Berlusconi, ese hombre

30. septiembre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Tras unos meses de tensa calma, los frágiles equilibrios macroeconómicos de la eurozona están a punto de saltar por los aires. Y lo más curioso es que esta nueva perturbación no está relacionada con el impulso de tales o cuales decisiones monetarias o financieras, sino con los caprichos de un magnate decadente y patético, siempre dispuesto a chantajear al Estado italiano para conservar su inmunidad parlamentaria.

Tal como haría cualquier empresario chorizo metido a político tras ser condenado en sentencia firme por fraude fiscal, Silvio Berlusconi no tiene el menor escrúpulo a la hora de utilizar su cargo público para eludir la acción de la justicia.

Tal como haría cualquier “padrino”, Silvio Berlusconi no duda en ordenar a los ministros de su “familia” que se retiren del gobierno de coalición en el que participan, tras constatar que el Senado está a punto de expulsarle de la Cámara como consecuencia de la sentencia que le condena por el caso Mediaset.

Cualquier persona honesta comprenderá que utilizar cargos institucionales para permanecer en el cómodo terreno de la impunidad supone un claro atentado contra la democracia, contra el Estado de Derecho y contra el principio ilustrado de separación de poderes. Mientras tanto, Berlusconi podrá hablar de conspiraciones contra su persona, de jueces comunistas y de maniobras de la izquierda para apoderarse de Italia, de Europa y del mundo, en connivencia con Peter Pan y la malvada Bruja del Este.

Sin embargo, lo único que subyace en este caso es un retroceso hacia el absolutismo preilustrado en el que un cacique de la élite gobernante intenta situar su bienestar individual por encima de la estabilidad política de su país y de la seguridad económica de sus compatriotas. Con todos estos precedentes, en el más que probable caso de que se convoquen elecciones generales anticipadas en Italia ¿seguirán votando los italianos al Pueblo de la Libertad de Berlusconi?

 

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