Cataluña: ni sí ni no, sino todo lo contrario

28. diciembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Algunos neoliberales se han quejado durante las últimas semanas de que el destino de Cataluña esté en manos de alrededor de 3.000 militantes de la CUP. Para ellos, es mucho más aceptable que el futuro de España esté en manos de aquellos 37 grandes empresarios y banqueros a los que Rodríguez Zapatero recibió en Moncloa un sábado 27 de noviembre de 2010, con la intención de escuchar sus peticiones para aprobarlas en Consejo de Ministros el viernes siguiente.

Efectivamente, la aritmética parlamentaria surgida de las Elecciones Autonómicas catalanas del pasado 27 de septiembre, indica que la CUP es una fuerza política imprescindible para investir a Artur Mas como presidente, en el marco del proceso independentista por el que ha apostado Convergencia Democrática de Cataluña.

Hasta ahí, todo normal. Lo que empieza a ser anormal es la parsimonia con la que Junts pel Sí y la CUP se están tomando este proceso de investidura. Tres meses después de las elecciones, todavía no se ha encontrado la forma de nombrar un gobierno autonómico que represente lo mejor posible la voluntad del electorado.

El sentido común indica que no son necesarios tres meses para tomar una decisión, ni siquiera cuando se convoca un proceso de democracia interna en un colectivo de 3.000 personas. Más bien parece que la CUP está jugando al “cuanto peor, mejor” con el fin de que se pudra el escenario político para ablandar al adversario/aliado. Pero al hacerlo, está olvidando una circunstancia esencial: para Convergencia es infinitamente más importante evitar ser chuleados por unos “perroflautas anticapitalistas” (que es como ven a la CUP en el partido de Mas), que impulsar un proceso independentista ajeno, al fin y al cabo, a su ADN ideológico.

El extravagante empate de ayer en la asamblea de la CUP, con 1.515 votos a favor de investir a Artur Mas, y 1.515 votos en contra, da la medida de la situación actual, y conduce a la enésima prórroga negociadora. El comité de dirección de la CUP tiene ahora el “derecho a decidir”, y debe hacerlo entre unas nuevas elecciones autonómicas o el apoyo a un neoliberal recortador de derechos sociales.

Las Elecciones Generales del 20D fueron el último reflejo del estado de opinión en Cataluña. Con En Comú-Podem como primera fuerza política, parece que la solución de futuro pasaría por Pablo Iglesias y su promesa de referéndum de autodeterminación. Con ello, el líder de Podemos se sumaría a la corta lista de políticos que han ganado unas elecciones tras prometer la celebración de un referéndum. De ella forman parte él mismo y Felipe González (la OTAN… ¿recuerdan?).

 

Tags: , , ,

Comentarios cerrados