¿Vale con una “limpieza” del río?

28. enero 2013 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

POR FRANCISCO PELLICER (*)

Este desafío no tiene una solución unívoca adaptada a las demandas de los distintos usuarios. Requiere diversas soluciones para cada uno de los tramos del río porque el río y sus relaciones con las localidades ribereñas son diferentes.

Como punto de partida hay que aceptar que se cultiva en el cauce de crecidas del río y que la cuenca superior supera los 40.000 km2. Es imposible regular completamente un río como el Ebro. Hay que dejar pasar al agua e inundar la llanura. La naturaleza así lo dicta y los seres humanos tenemos mucho que aprender de ella, no domesticarla.

Por el río circulan el agua, los sedimentos, las semillas, la vida… No podemos matar al río convirtiéndolo en un simple canal.

Para facilitar el paso del agua con el objeto de reducir los daños económicos sobre los cultivos y evitar riesgos sobre los núcleos de población, es preciso adoptar un sistema de actuaciones estructurales y no estructurales adecuadas a cada tramo.

Las menos agresivas con el medio natural y menos costosas son las no estructurales: seguros, conservación de espacios inundables dedicados a actividades compatibles (ej. ganadería, cultivos…).

En otros casos cabe diseñar y construir canales de crecida a modo de “bypass”. Son espacios que durante gran parte del año están secos pero que durante las crecidas actúan como aliviaderos del cauce principal. Deben permanecer limpios de vegetación que impida el paso del agua y son compatibles con usos ganaderos y recreativos. La CHE ya diseñó algunos de estos “bypass” en 2008 pero nada se ha hecho desde entonces.

Otras medidas consisten en el retranqueo de motas de defensa para dotar al cauce de una sección mayor. Una experiencia con éxito se realizó en el Parque del Agua de Zaragoza. En definitiva esta medida consiste en devolver al río parte del espacio del que se le privó al construir motas al borde mismo del cauce ordinario, ocupando buena parte de lo que debió ser el dominio público hidráulico. En este espacio pueden mantenerse los sotos naturales, conservar praderas con usos ganaderos y recreativos e incluso mantener campos de cultivos con un seguro acorde con el grado de riesgo. La administración pública podría destinar a este fin un pequeño porcentaje (1%) de los recursos que consume en obras hidráulicas de elevado coste.

Naturalmente hay que eliminar el uso residencial en las urbanizaciones ilegales construidas en las zonas inundables (proximidades de Peñaflor, La Alfranca, Alfocea, Monzalbarba…), no destrozar el río para protegerlas como se está haciendo, por ejemplo, en Castiello de Jaca.

Finalmente, en los casos en los que las medidas anteriores resulten insuficientes, se pueden hacer dragados en lugares concretos, construir motas, escolleras y muros especialmente donde los caudales altos suponen una amenaza para los núcleos de población.

Estoy con los afectados ribereños, es preciso afrontar el tema pero con rigor, con conocimiento, contemplando las diferentes alternativas, las diversas formas de intervenir… con profundo respeto al río que nos da la vida. No puede ser que el descenso de la tensión informativa, acorde con la disminución de los caudales altos, haga caer en el olvido unos de los desafíos de nuestro territorio.

Las administraciones no deben dejar pasar el tiempo hasta la próxima crecida que en algún momento será extraordinaria. Sería una catástrofe por omisión.

(*) Profesor Titular de Geografía Física de la Universidad de Zaragoza

Foto: Francisco Pellicer

 

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One Comment to “¿Vale con una “limpieza” del río?”

  1. ebroNÉSTOR dice:

    Estoy muy de acuerdo contigo, Francisco, y añadiría que el diseño y la elección de las medidas para cada tramo se puede realizar óptimamente con la participación de las partes interesadas del territorio (agricultores, habitantes, barqueros…) A los que casi que dejaría fuera es a los alcaldes, porque son los responsables que haber convertido el tema dragados en algo electoral y son parcialmente responsables de que no se hayan ejecutado las actuaciones de cauces de alivio que mencionas («Si no dragáis, no queremos los cauces de alivio»… para encorrerles a boinazos!-)