Soluciones para la crisis financiera: vuelven las hipotecas subprime

21. marzo 2014 | Por | Categoria: Economía, Magazine, Opinión

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Nadie duda a estas alturas de que las grandes vencedoras en esta crisis son las entidades financieras. En este proceso de destrucción creadora muchas han desaparecido y otras han sido recapitalizadas con dinero público y a costa de derechos sociales. La reordenación bancaria está dando a luz nuevos monstruos financieros que, más tarde o más temprano, volverán a repetir los mismos problemas pero a una escala mayor. Raimundo Poveda, antiguo Director general de regulación del Banco de España advirtió hace unos días que con el proceso de fusiones estamos creando más megabancos ¿Se imaginan una situación similar donde los actores principales sean tan grandes o más que Bankia?

Por de pronto, la tan cacareada reforma del sistema financiero lejos de cerrarse como pretenden algunos nos mantiene en el filo de la navaja. Los recientes datos estadísticos del Banco de España (http://www.bde.es/webbde/es/estadis/infoest/a0413.pdf) muestran la morosidad creciente: 197.199 millones de euros, de los que 146.052 millones corresponden a empresas y 49.424 a los hogares. Al cierre de 2013, los créditos impagados de promotores y constructores sumaban 67.190 millones y 20.617 millones, respectivamente.

Y para salir de esta espiral, nada mejor que echar gasolina. Es lo que ha decidido el gobierno a través de las medidas recogidas en el anteproyecto de ley de fomento de financiación empresarial, cuya Disposición Adicional tercera crea los llamados certificados de transmisión de hipoteca (http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/prensa/ficheros/noticias/2014/140228_sleg6607.pdf) A través de ellos, las entidades de crédito podrán “empaquetar” créditos hipotecarios que después podrán vender directamente a inversores cualificados (fondos de inversión, por ejemplo). Una manera de traspasar a otros el riesgo a cambio de obtener liquidez para conceder nuevos préstamos. Nada nuevo respecto a los bonos y cédulas hipotecarias salvo por una cuestión: se podrán titulizar préstamos con garantía sobre vivienda considerados de calidad ínfima. Por ejemplo, préstamos hipotecarios concedidos a más de 30 años, por el 100% del valor de tasación… Es decir, la basura hipotecaria que se colocaba a diestro y siniestro al filo del boom inmobiliario y que aún reposa en los balances bancarios, o se tiene intención de volver a conceder… ¿Les suena a las subprime norteamericanas, verdad?

Esta medida es otro indicio de que la crisis financiera está sin cerrar y que cualquier pretendida recuperación es falsa. ¿Quién puede creer a estas alturas que las billonarias ayudas eran para reflotar el crédito a las PYMES y empresas? Los datos son tozudos. El crédito a las actividades productivas sigue contrayendo: de 799.610 millones de euros en el cuarto trimestre de 2012 a 688.397 millones de euros en el cuarto trimestre de 2013, según los datos referidos anteriormente del Banco de España.

Las medidas adoptadas desde 2009 por los sucesivos gobiernos para recapitalizar la banca (Fondo de Adquisición de Activos Financieros, Fusiones, Esquemas de Protección de Activos, FROB, SAREB…) han sido insuficientes. Sólo los “grandes bancos” Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell han visto crecer en 7.000 millones su porquería inmobiliaria dudosa durante 2013, lo que dispara en veinte puntos (del 55,8% al 74,4%) la tasa de mora del ladrillo de la banca llamada “sana” en un año.

La última decisión legislativa es un jalón más en esa carrera desesperada y demuestra la incapacidad de solucionar los problemas cuando no su error de fondo. Sobre todo tras el fracaso del Mecanismo Único de Resolución Bancaria, diseñado a escala europea, cuyo  fondo de rescate tendrá exclusivamente unos miserables 55.000 millones para toda Europa y estará financiado únicamente por los bancos, sin dinero público. Pero sobre todo evidencia que soplar sobre los rescoldos de una crisis que no ha terminado, aprobando normas similares a las que provocaron su inicio en Estados Unidos, demuestra que el capitalismo es un rosario de burbujas financiaras cada vez más próximas en el tiempo. Burbujas que, en el fondo, son transferencia de riqueza de unas capas sociales a otras y, por tanto, responsables del crecimiento de la desigualdad y el empobrecimiento cuando acaban estallando… y “solucionándose”.

Foto: Luis García

 

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