Telemadrid: la indecencia de los “criterios de afectación a su puesto de trabajo”

15. enero 2013 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

POR ISABEL GARCÍA – Esperaba el burofax y ya lo tengo. Yo, que por suerte no he tenido experiencia en despidos, pensaba que una carta así se reducía a un folio en el que se le comunica a uno que su relación laboral con la empresa se ha extinguido.

Mi carta de despido es de 10 folios (11, con la firma del Dtor. Gral. en el último). En ella se detallan, en distintos apartados, la reducción de los ingresos comerciales y públicos de mi empresa, el límite de gasto y el endeudamiento. Me dice un gran amigo que cuando uno necesita 10 folios para explicar un despido… le das mucha materia a los abogados que presentarán la demanda.

Hay un par de párrafos en el apartado que da título a este artículo que a muchos de los despedidos se nos ha grabado a fuego y que no conseguiremos olvidar en mucho tiempo. Detallo:

“(…)los criterios de afectación del personal integrante de la redacción se encuentran esencialmente determinados por el objetivo de mantener a aquellos trabajadores idóneos, por sus cualidades profesionales de calidad y efectividad, para mantener el funcionamiento de la nueva Redacción de Informativos, urgida de mayor dinamismo”.

“Sin perjuicio de lo anterior, el criterio de afectación de su puesto de trabajo se vincula a la supresión del programa informativo para el que usted viene prestando servicios(…) todo el personal integrante de dicho programa informativo es personal afectado por el despido colectivo (…) a excepción de aquellos trabajadores que por su valía organizativa y su especial valor para la imagen e identidad de Telemadrid ante la audiencia, han podido ser recolocados internamente en la nueva Redacción única”.

El programa al que se refiere éste párrafo es el SIETE DÍAS. Del programa han sido despedidos un realizador y una ayudante de realización, cuatro redactores y una productora que, de forma individual, sumamos más de 25 años de trabajo y experiencia en Telemadrid. De forma colectiva no lo voy a decir, porque es como las sentencias acumuladas por multitud de delitos. (¿225 años? Quizás). Éramos personal fijo por oposición, indefinidos y contratados (y de estos últimos, en fraude de ley durante años). Pero no somos los únicos. Los párrafos de la carta de despido serán iguales o parecidos para otros muchos programas informativos y para los propios Telenoticias. Hablando en plata: “Usted no vale, me quedo con el que sí me vale”.

A pesar de que el SIETE DIAS desaparece de la parrilla de programación, se ha salvado un periodista. Un periodista que apareció hace siete años, justo en el momento en el que se produjeron todas las purgas, destituciones y dimisiones; el momento en el que los periodistas que no escribíamos al dictado comenzamos a no firmar nuestras informaciones, en protesta por la salvaje y sobre todo burda y mediocre manipulación de las mismas. Se salva este periodista, que fue coordinador del programa y luego director. Se salva un hombre que ha vivido durante estos siete años de la profesionalidad de los que hemos sacado el programa adelante. Se salva un periodista que no solo no ha querido aprender, sino que ha tenido, con indecencia manifiesta, una falta de empatía absoluta con la gente que le ha hecho crecer en su prestigio dentro de la casa. Los que le hemos salvado la cara con nuestros reportajes. Ni una llamada, ni un “lo siento”, ni un “gracias”. Ni siquiera un “adiós”. Empatía ¿recuerdas?

Puede que me lleve la rabia, al hablar así, pero hoy el mundo se divide entre los que leen y releen ese burofax insultante y los que siguen en ese cementerio llamado Telemadrid. Hay muchos profesionales que se han quedado, que han tenido que quedarse, porque “hay que salvar las formas”, dicen los abogados que preparan las demandas. No se puede echar a todos los fijos, por mucho que estos mercenarios quisieran. Por ejemplo: todos se han salvado en la sección de Nacional. Pero es que la purga en Nacional se produjo hace años.

Es verdad, se han salvado compañeros que lo seguirán siendo, luchadores, amigos de los 861 que estamos, hoy, en el frío de la calle. No todos los que allí quedan son de la casta de los mercenarios. He visto a compañeros llorar con amargura porque se quedan. Ellos no son culpables. Han estado en la lucha con todos, pero nadie es tan suicida como para pedir una baja voluntaria, sin indemnización ni paro. Yo misma tendría que haberme quedado si así lo hubiesen querido estos que me hundieron la carrera profesional hace años.

Pero especialmente me duelen los compañeros que se vendieron a esta gente de propaganda y manipulación. Profesionales que perdieron la dignidad por un complemento de dirección, por un adocenamiento vergonzante, por un terrible miedo al paro (como el mío, por cierto, el miedo es libre; pero la dignidad se elige). Suerte para ellos, en esta micro–televisión del futuro –así la han llamado ellos– en la que nadie podrá decir nada inconveniente. Mucha suerte.

Hoy, una compañera del SIETE DIAS ha acudido a Telemadrid a por sus papeles para el paro, su documentación, sus contratos, sus efectos personales. Un guarda jurado no la ha dejado entrar. A su “casa” desde hace más 25 años. Asco.

El sábado, el personal de fin de semana tampoco pudo entrar en Telemadrid, a pesar de que no habían recibido el burofax y estaban en su turno. La policía (siete lecheras) y los vigilantes jurados les esperaban con una lista de nombres. Si estaban en ella, ya sabían lo que les esperaba. El frío. El paro.

No se han respetado matrimonios, ni discapacitados, ni enfermos, ni circunstancias de especial protección social. Una redactora en baja por maternidad, madre soltera, ha sido despedida. Más de una decena de matrimonios o parejas, gente que se conoció en Telemadrid y forjaron su vida a partir de allí, han sido expulsados sin miramientos. Magda y Javi, Nieves y Nacho, Luis y María, Rosa y Jorge… no me vienen más a la memoria. Una mujer con cáncer de mama, con un hijo, también ha sido despedida.

Ellos seguirán pensando que tienen razón, y argumentan las razones económicas de un ERE en esos 10 folios. Pero aquellos que se quedan, los malos, sabrán, siempre lo sabrán, que se han librado de los mejores. Y muchos de los que se quedan saben que se quedan por el efecto de pasar la mano por el lomo de esta gente durante siete años, esta gente que no ha hecho otra cosa que hundir nuestra Telemadrid.

Esta es la intrahistoria de este tremebundo ERE. Tras esto, queda el desmantelamiento de una TV pública y de los principios que la crearon. Hoy emiten todo el día programas grabados hechos por gente que incluso ya está despedida. No pueden emitir en directo porque no hay nadie que sepa hacerlo. Categorías enteras se han extinguido: cámaras, realizadores, maquillaje, peluquería, producción, eléctricos. Solo quieren periodistas ¿Periodistas?

Un ERE, me dijo una compañera de la prensa hace bien poco, saca lo peor y lo mejor de uno mismo. Quizás este artículo ha sacado lo peor de mí. Prometo no escribir ni un solo artículo más sobre este atropello que ha significado este salvaje ERE. Seguiré escribiendo de periodismo, de política o de cocina.

Mañana iré con un compañero a apuntarme al paro. Fui su primera jefa, en nacional. Estoy orgullosa de él, de su trabajo y de las risas que vamos a hacernos en la cola del INEM.

Mañana será otro día. Telemadrid, te querré siempre. Pero no ésta Telemadrid. Adiós, fuera de mi dial.

Fuente y foto: periodistas en español

 

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