Rajoy: un elefante se lo estaba pasando pipa en la tela de una araña…

1. marzo 2013 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

En un país democrático no pasaría, porque los ciudadanos encabritados y puestos de pie diciendo, “¿cómo que qué?”, son muchos ciudadanos, por lo que decir esto y que Mariano Rajoy perdiera el culo corriendo delante del personal todo sería uno.

Pero en el reino del Rey de España sí pasa.

El caso es el siguiente: que viendo Rajoy, el sólidamente lacio, que un elefante más tranquilo que el Bomba, se balanceaba en la tela de una araña, y que esta resistía (porque las telas de araña basadas en las ideas de José María Aznar aderezadas con estropajos viejos de fregar perolas, le dan un toque escrupuloso de consistencia total y de la buena, que la vacuna contra todo intento dialéctico de refutación, dado que al no saberse de qué se está hablando no hay hijo de madre por muy chulo y echado para adelante que sea que la pueda rebatir racionalmente), tuvo la feliz ocurrencia de decirle a Luis Bárcenas que se fuera dando unos balances con el elefante que la tela de araña resistía, y que mientras tanto, la tropa telúrica de zapa del ejército telúrico de lo granado del PP trastearía con lo que tuvieran trastear, a fin de que el estropicio suizo descubierto por la policía de la minucia de los 22 millones de euros pudiera quedar apañado para evitar la cárcel con multa sustitutiva de no más de cinco euros, cinco (cantidad que para Bárcenas no representaba quebranto, disminución o merma de su patrimonio íntimo conseguido honradamente durante tantos años dedicados a sus labores y con un permanente amor y sacrificio a la noble causa del coge el dinero y corre o “maricón el último”), que el PP es un partido muy serio, en el que nunca nadie se ha llevado, Dios mediante y con la ley en la mano, más de lo que se llevaron los Cien mil Hijos de San Luis (cada cual, más hijoputa que el anterior).

Dicho y hecho. Ahí queda balanceándose Bárcenas con el elefante feliz, gozando más que un marrano en un charco (porque charco hay, otra cosa puede que no, pero barro,… hasta las cejas), y las misteriosas fuerzas telúricas del PP entregadas con ahínco al trasteo de hacer casar la multa de cinco euros, cinco, con la intimidad personal y el derecho al honor de Bárcenas y banda anónima.

Avistó la tropa de Rajoy (“¡Joder que tropa!”, según la más prístina visión en lo tocante a tropas del mismísimo Rajoy, llegado en carne mortal y hasta que nosotros lo consintamos, a la Moncloa, que está en el reino del Rey, según se va a la derecha) a los dos fiscales que entienden a base de bien el medio caso de Bárcenas de los 22 millones de euros asuizados que se le encontraron, porque el otro medio caso lo tiene en el caso Gürtel, que como se ve ya son muchos casos en Un Caso Único, Entero y Verdadero, como es la Corrupción en el Reino del Rey de España, para cuyo aclaramiento, control y buena administración, se ruega la presencia del Teniente Colombo para que se persone en el escenario del crimen y a ver si po favó, po favó, y por su santa puta madre, aunque sea, nos hace el favor de cuantificar el destrozo causado, porque es que, oiga, que ya vale la anguila, hombre, que ya está bien de tanto hijoputa corrupto suelto y dale que te pego con más corrupción, que ahora me en palmo, que ahora me des empalmo.

Y a mí qué que la Corinna esa sea rubia, o haya llegado al principado bragueta de por medio, ¿es que ya vale, no?, es que al final me vais a cabrear, que me va a dar el jamacuco, que os lo vengo diciendo, se me va a quedar el pescuezo tieso del ataque de mala leche al cruzado que me va a entrar… ¿y luego qué?  ¡Hala a la mierda, hombre! ¡Joder, que ya está bien!

Me retracto, que ha sido un lapsus real, que no está bien, que lo que pasa es que se me ha puesto nublo un ojo. Pero ya está, tranqui troncos. Se prosigue.

La justicia tiene los ojos vendados y ve menos que un trompo en una talega. De acuerdo, vale, se acepta.

La ley prescribe que ojito cuidado que un pobre robe a un rico que se la carga, o que un autónomo se haga el remolón en el pago de una cuota, que justo será que por ello se le quite hasta la cama en la que duerme, con todas las garantías legales (que eso sí, que las garantías legales hay que llevarlas siempre por delante), pero que pague, que ya está tardando en pagar, y ahí va el treinta por cien de apremio, para que espabile, que es que tiene que pagar, oiga.

En los robos de mayor cuantía ya es otra cosa. En ellos caben sus más y sus menos, y más bien más menos que más, empezando porque ya el robo no es ni siquiera robo, sino algo relacionado con el empalme o en Palma, donde el yerno del Rey se lía la manta a la cabeza y en Palma o en Valencia, sin descartar Madrid, aplica sus artes culinarias mediante sus íntimos correos con la rubia intimidad del Rey, que por ser rubia, evidentemente, no es morena, y le empiezan a borbotear los millones, también en Suiza, como a Bárcenas, que es un primor.

En todo este follín de altura entra y cabe la negociación y el malabar de hacer que cuadren o peguen (si preciso fuere con moco), el artículo barra y barra sobre barra, que es lo propio de la cárcel a aplicar al que roba, con el punto y coma y coma para seguir comiendo, que es lo que se acaba aplicando al que sin oficio noble conocido y sin ninguna utilidad social benefactora, se dedica al meneo del empalme (yerno o no del Rey), que también están las ministras colaborantes en el chupe consorte sustancioso, caso Gürtel, ministra Mato, por ejemplo.

¡Tais tontos o sus hacéis los lelos, compadres! Le espetaron los fiscales Concepción Sabadell y Miriam Segura, al escuchar la proposición de cambiar una estampita de cinco euros, cinco, por la pena de cárcel al compañero Bárcenas (que tan campante se sigue balanceando con el elefante).

Viendo que la tela de araña resistía, Bárcenas (que es más cuco que la leche), le hizo unos guiños al Arenas, al Acebes y a la Cospedal, para que se sumaran al evento, y el elefante ni se inmutó, porque sabía que las telas de araña aguantan más que el papel, hasta que, eso sí, las voces desarticuladas y sin soporte político claro que se dan en las calles (los comunistas llegados del más allá, los anarquistas, ¡ay, que miedo!, los antisistemas, ¡salvajes, que sois unos salvajes!, que lo único que queréis es que nadie robe y que el que robe devuelva lo robado y se meta en la cárcel, y los cientos de miles de personas de todos los sectores sociales que protestan contra los recortes sociales y estafas) se conviertan en una clara opción política contra el sindicato del crimen (el presunto robo ¿es crimen, no?,… el que haya niños hoy que se vayan a la escuela sin haber desayunado, ¿es crimen, no?) que en estos momentos representan el Rey y Rajoy para poder desahuciar al uno que está de okupa en el Palacio de la Zarzuela y al otro para que cumpla con su deber de dimitir del gobierno, si no ya por razones políticas, que sea al menos por razones de dignidad personal.

 

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