2016: el año del populismo

30. diciembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Comenzaba 2016 con una sensación de inestabilidad institucional, que no gubernamental, en nuestro país. Las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 arrojaron un resultado no concluyente sobre la voluntad del pueblo español. Mientras los exégetas se lanzaban piedras, el verdadero gobierno seguía en manos de los mismos poderes fácticos que lo ostentaban desde mucho antes de los comicios.

Sin embargo, el minué institucional que durante meses bailaron PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, cumplió su misión de mantener a la concurrencia con la cabeza ocupada.

En el Congreso habían irrumpido dos nuevas fuerzas políticas, que acabaron comportándose como se esperaba de ellas: Ciudadanos, ejerciendo el papel de bastón institucional de un bipartidismo desgastado; y Podemos, mucho más preocupado por disputar al PSOE la hegemonía de la izquierda, que por seguir construyendo un verdadero movimiento social alternativo y horizontal a partir de nuevas prácticas de democracia avanzada.

Finalmente, siguieron mandando los de siempre, también en el ámbito gubernamental, gracias a un PSOE que no supo estar en el lugar donde sus siglas le obligaban.

En el ámbito internacional, la guerra de Siria ha demostrado fehacientemente quiénes luchan contra el yihadismo (Rusia y los gobiernos laicos del mundo musulmán), y quiénes siguen defendiendo aquella vieja doctrina de Cordell Hull sobre la figura de los monstruos afines: Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” (frase atribuida erróneamente a Franklin D. Roosevelt, de quien Hull fue secretario de Estado).

EEUU, la Unión Europea y Turquía han intentado la cuadratura del círculo apoyando a los grupos islamistas armados que tratan de derribar el gobierno laico de Al Assad, pero aparentando que luchan contra los grupos yihadistas armados que tratan de derribar el gobierno laico de Al Assad. Y como fondo del cuadro, los desastres militares aliados en Afganistán, Iraq y Libia, que sólo sirvieron para fomentar el auge de grupos yihadistas, tal como han reconocido el Parlamento británico y el mismísimo Tony Blair.

Precisamente, el Reino Unido ha protagonizado un buen número de portadas informativas, a propósito del referéndum en el que se decidió abandonar la Unión Europea. Primer mazazo importante para una UE que se está construyendo de espaldas a sus habitantes, y que genera una desconfianza más que justificada por tratar de institucionalizar la primacía del poder económico sobre el poder político, a través de estrategias populistas.

El otro protagonista global de 2016 ha sido Donald Trump, el multimillonario neoyorquino que ganó la Presidencia de los Estados Unidos con un discurso populista, xenófobo y machista, a pesar de haber obtenido dos millones y medio de votos menos que su rival, Hillary Clinton. Un fascista ocupará por primera vez el despacho oval de la Casa Blanca, gracias a un sistema electoral que se asemeja más a una broma de mal gusto que a una herramienta para traducir la voluntad popular en cargos públicos.

Y cuando el año parecía agotado en cuanto a noticias políticas de primer orden, llegó la resolución del Consejo de Seguridad contra Israel por sus asentamientos ilegales en los territorios ocupados. Y llegaba al final de un año que ha batido todos los récords de demoliciones e incautaciones ilegales de propiedades palestinas por parte del gobierno israelí. No obstante, el Estado Terrorista de Israel ya ha anunciado que, en cuanto el fascista Trump llegue a la Casa Blanca, EEUU volverá a amparar sus crímenes y latrocinios en Palestina.

En cualquier caso, y más allá de pésimas noticias y de gobiernos decepcionantes, CRÓNICA DE ARAGÓN desea a todos sus lectores y lectoras un 2017 lleno de justicia social, trabajo digno y espíritu crítico (aunque en estos momentos, ninguna de las tres cosas esté garantizada).

 

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