“Vente a Alemania, Pepe”, versión 2012

9. agosto 2012 | Por | Categoria: Economía, Magazine

por Bartleby, el escribiente ······

A mediados de julio apareció una  noticia (Expansión de 17 de julio ¿Qué tipo de empleados se necesitan en Alemania?) que informaba que Alemania andaba con carencias de mano de obra especializada en unos determinados sectores y profesiones. Nada menos que 1.300.000 de vacantes, según la Agencia Federal de Empleo (BA).

La ministra Federal para Educación e Investigación Annette Schavan proclamaba, según este periódico, su “deseo de recibir a jóvenes españoles desempleados para que ocupasen vacantes de aprendiz en Alemania, que adolece de escasez de especialistas”. “Los jóvenes españoles, que sufren en su país unas tasas de paro superiores al 50%, deben contar con una oportunidad en la República Federal”, expuso la Schavan en declaraciones para la televisión pública alemana ZDF.  Y descaradamente dejó claro que “de esa manera, podremos cubrir un poco mejor nuestras necesidades de mano de obra especializada”. Mano de obra especializada con sueldo de aprendiz no es desde luego mal negocio para la patronal alemana. 

Hay que recordar que la citada ministra alemana y el ministro de Educación, Cultura y Deporte (el ínclito José Ignacio Wert) firmaron un Memorando de Entendimiento para favorecer “el desarrollo de la Formación Profesional”. A priori no parece que dicho Memorandum forme parte de las contraprestaciones que debe hacer España por las ayudas financieras recibidas (y por recibir). Pero por el tenor de la información desde luego tiene que ver y mucho con las consecuencias de los recortes y reformas laborales habidas (y por haber) que dicta la Unión Europea a instancias del amigo alemán.

Según informa la página web de La Moncloa, uno de los objetivos acordados en este Memorandum es el de “Favorecer y facilitar la presencia de estudiantes de formación profesional en el otro país, para la realización de formación en centros de trabajo”. Subrayen mentalmente: “formación en centros de trabajo”. En román paladino, y a la luz de las declaraciones de la ministra teutona, el acuerdo firmado tiene toda la presunción de que el ministerio español ha actuado como una  agencia de colocación china, tolerando la exportación de “mano de obra especializada” a precio por debajo de coste. No está nada mal que se firmen convenios de colaboración para el aprendizaje entre países distintos, asomarse al exterior es muy saludable. Pero de ahí a poner la cama y consentir que se emplee a un trabajador en formación como especializado a cambio de un plato de lentejas (o salchichas) va un trecho muy peligroso. Quizá es que sea ese el “modelo de exportación” que pretende el Gobierno. En cualquier caso nadie ha pedido explicaciones a la señora ministra alemana por sus declaraciones. Semejante pleitesía del ministro, que da carta de naturaleza al dumping social en Europa, es una muestra de que Alemania se está comportando como la China europea” (enlace: http://www.cronicadearagon.es/wordpress/?p=31930).

En cualquier caso esta chapuza consentida tiene otras lecturas. El trasvase de excedente de mano de obra “cualificada” y a bajo coste de la periferia europea al norte es una manifestación del proceso de acumulación de capital en los países septentrionales y de persistentes desequilibrios en el sur. La UE no ha logrado la necesaria cohesión territorial y esta es una de las razones de la crisis. No parece que al establishment del Norte le importe esto mucho, ya que así dispone de un ejército de reserva de trabajadores para, entre otras cuestiones, presionar a la baja a sus propios asalariados y paliar los problemas de envejecimiento de su población. Es necesario recordar en este sentido que el partido de Merkel presentó a principios de este año un proyecto de “impuesto demográfico” para sufragar los gastos derivados del envejecimiento de la población. Pero el acuerdo con Wert es mucho más productivo, dónde va a parar.

