¿Rescate a España o a la banca? Póngale el nombre que quiera, que ya le pasarán la factura

15. junio 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

por Bartleby, el escribiente

“Rescate a España”/ “Rescate a la banca”. Estos fueron los titulares en portada de dos importantes diarios nacionales al día siguiente del anuncio por el ministro de Economía De Guindos del “crédito fácil” que había solicitado a la UE con una simple llamada. Dos perspectivas del mismo acontecimiento que resumen a la perfección las posiciones adoptadas por uno u otro espectro político y económico.

En todo este tiempo, tanto el propio ministro como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy –“Don ni erre, ni erre” (“ni recortes, ni rescate”)– se han enrocado en un disimulo sobre la gravedad del hecho que a estas alturas que ya no cuela. Quizá la inercia de tiempos pasados en los que negar la realidad era lo prudente. O simplemente que cuando uno trabaja para la banca se le pega esa querencia por el trile. Sea como fuere, tales disimulos son una prueba de la inepta complicidad política en el desaguisado. O por decirlo en forma de microrrelato: cuando los políticos despertaron, la burbuja seguía allí. Ni PSOE ni PP quisieron pincharla; ni PP ni PSOE han sabido domesticar al dinosaurio voraz que ellos mismos habían dado de comer en la mano. Sobre las consecuencias del rescate, la realidad se hace más tozuda a medida que pasan los días.

Si algo evidencia tal “rescate” es la absoluta responsabilidad de la banca española en la generación y estallido de la crisis. No fueron las cuentas públicas, como en Grecia; no fue la escasa productividad como en Portugal, sino el cortijo bancario montado, como en Irlanda. Sin embargo, son las cuentas públicas las que lo están pagando, o sea todos; y ha sido un modelo financiero corrupto el que ha atrofiado nuestra economía productiva apostando todo o nada al rojo del ladrillo.

Nada invita a pensar que en este nuevo “rescate” vaya a ser la banca la única responsable de pagarlo; o ¿a qué creen ustedes que se deben los brutales recortes que venimos padeciendo desde mayo de 2010? Ni desde luego nada invita a considerar que después de la porrada de millones recibidos, en seguida lo veremos, con 100.000 millones vayan a bastar: recurrimos al “amigo” europeo porque el juego político-financiero nacional ya no daba para más.

La banca española ya estaba intervenida y “rescatada”. De una parte por el Banco Central Europeo (BCE) otorgando liquidez. Los préstamos netos concedidos por este organismo a “nuestra” banca durante el pasado mayo ascendieron a 287.813 millones de euros (vuélvanlo a leer, por favor). Los bancos españoles acapararon el 82,9% del total prestado por el BCE a la banca de la eurozona, que ascendió, pásmense, a 347.195 millones de euros. De cada 100 euros que prestaba el BCE, el sistema bancario patrio acaparaba casi 83. Para entender la dimensión del problema, un año antes en mayo de 2011 la banca española precisó 5 veces menos, 53.134 millones de euros.

Y por si fuera poco, el Estado español ha estado chutando liquidez, actuando como avalista o participando en el capital social como accionista de muchas entidades “nacionalizadas”. Desde 2008,  nada menos que 168.000 millones de euros, cerca del 16% del PIB de nuestro país, según cálculos recientes.

 

Es esta absoluta vinculación entre deudas privadas y públicas la que mete presión a las emisiones del Tesoro Público y dispara la prima de riesgo (pagando más caro el dinero que pedimos como país). Para añadir más grado de esquizofrenia al asunto, la banca española era nuestra principal compradora de bonos. Y en particular la banca intervenida por el FROB. En este sentido, la Memoria de Supervisión Bancaria de 2011 publicada por el Banco de España destaca el “aumento de las posiciones en deuda pública española del 80 %” en las entidades controladas por el FROB (página 101). Una espiral diabólica que ha terminado por romperse con la explosión de ese ninot que era Bankia y toda vez que el Banco Central Europeo dijo basta a seguir sosteniendo a base de préstamos baratos (sistema LTRO) semejante comedia bufa. Ahí comenzó a escenificarse el drama. Por eso un “rescate a la banca” tiene toda la amarga apariencia de un “rescate” a España y viceversa.

Rompiendo este circuito vicioso, dicen, volverá la “credibilidad” a nuestro sistema financiero y el añorado crédito manará a raudales para reactivar la economía. Después de este baile de cifras astronómicas cabe preguntarse si 100.000 millones de euros bastarán; y cabe preguntarse también si no hubiera sido mejor invertirlos directamente en actividades productivas. Pero el sistema financiero es como la Casa Magnética y quienes lo dirigen el Sombrerero Loco. Por tanto, que no nos engañen. Lo llaman “rescate bancario” pero en el fondo lo que va a provocar es mayor hundimiento de nuestra economía, más hachazos a los derechos sociales… y quizá un segundo “rescate” al estilo griego. Todo por negocio.

Háganse estas sencillas preguntas: quién, y a qué precio, va a comprar toda la morralla inmobiliaria enquistada en los balances de la banca, cerca de 400.000 millones de euros. Sabemos que la banca estaría encantada de regresar al pasado y empezar de nuevo con el sistema piramidal. Pero con un 24% de paro, y en aumento, no pueden contar con seguir explotándonos. Al menos de momento. Por eso han ideado los fondos de ayuda europea. Por explicarlo en menos de un tweet: nos van a conceder una monumental hipoteca a todos los ciudadanos para pagar algo que AHORA no vale nada y que NUNCA va a ser nuestro.

Pero los 100.000 millones de crédito no vendrán solos. La Comisión Europa, el Banco Central Europeo y la Autoridad Bancaria Europea, enviarán a sus muchachos para decirnos cómo debe reformarse “nuestro” sistema financiero. Traducción al román paldino: la labor de estos “hombres de negro” no será otra que despedazar y repartir los trofeos de caza entre otros bancos. Como los mármoles del Partenón, los activos de las Cajas de Ahorros y bancos se meterán en vagones con destino Alemania, China u Holanda. Eso sí, limpios de polvo y paja que para eso estaremos pagando el “rescate”. Y, por decirlo de manera gráfica, cuando vuelva el crédito, por la inefable magia del “Mercado”, esos bancos alemanes o chinos u holandeses (o españoles, que no vamos a discriminar) vendrán a colocarnos aquellos mismos pisos que se repartieron (activos) con sus jugosos intereses. Todo un negocio. Ah, y sin olvidar la “cartera de participadas” es decir, las participaciones empresariales en los balances de las antiguas Cajas de Ahorros. Nada menos que dieciséis empresas del IBEX 35 cuentan con entidades financieras en su accionariado. Algunas de ellas de antiguo dominio público que se privatizó en aras de le “eficiencia económica”. Todo un jugoso bocado económico y estratégico para las entidades de crédito foráneas.

Con respecto a esto último, no se equivoquen. No es un trasnochado lamento nacionalista. Tratándose de negocios, el sentimiento patrio me trae al pairo más de lo habitual. ¿Qué más da un cacique alemán que otro con DNI español? Aunque la pregunta fundamental es ¿qué han hecho las cajas de ahorros o el sistema financiero por la economía de nuestro país a parte de entramparlo?

Bueno queridos míos, esto es el capitalismo y su natural modo de proceder en tiempos de crisis.

(P.D. Mientras escribo estas líneas, la prima de riesgo de nuestra deuda pública sube a 552 puntos y el rendimiento del bono a 10 años roza el 7%. Ya no son los hombres de negros sino Godzilla mismo quien llama  a la puerta.)

Foto: OrionPhoenix (sede de Bancaja en Valencia)

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