Comenzar mintiendo

3. septiembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El presidente del Gobierno comenzó este sábado el curso de la peor manera que lo puede comenzar un gobernante: mintiendo en público a la ciudadanía que le ha elegido. En la localidad pontevedresa de Sotomayor, Mariano Rajoy ofreció un discurso centrado en dos ideas–fuerza. La primera es que las medidas económicas que ha tomado desde que accedió al cargo son las únicas que se pueden tomar, y la segunda es que gracias a ellas, el curso 2012–2013 terminará mejor de lo que empieza.

Rajoy no sólo miente sino que también hace el ridículo cuando afirma que éstas son las únicas medidas posibles. Incrementar, por ejemplo, un impuesto sobre el consumo como el IVA en un momento en el que la inmensa mayoría de la población sufre una alarmante pérdida de poder adquisitivo sólo se le podría ocurrir a alguien que no tiene plenamente desarrolladas sus facultades mentales.

La crisis de consumo que sufre este país (consecuencia, según el Instituto Nacional de Estadística, de los bajos salarios que se abonan) se verá agravada por la subida del IVA, con lo cual el Estado no ingresará más sino menos.

Por otra parte, continúa inexplorada la vía de incrementar los impuestos a las rentas más altas, de perseguir en serio el gran fraude fiscal, o de instituir nuevas figuras impositivas sobre las transacciones financieras. Quienes temen que estas propuestas pudieran provocar una estampida de capitales en nuestro país, deben tener en cuenta que, según los datos publicados el pasado viernes por el Banco de España, casi 220.000 millones de euros (más del doble del máximo que se puede llegar a pedir para tapar el agujero inmobiliario–financiero de la banca española) abandonaron España durante el primer semestre de 2012, periodo que coincide con los seis primeros meses de Rajoy como presidente del Gobierno.

Pero donde el político gallego estuvo especialmente gracioso fue a la hora de profetizar que el curso que ahora iniciamos terminará mejor de lo que empieza, gracias a haber subido el IVA, a haber incrementado las listas de espera en los hospitales, a haber dejado sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes, a haber abaratado el despido, o a haber reducido las prestaciones relacionadas con la ley de la Dependencia.

El cuento de la lechera de Rajoy se parece demasiado a aquel otro que el 27 de noviembre de 2010 le contaron a Rodríguez Zapatero los 37 principales empresarios del país cuando se reunieron con él en La Moncloa. En líneas generales, le dijeron al antecesor de Rajoy que para crear empleo en España era necesario –entre otras cosas– que el Gobierno privatizara parcialmente AENA y Loterías del Estado, alargara la edad de jubilación, eliminara para las empresas la obligación de abonar su cuota a las Cámaras de Comercio, y desmontara la Mutualidad de Funcionarios (MUFACE).

Una vez concedidos todos estos deseos en el Real Decreto–ley 13/2010, de 3 de diciembre y en otras normas posteriores, las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística a través de la Encuesta de Población Activa (EPA) indican que desde entonces no sólo no se ha creado empleo en nuestro país, sino que se han destruido 997.100 puestos de trabajo (577.600 durante todo el año 2011 con gobierno de Zapatero y 419.500 en los dos primeros trimestres de 2012 bajo el mandato de Rajoy).

Por ello, será especialmente interesante recordar en julio de 2013 la predicción realizada este fin de semana por el presidente del Gobierno en el sentido de que el final del curso que ahora comienza será mejor que su principio. La cuestión es: ¿quién asumirá responsabilidades si la situación económica de España es entonces peor que la actual?

 

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