Reino Unido, reflexiones para después de una debacle

22. mayo 2015 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Sobre la base de las encuestas preelectorales muchos habían pronosticado un colapso del bipartidismo británico. Sin embargo los conservadores han logrado la mayoría absoluta en el Parlamento. Este resultado no contradice la existencia de una crisis del sistema político británico, como han reconocido algunos analistas tras las elecciones. Las dinámicas sociales en el Reino Unido van a sufrir profundos y rápidos cambios, sobre todo tras la catastrófica derrota del Partido Laborista.

Con una participación del 66% y la ayuda de un peculiar sistema electoral, los datos muestran cómo las diversas fuerzas menores han erosionado de manera irreversible el dominio de Laboristas, Conservadores y Liberales, aunque con diversa incidencia. Pese al resultado, el papel de las nuevas fuerzas políticas puede tener un impacto significativo en las numerosas cuestiones que aguardan a Cameron tras su victoria, como el referéndum para decidir sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, la amenaza de huelga en sanidad, la programada para el 25 de mayo de empleados de ferrocarriles o la gran manifestación anunciada para el 20 de junio contra las políticas de recortes. La política no se detiene tras un examen electoral.

En parte, los conservadores ganaron porque, con la ayuda crucial del imperio mediático de Murdoch, lograron asustar y luego movilizar a su electorado tradicional, si bien muchos de sus votantes mantenían dudas acerca de los recortes a los servicios públicos realizados por Cameron y sus colegas liberales en la legislatura anterior. A pesar de su reformismo tímido, Miliband, el ya ex líder laborista, fue tachado durante la campaña por los medios como un subversivo peligroso, difundiendo la idea de que una posible coalición entre laborismo y el Partido Nacional Escocés (SNP) podría tener consecuencias desastrosas para la economía. Es de notar cómo la maquinaria mediática logra identificar los “intereses de la Economía” (en mayúsculas, ya saben…) con los de una clase trabajadora desideologizada.

Las políticas de austeridad de los últimos cinco años también fueron falsamente presentadas como la causa de la recuperación económica (que sigue siendo débil), mientras muchos analistas autorizados han mantenido durante tiempo que la austeridad ha ralentizado y sofocado la recuperación. Para éstos lógicamente no ha habido altavoz mediático.

En cualquier caso, el verdadero perdedor de las elecciones es, por supuesto, el Laborismo. Y con razón: es la derrota de una presunta izquierda que no renuncia a proseguir la senda de los recortes, sólo que en versión light; y que busca tranquilizar los desafíos de la inmigración clonando ideas del fascista UKIP. Por cobardía y pérdida de principios tiene lo que se merece ¿De qué sirve un partido que presume de ser una alternativa pero que no es capaz de generar un proyecto político que plante cara a las clases altas y de generar esperanzas entre la clase trabajadora?

Blair refundó la socialdemocracia británica mezclándola con un potaje de ideas thatcherianas favorables a las clases oligárquicas. No ha sido el único. En los últimos treinta años en toda Europa los herederos de la socialdemocracia tradicional han perseguido el poder haciéndose cómplices del desmantelamiento de las conquistas sociales. Su “virtud” es hacerlo con menor descaro que sus rivales políticos. Valiente mérito: el SPD en Alemania, el Partido Socialista en Francia, el PASOK en Grecia, la DP en Italia, por no hablar del PSOE aquí.

Los herederos de la socialdemocracia se han convertido en pioneros y defensores de la moderación salarial, la liberalización financiera, la austeridad y la destrucción del Estado de bienestar. Tristes y vergonzosos fantasmas a los que ya hay que sumar el Laborismo inglés. Triste y desolador panorama.

Foto: DaniKauf

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados