Veinte Aniversario de la creación del Consejo Aragonés para Mayores

22. marzo 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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Con motivo de esta efemérides, el Gobierno aragonés ha publicado una nota de prensa dando cuenta de ello y a la vez congratulándose por todo lo conseguido en el transcurso de dos décadas por el Consejo Aragonés para Personas Mayores (COAPEMA) y lo ha hecho por conducto de la Consejera de Servicios Sociales y Familia durante la Asamblea Anual recientemente celebrada. A todos los asistentes a esta Asamblea les mostró la satisfacción el Gobierno de Aragón por el papel fundamental desarrollado por esta entidad.

 

Uno que –como suele decirse– sabe más por viejo que por diablo, no tiene precisamente un grato recuerdo de lo que era COAPEMA allá por los años 90, tras su creación –por ley– en las Cortes de Aragón, precisamente al iniciarse esa década. Siempre he desconfiado de aquellos colectivos creados por la mente tutelar de los gobiernos. Si digo la verdad, he de confesar que no me gustan que las directrices vengan de arriba a abajo. No señor. Lo efectivo es todo aquello que es capaz de crearse desde la base, es decir, desde la auténtica participación y deseos de influir en la sociedad como un fin último de conseguir el algo positivo para la misma.

 

Por aquel entonces, el Presidente (si la memoria no me falla un tal Villaverde) representaba el órgano unipersonal y de representación del Consejo, que más o menos canalizaba peticiones y reivindicaciones hacia los poderes públicos. El problema surgía en que su imparcialidad –al menos así me lo pareció durante los bastantes años que ostentó el cargo– no podía chocar frontalmente con los gobernantes de turno de la época, por lo que daba una sensación en su discurso y actuación en que la parcialidad estaba a flor de piel. Ahora, eso sí, el hombre tenía un desparpajo y una facilidad en la oratoria que encandilaba a la “clientela” que acudía a los actos organizados oficialmente por COAPEMA, pero donde no podía disimularse quien estaba detrás de todo aquel engranaje que era en definitiva quien otorgaba subvenciones y ayudas de lo más variado.

 

Nunca olvidaré como en el salón lleno a rebosar del antiguo Cine París, tras las palabras encantadoras del señor Villaverde y del Director General del IASS de aquel entonces, tomé la palabra –en nombre de una representación de la Comisión de Mayores de la Federación de Barrios– para dar mi opinión sobre lo allí expuesto, y no se me permitió hacerlo. Ese era el funcionamiento de la COAPEMA en los años 90.

 

Es de suponer que algo habrá cambiado esta entidad, allá la Consejera y el mismo Gobierno de Aragón si ha dejado suelto este “carrusel” de reparto de dádivas que en mi opinión lo fue en el pasado. No se olvide que COAPEMA depende (según sus propios documentos de la reciente Asamblea) del Gobierno que preside Marcelino Iglesias.

 

Me congratula leer las propias intenciones del Consejo Aragonés para las Personas Mayores, en las que manifiestan que tras sus últimas elecciones “se abren unas expectativas de “participación, que supondrán un antes y un después” y añaden que “tendremos que colaborar con la Comisión Permanente del Consejo, para dar resultados acordes con nuestras necesidades”.

 

Las intenciones son buenas, lo que ocurre es que –quienes hemos sido cocineros antes que frailes– sabemos de sobras que del dicho al hecho hay gran trecho.

 

A pesar de estos malos pensamientos que uno tiene, me han complacido también las buenas intenciones que se desprenden de las palabras de la Consejera Ana Fernández. Claro que –recurriendo una vez más al rico refranero castellano– de buenas intenciones esta hecho el empedrado del suelo de los infiernos.

 

Lo tienen crudo en la DGA, para llevar por el sendero correcto a esas 200 entidades que integran El Consejo Aragonés para Personas Mayores ya que muchas de ellas quizá se apuntaron a ser miembros numerarios del “clientelismo político” y esos males son difíciles de erradicar. Muy difíciles.   

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