Autobuses Urbanos de Zaragoza: la negociación que nunca lo fue

19. agosto 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Todo proceso de negociación requiere de la confluencia de dos o más voluntades dispuestas a ceder en alguna de sus pretensiones iniciales con el fin de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes en conflicto.

Una negociación laboral en un país que acredita una tasa de desempleo superior al 26%, y en el que la debilidad de la demanda interna impide cualquier expectativa de recuperación económica, debería estar orientada a evitar a toda costa el despido de trabajadores.

Sin embargo, los directivos de Autobuses Urbanos de Zaragoza (antigua TUZSA) no lo creen así, ya que durante todo el proceso de negociación del ERE que han planteado para despedir a 212 trabajadores, han ignorado las alternativas que se les iban planteando tanto desde la representación sindical (firma de un ERTE de nueve días por año y reabsorción de los 44 trabajadores excedentes mediante bajas voluntarias y jubilaciones), como desde el propio Ayuntamiento de Zaragoza (ampliación de 500.000 kilómetros en la red).

De este modo queda acreditado, una vez más, que mientras los responsables de instituciones y empresas cacarean por doquier que su primer objetivo es reducir el desempleo en España, sus actos conducen precisamente a incrementarlo, bien a través de reformas legislativas que abaratan el despido, o bien a través de una nefasta gestión empresarial que considera al trabajador como una “carga” que aligerar, y no como una persona con una trayectoria profesional que defender y unas obligaciones familiares que atender.

En este sentido, la actitud de los directivos de Autobuses Urbanos de Zaragoza y del Grupo Avanza, al que esta empresa concesionaria pertenece, ha sido absolutamente vergonzosa durante esta falsa negociación, que en realidad, nunca lo fue. En su contumacia a la hora de defender este despido masivo, quizá haya que adivinar ciertos rasgos de venganza contra una representación sindical que durante las últimas décadas siempre ha sabido anteponer la defensa de los derechos de los trabajadores frente a cualquier tentación acomodaticia.

Del mismo modo, la actitud del equipo de gobierno municipal al renovar la concesión a favor de la antigua TUZSA (luego reconvertida en Autobuses Urbanos de Zaragoza SAU), en lugar de confiar en la alternativa que planteaba la cooperativa de trabajadores que optó a la misma, ha sido clamorosamente errónea a la vista de los hechos subsiguientes.

Ahora sólo queda que la lucha de estos trabajadores y trabajadoras en defensa de sus puestos de trabajo, y la presión social e institucional en contra de los despidos decretados arbitrariamente por la empresa, logren evitar que se incremente el número de desempleados en la ciudad de Zaragoza.

 

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