Acampadas, una semana después

25. mayo 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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Las acampadas reivindicativas que desde hace una semana han ocupado las calles y plazas de España están suponiendo una primavera democrática en un país cuyas gentes se habían olvidado de participar en los asuntos públicos, más allá del espejismo de las jornadas electorales.

 

El balance hasta ahora no puede ser más positivo, si tenemos en cuenta que los miles de jóvenes que están impulsando estas movilizaciones nos han devuelto el ágora, el intercambio libre de ideas, y la posibilidad de decir ¡Basta Ya! al atropello que las políticas neoliberales están perpetrando contra el “Estado Social y democrático de Derecho” descrito en el artículo 1 de una Constitución consensuada por todos los españoles.

 

Sin ningún incidente reseñable durante su primera semana de existencia, las acampadas están siendo todo un ejemplo de convivencia pacífica, de creatividad, de civismo, de respeto al medio ambiente y de solidaridad, que encierra además la semilla de una sociedad futura (quizá nada lejana en el tiempo) que tenga la valentía suficiente como para negarse a que le roben aquellos pedazos de bienestar que otros consiguieron a base de sangre, sudor y lágrimas.

 

Por eso, los gritos que el domingo por la noche salían de una muchedumbre congregada frente a la sede nacional del PP, en el sentido de que “¡Esto es democracia, y no lo de Sol!” no podían estar más equivocados. Democracia, efectivamente, es ir a votar cada cuatro años, pero lo que no es democracia es que los representantes públicos democráticamente elegidos olviden sus programas electorales y sus promesas de campaña, para ejercer como meros capataces de los Mercados, en el marco de un sistema económico que hace aguas por todas partes. Eso, desde luego, no es democracia, es otra cosa de muy feo nombre.

 

Por el contrario, quienes acampan ahora en España son gentes de profunda convicción democrática, y por lo tanto, no defienden solo sus propios intereses, sino también los de todas aquellas personas a las que se está haciendo pagar una crisis que otros provocaron (y siguen provocando) con su avaricia desmedida.

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2 Comments to “Acampadas, una semana después”

  1. Lygeum dice:

    Vuelvo a felicitarles por sus editoriales

    Saludos

    Lygeum

  2. Redacción dice:

    Muchas gracias, Lygeum. Es un placer contar con lectores y lectoras como usted.
    Un cordial saludo