#23F o la importancia de movilizarse

22. febrero 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Primero fue la Huelga General del 29 de septiembre de 2010 contra el giro neoliberal que el gobierno de Rodríguez Zapatero había dado a su política económica cuatro meses antes. Luego, las manifestaciones ciudadanas del 15–M y las acampadas reivindicativas a las que dieron lugar. Por primera vez se extendía en la población la idea del “no nos representan”, ya que quienes ejercían el poder político en España lo hacían en función de los intereses de los mercados y no de las personas.

Más tarde un cambio de gobierno y dos Huelgas Generales contra el recrudecimiento neoliberal de las políticas del PP, mientras miles de manifestaciones, concentraciones y encierros daban muestra del creciente malestar social respecto a un modelo que exprime a los trabajadores, a los pensionistas, a los dependientes, a los parados, a los estudiantes, a los pacientes de la sanidad pública y a los estafados/desahuciados inmobiliario–financieros, con tal de salvaguardar los privilegios de las personas físicas y jurídicas más adineradas.

Unas políticas que han traído consigo 700.000 parados más en 2012, así como 400.000 desahucios desde 2008, decenas de miles de emigrantes y cientos de suicidios por motivos económicos.

A pesar de todo ello, ni los gobernantes pasados ni los presentes han mostrado la menor disposición a reconocer sus errores y a enmendar sus políticas económicas en un sentido mucho más social y mucho menos liberal. Los mandatos de Bruselas o del FMI eran la amplia capa sobre la que los dos últimos gobiernos de España han escondido su incapacidad para garantizar el bienestar de la ciudadanía que les paga el sueldo (al menos, el sueldo en dinero blanco).

La razón de la sinrazón de nuestros gobernantes es evidente: el pueblo de este país todavía no ha sido capaz de gritar con la suficiente fuerza como para que se le escuche al otro lado de los gruesos muros que separan la gestión institucional de la realidad social.

Pero nunca es tarde para seguir luchando por la dignidad. Mañana sábado 23 de febrero de 2013, las mareas ciudadanas que desde hace meses defienden la educación y la sanidad públicas, los servicios sociales, las políticas de bienestar, la justicia accesible para todos y otros elementos tan intrínsecos a nuestro sistema político como pisoteados por nuestros gobernantes, han convocado manifestaciones y concentraciones en toda España.

Lo lógico sería que participaran en ellas todos los ciudadanos y ciudadanas que no estén dispuestos a subyugar sus vidas y las de sus descendientes a las caprichosas decisiones del dios Mercado y de sus patéticos profetas. Y lo lógico sería también que este impulso reivindicativo se mantuviera en el tiempo, sobre todo, estando como estamos en un país poco dispuesto a mantener movilizaciones duraderas.

El Debate sobre el estado de la Nación 2013 acaba de dejar claro que ni Rajoy ni la mayoría parlamentaria que sostiene su fraudulento régimen seudodemocrático piensan retroceder ni un ápice en el desarrollo de unas medidas económicas que jamás propuso a sus electores. El futuro será, pues, como el pueblo quiera que sea en función de la constancia con la que esté dispuesto a decir “NO” a la injusticia social, al autoritarismo, a la desfachatez, a la ruina económica, a la amputación de los proyectos vitales de millones de personas, y sobre todo, a la involución democrática que se está dando en España.

La tarea vuelve a comenzar mañana, y continúa al día siguiente, y al otro, y al otro, y al otro,…

 

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