Averly: y el PSOE volvió a votar con la derecha

23. junio 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Lo normal sería que los concejales de un Ayuntamiento se dedicaran a utilizar todos los recursos que tuvieran a su alcance para conservar el patrimonio monumental del municipio al que sirven. Pero no siempre es así. Los seis concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza volvieron a unir ayer sus votos a los de la derecha (PP y Ciudadanos), para salvaguardar los intereses especulativos de dos empresas, en detrimento del patrimonio histórico de la ciudad.

No es la primera vez, ni será la última, que este partido “socialista” y “obrero” se posiciona con la derecha en asuntos importantes. Antes lo hizo con las ordenanzas fiscales de Zaragoza, con la apuesta por las grandes superficies comerciales en la capital aragonesa, con el reparto de la Mesa del Congreso en la efímera legislatura que acaba de concluir, con la modificación del artículo 135 de la Constitución de espaldas al pueblo, o con la tramitación opaca del TTIP y el TiSA en las instituciones europeas.

Salvo sorpresa de última hora, dos terceras partes de la antigua factoría Averly serán derribadas para construir pisos, después de una más que discutible catalogación por parte del anterior Ejecutivo autonómico del Partido Popular.

Lo de menos para el tripartito PP-PSOE-Ciudadanos es que prestigiosas instituciones como la Universidad de Zaragoza o la World Monuments Fund hayan pedido la conservación del 100% de Averly. A esta pinza, la única y verdadera pinza desde la Transición, poco le importa que el distrito Centro sea deficitario en equipamientos culturales, o que Zaragoza ande más sobrada de pisos vacíos que de patrimonio monumental. El único objetivo que tenían ayer en la Comisión de Urbanismo era que dos familias de la burguesía zaragozana, vendedora y compradora de los suelos de Averly, vieran colmadas sus aspiraciones económicas.

A ello cabe sumar las patéticas intervenciones de los representantes del PSOE y de Ciudadanos en esa Comisión de Urbanismo, afirmando que querían salvar el 100% de Averly, pero que el papeleo aportado por el gobierno municipal de Zaragoza En Común les parecía insuficiente. Excusas de mal pagador aportadas por quienes quieren ocultar su ADN neoliberal, cinco días antes de unas Elecciones Generales.

El único argumento objetivo a favor del derribo de Averly fue precisamente el único que no esgrimieron los defensores de esta tropelía: la mayoría del Ayuntamiento, es decir, 20 de 31 concejales (10 del PP, 6 del PSOE y 4 de Ciudadanos), está a favor de destruir una joya arquitectónica de nuestro pasado industrial, mientras sólo 11 (9 de Zaragoza En Común y 2 de CHA) apuestan por preservarla.

Por ello, sería muy deseable que en las próximas Elecciones Municipales, la gente votase mejor.

 

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