Y la derecha regresó un 20-N

22. noviembre 2011 | Por | Categoria: Magazine, Opinión, Sin fecha de caducidad

banda_seccion_sin-fecha-de-caducidad

Antes del 20-N, y respecto al evento político previsto para esa fecha, había tres tipos de personas. Unas daban por hecho y con regocijo el resultado que se veía venir, algunas personas creían que se mascaba la tragedia del regreso de la derecha y otras, sencillamente, asumíamos que la tragedia estaba asegurada ganara quien ganara de entre las dos únicas opciones de gobierno.

 

Y pensábamos, también, que si bien es cierto que hay tragedias mayores y menores, dudábamos sobre qué tipo de tragedia preferíamos, la del mal menor o la de aquella teoría de que, a veces, hay que terminar de romper un miembro para poder acometer su arreglo con mayores garantías y en mejores condiciones, aún pasando por el mal trago de la fractura previa y necesaria.

 

Cuando escribo este artículo es 21-N y todos los presagios numéricos se han cumplido: pelotazo enorme del PP y tortazo igual de enorme del PSOE, avance importante de la izquierda plural encabezada por IU, del partido de Rosa Díez (¿alguien sabe de verdad de qué va ese partido?) y de CIU, con irrupciones de un par de partidos menores y la esperada, por triunfal, de la izquierda abertzale, además del mayor o menor mantenimiento de otras formaciones como

Coalición Canaria o Ezquerra Republicana de Catalunya.

 

Hasta ahí mi análisis de datos, pues el hartazgo de números y estadísticas en días como éste es digno del mayor de los empachos.

 

¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar en este país con el regreso de la derecha? Porque eso es lo importante, y más cuando lo ha hecho con el máximo apoyo popular, en número de escaños, de la última etapa llamada democrática de este Estado.

 

Rajoy, en mi opinión, es un hombre que ha pasado años dedicado única y exclusivamente a cumplir su obsesión de ser presidente del Gobierno, hecho para el que habría vendido a su propia madre (por supuesto, metafóricamente hablando), y que ha acabado encontrando a su mejor aliado en esta maldita crisis, una situación que, por otra parte, ha manejado con gran inteligencia, eso sí, únicamente orientada a cumplir con su obsesión presidencial.

 

Sin hacer nada, sin arrimar el hombro, sin propuesta concreta alguna, ha desarrollado su papel de tahúr a la perfección, entre el farol constante y el acoso psicológico a su adversario, entre no dejar adivinar ni una sola de sus cartas y complicar cualquier atisbo de reacción de su contrincante con mensajes negativos aquí y allá, cómo no, pensando en el interés general.

 

El tahúr ha ganado esta baza, tal como tenía diseñado en su magistral plan, y ahora va de mano, tiene que abandonar el papel representado hasta ahora para tomar las riendas de la partida, para tomar las iniciativas y aportar las propuestas sin posibilidad de farol.

 

Y mucho me temo, y ojalá me equivoque, que Rajoy va a hacer lo que tantas veces ha dicho, o sea, “lo que hay que hacer”, con el temor que me produce el que esas palabras han sido siempre dirigidas a esos mercados asesinos y de comportamiento fascista que son los culpables de la crisis y los inquisidores de la economía, pero también los secuestradores de la política.

 

Mucho me temo que Rajoy hará lo que “los mercados” y sus vasallos internacionales o intergalácticos le ordenen, porque está demostrado que eso es, precisamente, “lo que hay que hacer” si no quieres que hundan por completo a tu país para, así, imponer un gobierno tecnócrata, apolítico, ademocrático y, por supuesto, sumiso.

 

Tan sumiso como, estoy seguro, va a ser el nuevo gobierno de España, haciendo “lo que hay que hacer” para calmar, con el pago del chantaje, a esos nuevos fascistas que ni siquiera dan la cara parapetados tras el epíteto de “mercados”; un chantaje que se traduce en la adopción de medidas y reformas que van, siempre, en contra del Pueblo, de ese Pueblo que ha creído los mensajes ambiguos de la derecha y que no ha sabido entender la perversa intención de los discursos kennedynianos, es decir, aquéllos que no paran de pedirnos sacrificios a los mismos de siempre por algo tan estúpido como el patriotismo (esa cosa que siempre que se nombra es para joder al Pueblo).

 

¿Y cómo reaccionará el Pueblo? ¿Alguien cree que éste, nuestro Pueblo, va a rebelarse?

 

Las protestas anteriores de otros países, ahora intervenidos económica y políticamente, además del favor que al final, en mi opinión, ha supuesto el movimiento 15-M para la derecha española, me dicen que no, que nuestro Pueblo no va a rebelarse.

 

Algunas cifras podrán ir mejorando con los correspondientes abonos a los chantajistas, y las mil y una genuflexiones que Rajoy repartirá por los despachos en los que vaya a depositar el importe del nuevo impuesto revolucionario, como la del número de parados, con la posible creación de millones de puestos de trabajo.

 

Que esos puestos de trabajo permitan que lleguemos al día 20 de cada mes, es un detalle que nadie, absolutamente nadie del nuevo partido gobernante ha perdido ni un minuto en pensar y, ni mucho menos, si vamos a conservar un mínimo de dignidad socio-laboral.

 

De la Libertad, ni hablamos.         

Tags: , , ,

One Comment to “Y la derecha regresó un 20-N”

  1. maricarmen dice:

    ¿Pero cómo se puede decir que el 15m a beneficiado a la derecha? el 15m solo ha tomado el relevo de las generaciones de españoles y españolas que lucharon por la democracia en este pais, mientras otros se quedaban en sus sofas y permiten que nos mangoneen los mercados. Me duele leer afirmaciones asi en este diario