¿Qué son los servicios sociales? Carta abierta de los usuarios de la Residencia de la Tercera Edad de Movera (IASS)

26. diciembre 2012 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

Estamos saturados de oír información en todos los medios sobre la crisis que hay en nuestro país, de los millones de euros que se están dando a la banca, haciéndonos creer que con eso se solucionan los problemas de España, mostrándonos los sueldos que cobran los dirigentes (iguales a nuestras pensiones) y el número tan elevado que hay. A pesar de todas esas cosas, hablan de recortes en los servicios públicos, cuando somos, precisamente esos, la gente del público, los que hemos pagado y seguimos pagando esos servicios, la inyección a la banca (cuando pedirles un préstamo nos ha costado Dios y ayuda por los avales y los superintereses que nos cobran) y los sueldazos de los políticos.

A pesar de todo, nos hemos mostrado siempre conformados y confiados de que la gestión es necesaria y hemos seguido pagando.

Ahora somos mayores. La mayoría de nosotros hemos conocido una guerra y todos una posguerra casi más penosa, llena de carencias y no precisamente afectivas. Carencias de todo lo imprescindible para comer, vestir y vivir. Hemos luchado por sacar adelante a nuestros hijos, por poder darles una educación o enseñarles a trabajar, porque no disponíamos de medios para otra cosa.

El progreso ha llevado a que tengan que ausentarse de casa, hombres y mujeres, para poder cubrir las necesidades de la vida actual.

Entonces, ¿qué pasa con nosotros?

La nuestra fue una vida de renuncias, a la cultura, a las comodidades, a veces, a comer para poder darles a nuestros hijos. Y llegó un momento en que tuvimos que renunciar también a nuestro hogar.

Venir a vivir a una residencia no fue fácil. Suponía dejar nuestra casa, y todo lo que conlleva que podíamos haber conseguido con esfuerzo a lo largo de toda la vida. Saber que nuestros hijos o sobrinos no nos pueden cuidar por esas obligaciones de la vida moderna, no lo hace más fácil.

Venir a vivir a una residencia fue tener que compartir lo poco que nos queda de la vida, con una serie de personas que no conocíamos de nada y que son diferentes a nosotros. Imagínense el dolor de renunciar a todo y llegar a un sitio donde no sabes con quién te puedes encontrar, después de toda una vida de sufrimientos.

La adaptación fue muy dura, pero por fin, con el tiempo, hicimos de nuestra residencia, Movera, nuestro nuevo y último hogar. Ahora formamos una gran familia.

Y ahora nos dicen que ni siquiera nos queda el sabernos tranquilos, porque a pesar de todo ese dinero que se mueve por la banca, los políticos y los chorizos, que nunca acaban devolviendo lo robado, no pueden dejar nuestros últimos años en paz.

¡No señores, no!

Seguimos viviendo amenazados, porque quieren cerrar nuestra casa para ahorrarse dinero.

Muchos de nosotros no podremos firmar esta carta porque ya no tenemos cabeza ni manos en condiciones para hacerlo. Y otros porque sencillamente, en su vida de trabajo no aprendieron a hacerlo, pero, señores, no queremos movernos de aquí.

Muchos de nosotros no podemos ir con los familiares ni en Navidad, porque nuestras pobres cabezas no se pueden reorientar en otro sitio que no sea éste, nuestra casa.

Algunos han dicho en voz alta lo que la mayoría pensamos, que sólo querríamos salir de esta casa “con los pies por delante” ¿Nos van a matar para evitarse molestias?

El gasto de los Servicios Sociales es una gota en la economía de la nación y nuestra casa, que amenazan con cerrar, más pequeña aún.

Por favor, déjennos vivir y morir en paz de nuestro hogar.

Foto: archivo cronicadearagon.es


Tags: , , , , , ,

Comentarios cerrados