Sí, se puede

22. julio 2013 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

POR JESÚS MOLÍNS

La corrupción política y financiación ilegal de los partidos marcan el día a día de la actualidad española.

Nombres como “Barcenas”, “Gürtel”, “Nóos”, “Emperador”, “EREs fraudulentos”, “Palma Arena”, “Pokémon”, “caso ITVs”, “Campeón”, “Palau” o “Fabra” salpican toda nuestra geografía y cada vez son más cotidianos.

Sin embargo, y pese a la aparente gravedad del problema, la corrupción parece salir gratis a los partidos y el castigo electoral al que están sometidos los sospechosos es cuanto menos muy limitado.

Y mientras… los expedientes de regulación de empleo se multiplican, el recorte de los derechos sociales continúa, se profundiza en privatizaciones encubiertas, aumenta el nivel de la pobreza, cada vez son más las personas desahuciadas de sus viviendas, etc.

Como decía Lafayette, “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”.

Ha llegado el momento de unirnos todos en una protesta definitiva y global que produzca la disolución del Parlamento, la convocatoria de elecciones generales que den paso a una nueva mayoría que propicie la apertura de un proceso constituyente del que nazca una nueva democracia, más real, profunda, participativa y menos mercantilista.

Personas de toda índole, edad y condición debemos volver a tomar las calles y plazas nuevamente.

De norte a sur los ciudadanos tenemos que levantarnos para defender nuestros derechos y pedir una auténtica democracia.

La revolución es imparable… que la rebeldía siempre nos bese la boca…

¿Que quiénes somos? Personas normales, personas corrientes.

Ciudadanos que se levantan por las mañanas para estudiar, ir a trabajar o para buscar un empleo.

Personas que tenemos familias, hijos y amigos.

Gente que, día a día, trabajamos duro para poder sobrevivir.

La voluntad y finalidad del sistema es la acumulación de dinero, primando este objetivo por encima del progreso y bienestar de la sociedad.

Despilfarran recursos, generan desempleo, empobrecen al ochenta por ciento de la población y destruyen el Planeta.

Los ciudadanos formamos parte del engranaje de un sistema perverso destinado a enriquecer a una minoría a la que no le interesan nuestras mínimas necesidades ni derechos.

Sin nosotros el sistema no puede funcionar, pues somos los ciudadanos quienes lo sostenemos.

Nosotros movemos el mundo.

Se ha puesto el dinero por encima del Ser Humano y esto tenemos que cambiarlo.

Es urgente y necesaria una Revolución Ética, Económica y Social.

¡Somos personas, no productos del mercado!

El cambio es posible. Sí, se puede.

 

Imagen: “La Libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix, 1830

 

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