Confluencias ¿para qué?

12. abril 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Ada Colau acudió ayer a Madrid para, entre otras cosas, intentar convencer a Podemos y a IU de que concurran juntos a las más que posibles elecciones generales del 26 de junio. La historia se repite, al igual que los comicios. Sin embargo, existen ahora algunas diferencias respecto a la situación previa a las generales de diciembre.

Las urnas decidieron que sólo hubiera dos posibilidades de mayoría parlamentaria tras el 20D: una gran coalición PP-PSOE o un acuerdo entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. Descartada la primera por Ferraz, el fracaso que ha cosechado la segunda tiene como víctima colateral la supuesta transversalidad ideológica que Podemos intentaba transmitir antes de las elecciones.

Frente a aquellos líderes de Podemos que antes del 20D decían no ser “ni de izquierdas ni de derechas”, la realidad ha demostrado que su partido está claramente encuadrado en el campo ideológico de la izquierda, en permamente tensión entre pragmatismo y idealismo (con el primero sacando diez cuerpos de ventaja al segundo), pero en la izquierda.

El dios Mercado fue muy hábil creando a Ciudadanos, ya que esta maniobra impedía que la renovación de las estructuras institucionales del país quedase en manos de un solo partido emergente, Podemos, que se presentaba como transversal, pero que en realidad siempre estuvo en la izquierda.

La segunda diferencia es que a estas alturas de la película, ya hemos visto gobernar al “izquierdista radical” Alexis Tsipras en Grecia, a Ada Colau en Barcelona, a Manuela Carmena en Madrid y a Pedro Santisteve y su equipo en Zaragoza. El envío de antidisturbios griegos para reprimir a los refugiados de Idomeni, las críticas de la alcaldesa de Barcelona a los trabajadores del Metro en huelga, la alcaldesa de Madrid afirmando que los programas electorales son sólo textos orientativos, o las presiones de los consejeros municipales de Zaragoza, Alberto Cubero y Teresa Artigas, para que los trabajadores en huelga de Auzsa depusieran su actitud a cambio de un convenio manifiestamente insuficiente, dan la medida de las capacidades institucionales de esa izquierda que se autodefine como “radical”.

En este sentido, ahora ya resulta indiferente que Podemos e IU vayan o no en coalición a las próximas elecciones generales, puesto que ninguna de las dos fuerzas parece tener respuesta clara a la principal y revolucionaria pregunta que ambas deberían plantearse: “confluencia, ¿para qué?”. Si los programas electorales son sólo literatura, si los trabajadores en huelga son considerados secuestradores de la libertad de la ciudadanía, si el cargo de alcalde sólo sirve para acudir al palco de La Romareda ejerciendo un privilegio al que previamente se había renunciado,… lo de menos es qué coaliciones electorales se formen o se dejen de formar.

Todo lo anterior viene a demostrar que la solución a los múltiples problemas que genera la ideología neoliberal, no se encuentra en el ámbito de las instituciones, sino en el campo de lo social y de lo cultural. Cuanto más culta sea una sociedad, cuantos más ciudadanos y ciudadanas ejemplares albergue, mayor será su independencia de criterio a la hora de entender la realidad. Y cuanto más inteligente e independiente sea esa sociedad, mayor será su voluntad de movilización ante los desmanes institucionales (vengan de donde vengan) y en pos de la verdadera democracia. Lo demás, merde. Palabra de reina.

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados