Por un Día de la Familia Diversa (a propósito del Día del Padre)

17. marzo 2017 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR VÍCTOR CLAUDÍN

Hay poderes conservadores y reaccionarios (como los que están detrás del desgraciadamente famoso autobús transfóbico, o la propia Iglesia del Gran Poder) que pelean con uñas y dientes para retrotraernos a tiempos oscuros. Por ejemplo con mensajes tan aparentemente bondadosos y naturales como el de que toda niña tiene una vulva y todo niño tiene un pene que ocultan dogmas trasnochados sobre nuestra familia y sobre la sociedad. Pero hay otros mensajes que sin ser tan obscenos, mucho más aceptados por la sociedad, forman parte del mismo discurso también. Este texto viene a cuento de la reflexión a la que me forzó una prima mía cuya familia la ha establecido con otra mujer y que tiene una pareja de criaturas maravillosas.

Existen raras ocasiones en las que el poder político interviene cumpliendo con el afán de sectores importantes o asumiendo lo que ya es clamor, sin que parte de la sociedad se haya percatado siquiera de lo sucedido, tal vez porque prefiera mirar para otra parte. Y a esa decisión política le siguen automáticamente, como tiene que ser, determinadas medidas sociales o jurídicas, leyes, etc. Son raras ocasiones porque el poder político no suele ir por delante de las conquistas sociales, sino más bien a remolque.

Hay terrenos que en España es especialmente peliagudo entrar, como el de la familia, o el de la libertad individual. Lo es porque la religión católica ha establecido en nuestro pueblo

Hay terrenos que en España es especialmente peliagudo entrar, como el de la familia, o el de la libertad individual. Lo es por la tremenda influencia de la religión católica en nuestro pueblo, que ha establecida, con férrea voluntad, una única manera de entenderse sus realidades. Un terreno en el que, a pesar de las resistencias se ha avanzado mucho en los últimos años, aunque persisten fuerzas empeñadas en detener el proceso natural, e inercias que nos vienen de una cultura de siglos, una cultura machista y patriarcal que hemos decidido combatir, pero que todavía cuenta con poderosos defensores, en púlpitos, despachos, salones de casa y barras de bar.

Sólo queda seguir avanzando, avanzando en el derecho a decidir la sexualidad de cada uno, a establecer el tipo de familia que prefieras, a sentirte feliz en la que hayas encontrado al nacer, etc., por lo que tenemos la obligación, toda la ciudadanía, de estar especialmente atentos para seguir venciendo los obstáculos que jalonan el camino.

La práctica de los días del Padre y de la Madre hay que revisarlos urgentemente, no es un asunto menor. Porque son días que perjudican esa la convivencia en libertad a la que me refiero, porque pueden provocar sufrimiento inútil, afectar a la felicidad de las personas. Sí, alguien puede creer que no tiene importancia, que es una tradición que mantener, que la familia es esa y no hay otra. Y hay que gritarle que no, que es bien grave porque… ¿y si el niño o la niña no ha tenido nunca padre, o tiene dos padres, o su única familia es una abuela…? ¿A qué padre felicito yo si tuve dos madres, a qué padre, si viví siempre solo con mi madre?

Son estigmas de un pasado que hay que enterrar para siempre, y afortunadamente la sociedad camina ya por otra senda. Sólo que hay que seguir dando pasos, y este de eliminar dichos festejos, uno de los más fáciles y urgentes.

Sí, claro que vamos a celebrar un día de la familia, a celebrar que vivimos en compañía, que nos queremos, que nos apoyamos, habiendo establecido el núcleo familiar que hayamos deseado construir, según la idiosincrasia de cada cual. Porque el objetivo no ha de ser ganar más, incluso a costa del dolor, sino que nuestro entorno reúna las condiciones que, cada día más, nos permitan vivir felices.

Reclamemos un Día de la Familia Diversa y la desaparición de los días del padre y de la madre. La familia, hoy, ya no es la que ha sido, afortunadamente, aunque las hogueras todavía no estén enterradas del todo.

Foto: Loco085

 

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