Cataluña, también ingobernable

8. junio 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La mayoría independentista del Parlament de Cataluña ha sido incapaz de pactar unos presupuestos autonómicos para 2016. La Candidatura d’Unitat Popular (CUP) ha decidido por un estrecho margen mantener su enmienda a la totalidad respecto a la propuesta presentada por el gobierno de Junts Pel Sí (CDC + ERC).

En la llamada “vieja política”, las investiduras y los presupuestos solían salir adelante a base de mamandurrias y prebendas. En la llamada “nueva política”, con la incorporación de nuevos actores como la CUP, Podemos o Ciudadanos, ni siquiera es posible pactar investiduras y presupuestos, lo que evidencia una alarmante falta de capacidad negociadora en unos representantes públicos que deberían estar mucho más pendientes del interés general, que de las ocurrencias escritas por los autores de sus argumentarios.

Y también deberían tener en cuenta que la incapacidad para llegar a acuerdos entre representantes de una sociedad esencialmente plural, supone un fracaso de la política, y en último extremo, de la democracia misma.

En el caso que nos ocupa, la CUP ha olvidado que además de trabajar por un proceso independentista, el Parlament y la Generalitat tienen la obligación de gestionar a diario todos aquellos aspectos institucionales relacionados con la vida cotidiana de la gente, aspectos que se materializan en los presupuestos anuales.

Parafraseando al maestro Goya, podríamos decir que “la ideología abandonada de la razón produce monstruos; pero unida a ella es madre de la democracia y origen de la civilización”. La ciudadanía europea se está cansando de fracasos institucionales a la hora de tomar grandes decisiones. Y cuando la ciudadanía se cansa, suele abrazar el discurso del primer populista que pasa por la calle. El auge de la ultraderecha en países como Francia, Alemania, Grecia, Finlandia, Polonia, Hungría o Austria, habla por sí solo.

 

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