Alfonso Alonso y los terrorismos

16. septiembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La campaña electoral vasca vivió anoche su momento culminante en ETB2, cuando la candidata de Elkarrekin Podemos (Unidos Podemos), Pilar Zabala, hizo descarrilar el discurso de su homólogo popular, Alfonso Alonso. Después de que en 1983 el GAL verde (es decir, el relacionado con la Guardia Civil) secuestrara, torturara, asesinara y arrojara cal viva sobre el cadáver del hermano de Zabala, José Ignacio, la candidata a lehendakari dirigía una sencilla pregunta a Alonso: “¿Entonces usted no me considera a mí víctima?”

El exministro del PP perdía entonces una oportunidad histórica de apostar por la reconciliación en Euskadi. Hubiera bastado con responder “Sí, la considero. Hubiera bastado con que Alonso dijera que el terrorismo, según la RAE es una “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”, y que desde este punto de vista, tan víctimas son Lasa y Zabala como las 829 personas asesinadas por ETA. Hubiera bastado con que el candidato popular dijera que los muertos siempre duelen igual a sus familias, y que Euskadi debe afrontar ahora el camino de la paz y de la comprensión mutua. Hubiera bastado con que Alonso calificara como “indignante” el hecho de que un terrorista del GAL llamado Enrique Rodríguez Galindo (por aquel entonces, general de la Guardia Civil) sólo pasara en la cárcel 4 de los 75 años a los que fue condenado por los secuestros y asesinatos de Lasa y Zabala, mientras los terroristas del bando opuesto cumplían íntegramente sus condenas.

Pero en lugar de eso, el PP se dejó caer –una vez más– del lado de la injusticia. Alonso se marcó un Cospedal, y comenzó a titubear respondiendo que sabe que con arreglo a la ley, tal como está redactada, no… ‘del terrorismo’; pero es usted víctima de… de… sí, claro… de… de un exceso, de un abuso… [inaudible] Hay una actuación por parte de funcionarios del Estado absolutamente execrable y condenable”. Tras ello, llegaron seis segundos de silencio, con ambos candidatos mirándose a los ojos, una con el rostro sereno, y otro con un evidente gesto de incomodidad.

Resulta particularmente decepcionante que esta visión maniquea, reduccionista y miserable del conflicto vasco haya sido sostenida por uno de los dirigentes más ecuánimes y sensatos del PP. Y resulta también desolador que en el año 2016, el partido más votado de España siga haciendo distinciones entre las víctimas del terrorismo etarra, las víctimas del terrorismo franquista, y las víctimas del terrorismo de Estado.

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