Bankia: la herencia de un fracasado

8. mayo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

¿Cómo es posible que el ministro de Economía español, Luis de Guindos (más conocido por haber sido el responsable de Lehman Brothers para España y Portugal hasta el hundimiento de la entidad), diga el pasado 20 de abril desde Washington que no habrá “ningún tipo de apoyo público” para que los bancos saneen sus préstamos inmobiliarios de dudoso cobro, y ahora se anuncie una inyección estatal de hasta 10.000 millones de euros (cantidad equivalente a los últimos recortes en Sanidad y Educación) para sanear el agujero inmobiliario de Bankia? ¿De Guindos desconocía hace 17 días la situación de Bankia, o por el contrario, la conocía y mintió a todos los que le escuchaban?

¿Cómo es posible que Cajamadrid superase con éxito los test de estrés que la Unión Europea realizó al sector financiero español en julio de 2010, incluso después de haber concertado su SIP con Bancaja, y ahora sea necesario rescatarla con el dinero de todos los españoles y españolas? ¿Las cifras estaban bien entonces y las medidas antisociales las han arruinado después disminuyendo la capacidad de la clase trabajadora para hacer frente a sus obligaciones financieras, o acaso los números de la caja madrileña que nos contaron hace casi dos años no eran los reales?

¿Cómo es posible que Esperanza Aguirre no asuma ningún tipo de responsabilidad política después de haber llevado al PP madrileño al borde de la guerra para lograr el nombramiento como presidente de Cajamadrid de un Rodrigo Rato que luego ha fracasado estrepitosamente en su gestión al frente de la entidad?

¿Cómo es posible que el dimisionario Rodrigo Rato tenga la capacidad de imponer sucesor en la persona del mismo José Ignacio Goirigolzarri que en 2009 se prejubiló en el BBVA con una pensión anual de 3 millones de euros hasta que alcanzase los 65 años, momento en el que pactó percibir 53 millones de euros?

¿Cómo es posible que nadie se haya dado cuenta todavía de que Rodrigo Rato fue el muñidor de la burbuja inmobiliaria cuando, siendo ministro de Economía con Aznar, y sin prever las nefastas consecuencias que luego ha acarreado, ideó esta estrategia para lograr un crecimiento económico rápido que permitiera a España alcanzar los criterios de convergencia para la moneda única?

¿Cómo es posible que nadie recuerde que Rodrigo Rato dimitió como director gerente del Fondo Monetario Internacional en junio de 2007, después de no haber sospechado siquiera la monumental crisis financiera que se había fraguado bajo sus pies?

Después de sus sonoros fracasos en Economía, lo lógico sería ahora que el Gobierno de Mariano Rajoy nombrara a Rodrigo Rato nuevo Gobernador del Banco de España. Al fin y al cabo, su nivel de inteligencia y sus conocimientos sobre Economía son similares a los que acredita Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

 

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