Seguiremos soñando en blanco y azul

22. febrero 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

Por David Langa

Posiblemente, la noche del lunes en el vetusto estadio de La Romareda fue una de las mas tristes que el zaragocismo recuerda. El segundo gol de Rubén Castro caía como un jarro de agua helada en la fría noche zaragozana.

Trofeo de la Recopa de Europa, conseguido por el Real Zaragoza el 10 de mayo de 1995 en París

Quizás lo que menos importaba es que con la derrota nos viéramos prácticamente abocados al descenso a la segunda división del fútbol español; el miedo, la ansiedad y la agonía que se respiraba en el entorno maño era otro.

Un gran sentimiento de tristeza mezclada con rabia, la misma que se siente cuando el médico comunica a los familiares de un enfermo grave que no hay nada más que hacer por él.

Pero mientras hay vida hay esperanza, y a ella nos tenemos que aferrar como a un clavo ardiendo, aunque en el intento nos dejemos las manos llenas de llagas y quemaduras.

Ayer estaba tan triste y tan cabreado que no tenía pensado escribir nada, pero al llegar a casa después de trabajar, una imagen me ha abierto los ojos: ver a un niño de apenas 6 ó 7 años con la camiseta del Real Zaragoza, con su nombre a la espalda, y unos pantalones de chándal con el escudo del León Rampante, dándole patadas a un balón lleno de alegría,… me ha hecho decir para mis adentros ¡AUPA ZARAGOZA, QUÉ COÑO!

Todos sabemos quién es el culpable de la situación deportiva, económica y social que vive el club. Seguramente no haría falta ni decir su nombre, y en la mente de todos aparecería como por arte de magia, pero lo diré por si acaso hay algún despistado (cosa que no creo a estas alturas): el único y máximo responsable de todo esto es Agapito Carmelo Iglesias García, que tras su desastrosa gestión al frente de la Sociedad Anónima Deportiva Real Zaragoza,  nos ha llevado hasta el punto en el que ahora nos encontramos, sumidos en una ley concursal y abocados a un ingrato futuro.

Si permitimos –o permiten– que siga manejando los hilos de nuestro Real Zaragoza a su antojo, el futuro puede ser muy oscuro; así que es momento de actuar.

No sé mucho de leyes, pero una de las posibilidades es la inhabilitación de este señor como presidente del Real Zaragoza. Precedentes, haberlos haylos, como las meigas.

Sin ir más lejos, el Real Betis (nuestro rival en la noche del lunes) inhabilitó a su presidente Manuel Ruiz de Lopera el 17 de Julio de 2010, tras 18 años de ejercicio.

El caso bético y el maño están llenos de grandes similitudes. En ambos casos los presidentes han creado una serie de empresas paralelas en torno a sus clubes con oscuras intenciones. Incluso la gente con la que los dos empresarios y a la postre presidentes del Zaragoza y Betis se rodean son los mismos. Luis Oliver es uno de ellos.

A los béticos les costé 18 años deshacerse de Lopera; esperemos que aquí lo consigamos antes.

Zaragoza y el zaragocismo son muy grandes con mucha historia, unas veces buenas y otras no tanto, pero llena siempre de ilusiones y sueños. Agapito nos ha quitado muchas cosas, entre ellas la dignidad de un equipo grandioso que siempre ha caminado por los campos de España y de Europa con el orgullo de un club señor, y que ahora deambula por ellos como un juguete roto.

Nos ha quitado muchas cosas, sí, pero no podrá quitarnos nunca la alegría de un gol maño aquel mayo de París, la noche mágica de Montjuic, los cinco Magníficos, los Zaraguayos, los Alifantes,… en definitiva, jamás podrá robarnos la historia de aquel gran equipo que un día fuimos y que volveremos a ser.

Y por su puesto nunca podrá quitarnos ni al niño que ayer jugaba con su camiseta del Real Zaragoza, ni a mí el seguir soñando con nuestro equipo. Le pese a quien le pese, seguiremos soñando en blanco y azul.

Foto: Willtron

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