Algo pasa con Génova

8. septiembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hace apenas doce años, cuando un individuo claramente incompetente y presuntamente corrupto dejaba su cargo al frente de un Ministerio, el partido le buscaba un puesto mucho más elevado, colocándolo, por ejemplo, al frente del Fondo Monetario Internacional.

Cuando pasaba algún tiempo, y el individuo volvía a demostrar su ineptitud para el nuevo puesto, el partido lo colocaba en la cúspide de una caja de ahorros, o de un banco… hasta que alcanzaba el nivel MTI (Máxima Torpeza Inocultable), y su carrera política se despeñaba por el acantilado de los hechos. Eran los tiempos del todovale, de los padrinazgos políticos, del cuñadismo embigotado, y del “por ser vos quien sois, sabiduría infinita, y porque os adulo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón no haberos ascendido antes.

Pero los innumerables casos de corrupción que han estallado en este país durante los últimos años, no han dejado títere con corona. La ciudadanía ha despertado de un largo sueño de corrupciones y corruptelas toleradas. Este nuevo estado de opinión ha posibilitado la interrupción voluntaria del encargazo que Rajoy había encomendado a José Manuel Soria como futuro representante de España ante el Banco Mundial.

El partido del exministro va dejando de ser lo que era, para convertirse en otra cosa, esencialmente mejor en lo tocante a la corrupción. Ahora ya no mandan los Aznares, Barberás, Arenas, Bárcenas, Trillos y Aguirres, sino que las nuevas generaciones (nunca mejor dicho) de los Casado, Maroto, Levy o Sémper, no sólo son capaces de cuestionar una decisión contraria a la honorabilidad del partido, sino que además, están en situación de imponer su criterio frente al de la vieja guardia.

La defenestración de Soria puede ser el inicio de una nueva época en la que la corrupción comience a dejar de ser vista por la gente como una circunstancia inexorablemente ligada a la actividad política, para empezar a ser percibida como una excepción denunciable, incluso cuando afecta a los compañeros de partido.

Esperemos que en el resto de formaciones políticas cunda el ejemplo dado por los miembros del PP que, en público o en privado, han criticado el nombramiento del exministro Soria. La salud de la vida publica española se verá notablemente fortalecida.

 

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