Capitalismo o supervivencia

14. abril 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En 1916 la activista alemana Rosa Luxemburgo pronunció una frase cargada de significado: “socialismo o barbarie”. Con solo tres palabras, esta ideóloga marxista trataba de describir la opción que la Humanidad debía tomar entre un sistema económico equilibrado, planificado democráticamente y diseñado para la salvaguarda del interés general, y otro sistema basado en la desigualdad, la competitividad, y la explotación ilimitada de los recursos humanos y naturales, siempre en beneficio de los grandes inversores.

Ayer, casi cien años después, otro alemán llamado Ottmar Edenhofer, que actualmente forma parte del grupo de investigadores del Panel Gubernamental de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (IPCC), dijo que “tenemos que despedirnos del sistema económico actual”. Un sistema que, a pesar de las advertencias científicas que desde hace décadas se vienen realizando sobre el modelo productivo y su influencia en el cambio climático, sólo es capaz de entender que reducir hoy la emisión de gases de efecto invernadero supondría a corto plazo un sobrecoste económico respecto a la opción de no hacer nada (que es lo que se viene haciendo).

En este sentido, resulta especialmente inquietante uno de los apartados del informe del IPCC presentado ayer en Berlín: durante la primera década del siglo XXI, las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron más de lo que lo habían hecho en cada una de las tres décadas anteriores.

En el nuevo orden capitalista mundial surgido tras la Guerra Fría, las grandes potencias se han limitado a despreciar el Protocolo de Kioto, y a comprar derechos de emisión a los países empobrecidos, en un patético intento de someter el medio ambiente a la lógica del Mercado. Ese es precisamente el monumental error de quienes hoy dirigen la economía mundial, sobre todo si tenemos en cuenta que el equilibrio ecológico en el planeta es una realidad varios millones de años anterior a la infección producida por el sistema económico que lo corroe desde hace apenas dos siglos.

No cabe esperar nada bueno de los especuladores, inversionistas y banqueros que hoy detentan el poder económico a nivel planetario; pero sí cabe exigir a aquellos gobernantes que responden de su gestión ante el pueblo, la imposición inmediata de medidas orientadas a frenar e invertir el avance del cambio climático antropogénico. En la disyuntiva “capitalismo o supervivencia”, sólo los tontos apostarían por la primera opción.

 

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