Colombia: la paz o la victoria

3. octubre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Después de 52 años de guerra civil, las personas más inteligentes de Colombia se dieron cuenta hace algún tiempo de algo muy importante: ni el Estado ni las FARC eran capaces de vencer militarmente a su oponente. Consideraron entonces que era el momento de trabajar por una paz justa y equilibrada, y se pusieron a trabajar con la inestimable ayuda mediadora de Cuba y de Noruega.

Como en todo proceso negociador, los sectores más intransigentes de ambos bandos pusieron piedras en el camino, siendo especialmente vergonzosa la actitud del expresidente Álvaro Uribe.

Pero la paz siguió adelante, y cuatro años después de comenzar, las conversaciones fructificaron en un acuerdo que el pasado 26 de septiembre era rubricado por las partes, ante decenas de jefes de Estado y de gobierno llegados de todo el mundo.

El último paso hacia la paz era el referéndum que se celebró ayer en el país sudamericano, y para el que trece de las catorce principales encuestas publicadas vaticinaban un claro triunfo el “Sí”. Sin embargo, y para desgracia del negocio demoscópico y de la propia paz en Colombia, el 50,2% de los votantes dijeron “No”, frente al 49,7% de los partidarios del cese de la violencia.

Que este resultado provoca incertidumbre está fuera de toda duda; que cuestiona la magnífica labor de reconciliación desarrollada por el presidente Juan Manuel Santos y por los líderes de las FARC, también. Pero lo más preocupante es que algo más de la mitad de la minoría de colombianos y colombianas que ayer acudieron a las urnas, lo hicieron desprovistos de cualquier sentido de la responsabilidad, y dispuestos a votar con las tripas y no con la cabeza.

Quienes ayer votaron “No”, no buscaron la paz, sino la victoria, que es esa situación en la que un bando aniquila al otro por completo. Sin embargo, recordando lo que comentábamos antes, ni el Estado ni las FARC están en condiciones de acabar militarmente con su adversario. Por ello, estar con el “No” es lo mismo que apostar por la prolongación de un conflicto armado que sólo va a generar violencia inútil.

Esperemos, pues, que a partir de este momento el sentido de la responsabilidad del gobierno colombiano y de los líderes de las FARC se sitúe por encima del que ha demostrado esa exigua mayoría de votantes colombianos que prefieren la prolongación de la guerra al inicio de la paz.

 

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