Al borde del colapso

31. mayo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A pesar de algunas declaraciones oficiales realizadas en tono tranquilizador, lo cierto es que la economía española estuvo ayer al borde del colapso, no tanto por el desplome del Ibex 35 ni por la escalada de la prima de riesgo, sino por la evidencia de que nuestros gobernantes no tenían ni idea de qué hacer para afrontar la tempestad.

En su descargo hay que decir que, aunque hubieran sabido cómo solucionar el problema, quizá ni siquiera hubiera estado en sus manos poner en marcha el remedio ya que, como bien sabemos, en la Dictadura de los Mercados no mandan los políticos sino los grandes capitales.

Evidentemente, el problema inmobiliario–financiero español que ayer estuvo a punto de acabar con la economía de nuestro país (y por lo tanto, con la de la eurozona) tiene unos responsables que jamás serán juzgados ni sancionados ante un tribunal; pero no es menos cierto que la Unión Económica y Monetaria que se perfiló en el Tratado de Maastricht debería incluir mecanismos para que un Estado y la ciudadanía que lo conforma puedan sobrevivir indemnes a los errores cometidos por sus dirigentes.

Al parecer, Angela Merkel no lo entiende así. Ante el inminente colapso de España (y por lo tanto, de la Eurozona), la Comisión Europea se vio obligada ayer, poco después del mediodía, a anunciar que los bancos contaminados por activos tóxicos podrían acudir directamente a los fondos de rescate previstos en el llamado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que entrará en vigor el próximo 1 de julio. Una medida que, ni es del agrado de la cancillera alemana, ni puede ponerse en marcha a corto plazo por las dificultades técnicas y jurídicas que encierra.

La consecuencia es que, al cierre de la jornada, la prima de riesgo española se situaba en un nuevo máximo histórico de 540 puntos, mientras que el Ibex 35 conocía un nuevo mínimo anual, con 6.090,4.

¿Y ahora qué?

Esa es la gran pregunta, para la que los dirigentes europeos no tienen otra respuesta que la que ya han ofrecido anteriormente en Grecia, en Irlanda, en Portugal o en España. Una respuesta que poco a poco está hundiendo a estos países en el desempleo, en la pobreza y en la falta de horizontes. Una respuesta que se basa en ayudas económicas a cambio de medidas antisociales.

Parece que los políticos y los técnicos neoliberales que mandan en Bruselas y en casi todos los países de la UE no son conscientes de que los recortes presupuestarios, las reformas laborales y la devaluación de las pensiones, no sólo no atraen inversores sino que provocan una caída de la demanda interna, convirtiendo en imposible el objetivo de la recuperación económica.

Quizá a todos estos “linces” hay que explicarles de nuevo que el agujero inmobiliario–financiero que sufren nuestros bancos y cajas (y que está a punto de destruir al país), se ha agravado notablemente durante los dos últimos años, según iba creciendo el número de personas que se veían imposibilitadas para hacer frente a sus responsabilidades crediticias.

Pues bien, por extraño que parezca, la fórmula magistral que ayer elaboró Bruselas para ayudar a España consiste en rebajar todavía más los salarios mediante una nueva reforma laboral, en subir todavía más los impuestos que gravan el consumo (en lugar de incrementar lo que gravan a las rentas más altas) y en alargar todavía más la edad de jubilación, con el fin de que los pensionistas cobren menos dinero y durante menos años.

Si de verdad quieren “salvar a España” (un mantra que forma parte del ADN de la derecha de nuestro país), Mariano Rajoy y su equipo deberían ser conscientes de que el camino neoliberal sólo conduce al hundimiento de nuestra economía, como los últimos veinticuatro meses nos han demostrado. Si desde su mayoría absoluta no rectifican el rumbo de sus acciones políticas, serán cómplices de la catástrofe, aunque para su tranquilidad hay que decir que jamás serán juzgados ni sancionados por ello dentro de los parámetros del sistema actual.

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados