Ana Mato y “la falta de varón”

24. julio 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A la hora de argumentar el nuevo enfoque gubernamental respecto a la reproducción asistida en la sanidad pública, Ana Mato acertaba ayer al proclamar una de sus frases lapidarias: “No creo que la falta de varón sea un problema médico”. Efectivamente, no es un problema médico, ya que se trata de un problema político que hunde sus raíces en la ideología de quienes aún no se han despegado de la ley divina tomista como fuente del ordenamiento jurídico.

Por mucho que la ministra de Sanidad se esfuerce en disfrazar de objetividad la nueva regulación afirmando que “la financiación pública debe ser para la curación”, lo que en realidad pretende el régimen de Rajoy es expulsar de la sanidad pública a aquellas personas biológicamente fértiles a las que, en virtud de sus circunstancias afectivas, les resulte imposible concebir con arreglo a los cánones bíblicos.

Y aquí es donde toda la argumentación de Ana Mato se viene abajo. En primer lugar, porque la Constitución Española obliga a los poderes públicos, sin incurrir en ningún tipo de discriminación (art. 14), a “organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios” (art. 43.2). Y en segundo lugar, porque el preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (organización de la que España es Estado miembro) establece que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Pero además, el cambio de criterio sobre reproducción asistida en el ámbito de la sanidad pública abre la puerta a una peligrosa discriminación entre las mujeres sin pareja masculina procedentes de las clases sociales más adineradas (que podrán acudir a la sanidad privada para quedarse embarazadas) y aquellas otras de las clases sociales menos pudientes, que deberán perder el tren de la maternidad por decisión de Ana Mato.

Una gravísima contradicción ideológica para quienes frecuentemente salen a manifestarse a favor de la familia y de la maternidad a toda costa, y sobre todo, un embarazoso error por parte de los gobernantes de un país que padece el problema de una baja natalidad, y por lo tanto, de un excesivo envejecimiento de la población.

 

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