Ruiz Gallardón, entre la espada y la pared

24. noviembre 2010 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Juan Perpiñá.- Suele decirse que los toros se ven mejor desde la barrera. Así es. No hay mejor lugar para observar lo que se cuece en la política madrileña que estar viviendo en vivo y en directo durante unas semanas –como es mi caso– para conocer los entresijos entre los que discurre la vida interna de los partidos en la capital del Reino.

 

El ejemplo más sonado lo tenemos en lo que le está ocurriendo en estos momentos al alcalde madrileño. El buen hombre –que siempre aspiró a comandar las filas del PP– se encuentra entre la espada y la pared.

 

La espada de Damocles que tiene sobre su misma cabeza, es la enorme deuda que le han acarreado la infinidad de obras que ha llevado a cabo en la ciudad desde que se hizo cargo del bastón de la alcaldía. La friolera de 7.144 millones de euros es lo que debe y de ellos casi 9 millones a entidades financieras. Esto es vox populi y por ello todo Madrid le llama “el despilfarrador”. Lo cierto es que Ruiz Gallardón no sabe cómo salir de este pozo en el que se encuentra. El Estado no puede hacer excepción alguna en prestarle ayudas.

 

Por ello, Rodríguez Zapatero le ha negado lo que, de habérselo concedido, hubiera supuesto una discriminación para con el resto de municipios. Esa pues es la espada que de un momento a otro le puede caer encima y mandar su cuerpo para los restos.

 

La pared es con la que se choca frontalmente con los que no le quieren –ni ahora ni nunca– desde las propias filas del PP.

 

Ya se sabe que un político tiene frente a él a sus enemigos ideológicos, a sus adversarios en el arco parlamentario y sobre todo a sus “compañeros de partido”. Estos últimos son los más peligrosos. Sobre todo, si tiene que blandir sus armas con gente ambiciosa de poder, como en este caso concreto lo viene demostrando la “lideresa” Esperanza Aguirre.

 

Su audacia no tiene límites y le importa un comino poner en la picota a Gallardón, al que aconseja que ponga a la venta los inmuebles de que dispone innecesariamente el municipio. Así es ella. Le ofrece la cuerda para que se ahorque su más directo rival político a nivel estatal.

 

Esta insaciable mujer, a la que apoyan su cohorte de medios de comunicación, está logrando que todo el Madrid conservador hable pestes de Ruiz Gallardón e incluso van más allá con su deseo íntimo de que en un futuro –cuando se quede tieso, es decir sin un mal euro en el bolsillo municipal– salga como el ave del paraíso doña Ana Botella, para ostentar los honores de la Alcaldía, dedicándole el triunfo a su esposísimo José Mari.

 

Menudo alboroto el que tienen montado los madrileños peperos con el beneplácito de don Mariano, ese hombre providencial que con su varita mágica pretende solucionar el follón de nuestro país y de la Unión Europea, cuando ha sido incapaz de frenar los desastres económicos producidos en ayuntamientos como el de Madrid y Valencia, que están presos de sus endeudamientos, como si esas malas gestiones no fueran de su competencia.

 

¿A quien pretende engañar don Mariano, a quien?

 

 

Foto: Dolors Nadal

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