 46% y unos sueldos basura como los que se están pagando en este país ¿quién puede ahorrar hoy en día?

No seré yo quien niegue la necesidad de un debate sobre el sistema público de pensiones, pero no desde luego en un terreno embarrado por el miedo, que es donde mejor despliega la banca su juego marrullero.

La Unión Europea publica periódicamente una proyección sobre la sostenibilidad de los sistemas sociales en el futuro. El último informe dibuja una perspectiva asumible y escasamente dramática para las pensiones públicas. A largo plazo, el peso de las pensiones en la economía disminuirá en 0,8 puntos porcentuales, pasando de representar un 11,8% en 2013 a un 11% en 2060. Es interesante apuntar que estas cifras nos sitúan en niveles muy por debajo de otras economías de la UE (Italia 13,8%, Alemania 12,7%, Francia 12,1%).

Por tanto, no tiene por qué haber problemas estructurales de sostenibilidad, aunque, como señala el “Informe España 2015” de la Fundación Encuentro (página 242) sí pueden darse a largo plazo problemas en cuanto a la suficiencia de las pensiones. Las propuestas de solución pasan, en general, por una mayor implicación del Estado en su financiación. Pero para ello es necesario, entre otras cosas, superar la ridícula presión fiscal actual del 34,6%, impropia de un país que se dice moderno, y acercarnos cada vez más a la media de la Unión Europea, situada en el 40% según datos de Eurostat.

Lo que está claro es que los planes de pensiones no son la solución, salvo como complemento para las rentas altas. A mediados de 2013 un estudio de la DG Mercado Interior y Servicios de la Comisión Europea analizó los sistemas privados de pensiones de 14 países de la Unión Europea, incluida España. El informe ponía de relieve sus elevados costes en relación a las pobres rentabilidades obtenidas.

El debate sobre el futuro del sistema de pensiones público debe asumir dos premisas, su necesario reforzamiento y un total rechazo a debatir con el miedo como música de fondo. Todo lo demás, es pura propaganda bancaria.

Foto: archivo cronicadearagon.es

 

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