Copago farmacéutico

18. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La habilidad propagandística del Gobierno de Rajoy es capaz de presentar como justa y progresista la más inicua y regresiva de las medidas de política económica. Hoy está previsto que el Consejo Interterritorial de Salud apruebe (entre otras cosas) que los jubilados paguen un porcentaje de las medicinas que consumen, en función de la renta que perciben.

Este artificio engañabobos busca convencer a los más ingenuos de que ahora se pagará en función de la renta y no de la edad. Sin embargo, lo que no dice el Gobierno de Rajoy es que la novedad favorece enormemente a las rentas más altas del país, que hasta ahora pagaban sus medicinas y parte de las de los demás a través de impuestos directos progresivos, en un ejercicio de redistribución de la riqueza que sirve de basamento a la columna social de nuestra Constitución.

Pero los impuestos directos progresivos son una pieza a abatir en el safari neoliberal al que asistimos, tal como se preocupó de recordar ayer el que, por extraño que parezca, sigue ostentando el cargo de Gobernador del Banco de España. En otra de sus magistrales ocurrencias sobre política económica, Miguel Ángel Fernández Ordóñez apostó por los impuestos indirectos (es decir, por aquellos en los que suele pagar el mismo porcentaje el rico y el pobre) a la hora de aportar más ingresos al Estado ¿Conocerá este “sabio” los conceptos de “progresividad fiscal” y de “brutal caída de la demanda interna”?

En cualquier caso, Amnistía Internacional advertía ayer a España sobre las dificultades existentes a la hora de hacer recortes presupuestarios en el ámbito sanitario, si es que se pretende seguir cumpliendo con los Derechos Humanos en materia de Salud.

El Gobierno de España tiene ante sí, de nuevo, el dilema de servir al pueblo soberano o de obedecer a los Mercados. La elección por la que van a optar es tan desalentadora como previsible.

 

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Comentarios

  1. Arturo dice:

    Al final se han salido con la suya. De nuevo estos sinvergüenzas (ya que no se puede decir de otra forma) atentan contra los ciudadanos, contra esas personas a las que juraron lealtad y servir cuando ocuparon sus cargos, pero es que ya por servir o cumplir, ni siquiera cumplen la constitución española, la pisotean a diario con sus canallescas leyes que atentan directamente contra los más débiles y los derechos básicos.

    El gobierno de España sirve a la globalización, la que ahora está de moda llamar por sus propios impulsores y las alimañas que la acatan “Nuevo Orden Mundial”. Raro es el líder occidental que no pronuncia estas palabras y ofrece abiertamente en alguno de sus discursos plena lealtad a dicho propósito. Para unos pocos que se echan atrás, enferman repentinamente con cánceres que les aparecen de la noche a la mañana (tal y como les ha sucedido a unos cuantos líderes latinoamericanos) o les pasan accidentes como que se estrellan sus aviones con todos los equipos de gobierno, como le sucedió al primer ministro de Polonia no hace mucho tiempo.

    Está claro que la globalización atenta contra los derechos individuales de las personas, es puro capitalismo neoliberal, agresivo y salvaje, el cual atenta contra la vida misma de los ciudadanos de aquellos países que se suben al tren de dicha doctrina dictatorial, porque esto es algo dictatorial, aunque algunos puedan pensar que exagero mis palabras.

    Por suerte parece ser que hay gente en las altas esferas que se oponen a este salvajismo que amenaza la existencia de la mayor parte de la humanidad, y al resto los condena al esclavismo absoluto, y por lo visto se está deteniendo a importantes banqueros y distintos directivos por todo el Mundo, al mismo tiempo que otros dimiten de sus puestos como intentando escapar antes de que se les hunda el barco con ellos en su interior. También elementos criminales como el propio señor Berlusconi están siendo investigados, aunque en la televisión no hablen de esto directamente, y el el banco del Vaticano tres cuartos de lo mismo. Porque si algo es sabido por todos, es que están en el saco de aquellos que provocaron esta crisis económica que ahora recae sobre todos los ciudadanos, como no podía ser de otra forma.

    Este copago farmacéutico es anticonstitucional y no debe de ser consentido.