2015: el año de las elecciones

31. diciembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El año 2015 que ahora termina será recordado por los numerosos procesos electorales que han marcado la actividad política dentro y fuera de nuestras fronteras. En España, las citas con las urnas comenzaban el 22 de marzo, con unas elecciones andaluzas que reforzaban la figura de Susana Díaz como referente del PSOE a nivel nacional. A base de palabrería y telegenia, Díaz había conseguido rentabilizar electoralmente su arriesgada decisión de convocar elecciones anticipadas, antes de verse obligada a cumplir los aspectos más izquierdistas del pacto suscrito con IU en la legislatura anterior.

Dos meses después, tenían lugar las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Las candidaturas municipalistas de unidad popular demostraron que la suma de Podemos, IU, Equo y otras fuerzas de la izquierda transformadora, era capaz de superar al PSOE y de colocarse muy cerca del PP como primera fuerza política. Los gobiernos municipales de izquierda en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza o Santiago de Compostela dejaron abiertas las puertas de una confluencia que luego Pablo Iglesias cerró a cal y canto.

Con la tensión independentista como telón de fondo, el 27 de septiembre se celebraban en Cataluña unas elecciones autonómicas que muchos interpretaron como plebiscitarias, a favor o en contra de la permanencia en España. Los resultados fueron claros, aunque luego la Ley d’Hondt se encargara de manipularlos: menos de la mitad de los votos (47,8%) a favor de las candidaturas independentistas, aunque mayoría absoluta para ellas en el Parlament. Sin embargo, el juego entre independentistas neoliberales e independentistas anticapitalistas, todavía no ha sido capaz de nombrar a un presidente autonómico, tres meses después de los comicios.

Finalmente, el premio gordo del año electoral tenía lugar dos días antes del Sorteo de Navidad, con las elecciones generales del 20 de diciembre. El PP seguía como primera fuerza después de perder 3,5 millones de votos (que eran recogidos por la derecha “B” de Albert Rivera), ya que el PSOE de Pedro Sánchez cosechaba el peor resultado de su historia reciente. Podemos y Ciudadanos entraban por primera vez en el Congreso con 69 y 40 diputados, respectivamente, mientras IU sufría de nuevo el azote de la Ley d’Hondt.

Fuera de España, también han tenido lugar procesos electorales importantes. El primero de ellos sucedía el 25 de enero en Grecia, cuando la izquierda radical de Syriza ganaba las elecciones parlamentarias y se quedaba a sólo un escaño de la mayoría absoluta. Sin embargo, las presiones criminales y antidemocráticas que la Troika ejerció sobre el país heleno durante los meses posteriores, condujeron a la claudicación de un traidor llamado Tsipras ante el dios Mercado. El neoliberalismo del austeridazo seguía disfrutando de una perfecta salud en Europa, como demostraron las segundas elecciones griegas del año, que el 20 de septiembre ratificaban la traición de Tsipras.

En América Latina, 2015 ha traído el principio del fin del bolivarianismo, para goce de neoliberales, fascistas y otros especímenes de la derecha radical. El 22 de noviembre, Argentina elegía en doble vuelta al ultraconservador Mauricio Macri como nuevo presidente de la nación. En Venezuela, ese país donde según algunos primates mediáticos no había elecciones libres, el chavismo caía ampliamente derrotado en las legislativas del 6 de diciembre, a causa de la guerra económica planteada por los grandes poderes contra el país, y también de la torpeza de Nicolás Maduro para afrontarla.

Finalmente, al otro lado de los Pirineos, los neofascistas del Frente Nacional se erigían como primera fuerza política en las elecciones regionales francesas del 6 de diciembre. Sólo un pacto entre conservadores y socialistas para la segunda vuelta (celebrada una semana después) pudo apartar del poder a los de Marine Le Pen. Para tomar nota del camino hacia el que se dirige la Europa de los recortes y las desigualdades sociales.

En cualquier caso, y más allá de los sobresaltos electorales que a veces los seres humanos somos capaces de provocar con nuestras decisiones más o menos acertadas, CRÓNICA DE ARAGÓN quiere desear a todos sus lectores y lectoras un 2016 lleno de trabajo, dignidad, salud, democracia y esperanza activa en un futuro solidario, fraternal, pacífico e igualitario.

 

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