Ciudad oscurecida

25. noviembre 2010 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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El gobierno municipal de Zaragoza no ha tenido mejor idea para fomentar el ahorro energético y económico que apagar 1.000 farolas en la ciudad y atenuar la potencia de otras 40.000. Con esta medida, el consistorio pretende ahorrar unos 750.000 euros.

 

Después de que Zaragoza sufriera hace unos días la humillación pública de ver cómo las gasolineras habituales suspendían el crédito para el repostaje de combustible de la Policía Local a consecuencia del impago reiterado de las facturas por parte del Ayuntamiento, los responsables municipales pretenden oscurecer a la misma ciudad que hace apenas dos años resplandecía gracias a la Expo 2008 y a sus obras de acompañamiento.

 

Intentar ahorrar presupuesto municipal reduciendo un servicio tan básico como la iluminación nocturna es un acto de tanta irresponsabilidad como pretender recuperar la economía del país recortando el sueldo de los funcionarios o congelando las pensiones de nuestros mayores.

 

Mientras tanto, queda inexplorada en España y en Zaragoza, la posibilidad de compensar el denostado déficit público con cargo a un aumento de impuestos para las rentas más altas. Quizá las instituciones recaudasen más de lo esperado, teniendo en cuenta que en 2009 el número de ricos en nuestro país aumentó más de un 12%. Seguramente, el hecho de pagar pocos impuestos contribuye a que sean ricos.