Y es que hoy el término “milagro Alemán” empieza a cobrar una dimensión diferente. Para responder con claridad a la pregunta ¿Qué tipo de empleados se necesitan en Alemania? nada mejor que reseñar dos informes recientes. Ambos retratan la realidad del modelo laboral alemán que se pretende importan a España a la velocidad de una “Guerra relámpago” y que revelan el poder de la patronal alemana (y europea) así como el alarmante declive del poder de los trabajadores organizados y sus organizaciones de clase.

El Instituto Alemán de Estudios Económicos (DIW) publicó su informe en 2009, y en él analizó  la evolución salarial de los trabajadores en ese país para concluir que “desde comienzos de los 90 los salarios apenas han experimentado crecimiento e incluso han bajado entre 2004 y 2008 (…) En los últimos años han bajado considerablemente los salarios de todos los grupos profesionales con independencia de su cualificación.”

Por su parte, el otro estudio, elaborado por la Fundación Hans Böckler cifra en Alemania “la caída salarial en un 7,7% entre 2000 y 2007. Concretamente en la industria manufacturera (sin incluir el sector de la construcción) la caída fue del 16,4%” (claro ¿quién necesita mano de obra si para eso están los países asiáticos o se importan más baratos?) El estudio de esta fundación analiza los efectos de la contención salarial sobre la creación de puestos de trabajo que, como sabemos es la tesis neoliberal que se nos está vendiendo. Pues bien, según este Estudio “entre 2000 y 2007 la moderación salarial produjo beneficios añadidos de 99.000 millones de euros, cerca del 5% de la renta nacional de 2007. En esos siete años los salarios crecieron una media de un 1,1% al año, mientras que los ingresos empresariales y patrimoniales aumentaron un 7,7%. Entre 2000 y 2007 el incremento anual de la renta disponible de las familias fue del 1,9% y por lo tanto inferior a la evolución del PIB (+2,5%). El informe concluye afirmando “que la moderación salarial habría revertido en la creación de puestos de trabajo si las empresas hubieran destinado a inversiones en el propio país los beneficios generados por esa evolución salarial”. Una radiografía premonitoria. Los dos informes informes, cuya lectura recomiendo, están resumidos al castellano en la web Ministerio de empleo y seguridad social (enlace http://www.empleo.gob.es/es/mundo/Revista/Revista127/135.pdf).

Lectura final. Como dicen José A. Tapia y Rolando Astarita en “La Gran Recesión y el capitalismo del siglo XXI (páginas 83 y 85)”: “En cada crisis económica la caída de los salarios (…) es un componente clave para la recuperación de las ganancias empresariales (…) No hay propuesta más convincente para reducir salarios que la masa de desempleados en busca de trabajo que se multiplica en cada recesión.” La libertad de circulación de trabajadores en el mercado interior de la cumple esa misión de reordenar el ciclo productivo del Capital y presionar a la baja los salarios internos de allí donde se les requiere. En Alemania se hace necesaria mano de obra “especializada” y en España hay que echar a los trabajadores inmigrantes (vías impuestos sanitarios) por ser un excedente innecesario; pero también a los “aprendices especializados” por ser un potencial lastre para los datos del ministerio de empleo.

La actual estructura institucional de la UE fomenta la desigualdad pues responde a los objetivos de las grandes patronales europeas.  No esperemos unidad política, es decir Democrática y por tanto necesariamente social. No nos va a caer del cielo. Que el desequilibrio se perpetúe resulta un chollo para esas élites económicas. Así las cosas, el “modelo de construcción Europea” y su correlato, el Estado-Nación envasado al vacío, generan rechazo en un caso y frustración en el otro. Las peligrosas abstenciones en las elecciones Europeas y cada vez más en las nacionales (como prueban las recientes encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas) son una preocupante muestra de ello. Gobernar Europa (España) se asemeja cada vez más a unas cortes medievales: una élite propone, dispone e impone. El resto, a “aprender” a Alemania.

Foto: Armin Linnartz

 

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