Cospedal: los lunes, milagro

24. septiembre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Del mismo modo que un falso San Dimas se aparecía cada jueves para promocionar las aguas medicinales de un pequeño pueblo español ideado por Berlanga, María Dolores Cospedal se aparece cada lunes ante la prensa para revelar los milagros obrados por el Partido Popular.

Todavía se recuerda el milagro de la “indemnización en diferido” que según Cospedal “fue una indemnización en indefin… en diferido, en forma… efectivamente… de simulación de… ¿simulación?… o de lo que hubiera sido en diferido… en partes de una… de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social”. Fue un lunes 25 de febrero de 2013 cuando la secretaria general del Partido Popular explicaba el extraordinario suceso de los panes y los diferidos.

Ayer, la también presidenta de Castilla–La Mancha (y posible sucesora de Rajoy cuando el desgaste y/u otras causas impidan a éste continuar al frente del PP), reveló el nombre del autor del “milagro español”, que no es otro que Rodrigo Rato. Al ser interrogada por su opinión acerca del puesto que va a volver a ocupar el ex ministro en el organigrama del Banco Santander, Cospedal dijo que “tener en una empresa al que fue vicepresidente económico y autor del milagro español, creo que es un magnífico fichaje”.

Gracias al “milagro español” obrado por el señor Rato, a base de liberalizar el suelo urbanizable y de privatizar empresas públicas estratégicas, hoy existe el pleno empleo en un país que tiene perfectamente definido para las próximas décadas un modelo productivo basado en el I+D+i tecnológico y en las energías renovables.

Gracias al “milagro español” obrado por el señor Rato, cada ciudadano español tiene una vivienda, un trabajo digno y una fundada expectativa de cobrar una pensión suficiente cuando llegue el momento de su jubilación.

Gracias al “milagro español” obrado por el señor Rato, en España hay una banca saneada de la que fluye todo el crédito necesario para que funcione a la perfección la economía productiva del país.

Gracias al “milagro español” obrado por el señor Rato, los jóvenes talentos de todo el mundo recalan en España, ante la falta de horizontes académicos y laborales que sufren en sus respectivos países.

Gracias al “milagro español” obrado por el señor Rato, durante la última década han bajado los precios de la electricidad, del gas, del teléfono o de los combustibles, mientras las empresas privatizadas en estos sectores ampliaban sus plantillas, mejoraban el servicio ofrecido a sus clientes y evitaban convertirse en puertas giratorias para políticos fracasados y mediocres.

Cospedal, y sus milagros de los lunes; más falsa que aquel San Dimas interpretado por Pepe Isbert en “Los jueves, milagro”. No hace falta recordar –por evidente– la trayectoria de Rodrigo Rato desde que fue nombrado ministro de Economía en el gabinete de Aznar, hasta su imputación en el caso Bankia. Lo que resulta inevitable es lamentar que algunos gobernantes españoles perseveren en los errores propios y en los cometidos por sus correligionarios, en lugar de reconocerlos abiertamente ante la ciudadanía y pedir disculpas por ellos.

 

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