Bruselas y los herejes

20. marzo 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Reuniones oficiales y cumbres informales entre el gobierno griego y las instituciones europeas, tratan de diseñar cómo será el futuro inmediato de las gentes de este país. La idea que más trasciende de estos encuentros es el malestar de Bruselas con el nuevo Ejecutivo heleno por su actitud hereje hacia las verdades reveladas por el dios Mercado.

Más allá de los tecnicismos macroeconómicos, tres son las diferencias que separan a Tsipras de sus colegas del Consejo Europeo.

La primera es la preeminencia de lo político sobre lo económico. Mientras la propaganda oficial del neoliberalismo europeo trata de hacer comprender que la economía es algo con vida propia que, a causa de su lógica autónoma, escapa a la razón política, el primer ministro griego sostiene que los gobiernos democráticamente elegidos pueden y deben orientar la actividad económica hacia aquellos principios de bienestar y justicia social que sirvieron de inspiración para las comunidades europeas.

Algo que entronca con la segunda diferencia: mientras Tsipras defiende la preeminencia de lo social sobre un modelo económico basado en la acumulación de cada vez más riqueza en cada vez menos manos, las instituciones europeas mantienen que el equilibrio presupuestario (a costa de lo que sea) aportará un marchamo de credibilidad a la Eurozona, que facilitará la llegada de grandes inversores que sólo buscan incrementar el volumen de sus riquezas (a costa de lo que sea). Los dos paréntesis son la razón que explica las crecientes diferencias sociales en el seno de la Unión Europea.

La tercera diferencia es que el gobierno griego considera que la democracia, los derechos sociales y las libertades públicas, son valores superiores de la convivencia, mientras que el resto de gobiernos de la UE colocan en la cúspide de su sistema de valores la lógica de un modelo económico que ha destrozado Grecia, y que en España ha elevado la tasa de pobreza desde el 24,5% en 2008 hasta el 27,3% en 2013.

Así las cosas, Bruselas está cada vez más enrocada en sus propios dogmas económicos, ya que si permitiera que prevaleciese en Grecia la última decisión democrática acordada por el pueblo griego, estaría dejando al descubierto las vergüenzas de un modelo económico que no es ni único, ni eterno, ni divino, ni sostenible, ni justo, ni eficiente, ni en modo alguno compatible con un sistema democrático.

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados